Asidero

Una disyuntiva para la FARC, la arremetida de Trump

Aprovechando la retirada de la FARC de algunos territorios, grupos anárquicos al margen de la ley y bajo cualquier circunstancia buscan posesionarse de los mismos sembrando el pánico entre las comunidades, quienes de una manera directa se han dirigido al gobierno, mediante misivas para su seguridad y desarrollar la agricultura.

Es ahora, en esta etapa cuando el Gobierno Nacional tiene que actuar con decisión y prontitud. Lo cierto es que al pasar los días nuevos desplazamientos se están produciendo desde esas zonas, más combates y ataques a la población se vienen realizando, y con ello el temor se acrecienta facilitando así el despliegue de los violentos, ante la incomprensible postura de un Estado que está cerca de cometer el mismo error de hace más de cincuenta años.

A las puertas, de una nueva elección presidencial, cabe preguntarles a los candidatos cuál es su posición al respecto y cómo van a afrontar este panorama que se cierne sobre el país y que ya está comprometiendo otra vez el orden público en muchas regiones, con los efectos que ello ha de producir entre la población que allí habita.

Más allá de lo positivo que ha resultado el proceso de paz y los pasos que se están dando para afianzar la nueva etapa del posconflicto, cabe preguntarse cuál va a ser el papel que ha de desempeñar el Estado para hacer sentir su presencia en esas regiones apartadas y olvidadas de la geografía nacional.

No debe olvidarse que muchos analistas de la situación que ha padecido Colombia, consideran que una de las razones del surgimiento de los grupos armados fue el abandono y la ausencia del Gobierno central en esas zonas, necesitadas de servicios, apoyo y asesoramiento para subsistir.

Esa triste y lamentable experiencia no debe ser repetida por los futuros gobiernos. A la par que se han logrado recuperar esas vastas regiones, así sea por voluntad de los actores violentos, debiera iniciarse un plan que comprenda la ayuda en todos los sentidos a esas poblaciones que allí habitan, para que con inversión y programas sociales y productivos, se reoriente un proyecto hacia el dinamismo y la reivindicación de esos compatriotas

Dejar ese espacio nuevamente abonado para que nuevos grupos con intereses diversos a los legales se apoderen de él y extiendan sus tentáculos de criminalidad y violencia, equivale a no haber hecho nada a favor de la paz en Colombia. No debe olvidarse que la paz se construye día a día, pero con acciones que faciliten el progreso, el bienestar y el desarrollo social y económico de una comunidad.

El llamado al Gobierno Nacional va dirigido de manera concreta, para que esas zonas antes ocupadas por las Farc, como Nariño, Cauca, Chocó, Sur de Antioquia, Putumayo, Santander, entre otras, sean hoy centro de su atención y sobre todo de una planificada inversión que permita brindarle un aire a la ciudadanía allí asentada, para que más adelante se conviertan en polos de desarrollo para el país.

Ahora no hay ideologías, solo sirven como un complemento para la historia. Pocos hombres, desean edificar una nueva concepción de la sociedad, economía y del Estado. Ellos, buscan aliarse con grupos tradicionales para hacer cada acto político, una crisis para destabilizar al Estado y crear una concepción falsa del Estado. Por lo tanto, los partidos políticos en Venezuela reflejan una vieja disposición de regresar al neoliberalismo.

Por esto consideramos que ha llegado el momento de la autocrítica, para saber hacia dónde van los grupos políticos, utilizando esas dos armas de lucha propias de su escudo, el libre examen y la libre crítica, es hora de poner la cara a ese monstruo de varias cabezas que representó el surgimiento de otros partidos como la U, Cambio Radical, Colombia Viva, Alas Equipo Colombia y otros más, todos salidos del partido Liberal,

Es necesario que el hombre regrese a sus comunidades y participe en las juntas populares y haga una permanente actividad política para conseguir el bienestar de las clases más necesitadas,

Sin duda, la oposición debe renovar su mensaje y, dejar a un lado, las rencillas personales. Todo, debe ser para el pueblo y para el pueblo, Pero también, hay que hacer un esfuerzo de representación para enfocar la nueva realidad del sector informal, como militar.

Abrir un frente de respuestas a una sociedad integrada fundamentalmente por una juventud que es blanco de problemas como el desempleo, la inseguridad y el narcotráfico, para demostrar que el cambio generacional no es cuestión de pañitos tibios y de frascos con etiquetas bonitas, sino de nuevos y audaces jarabes para curar las dolencias que aquejan al pueblo colombo- venezolano. Con estas reflexiones: la conciencia de un partido unido, la conciencia social que nos sintonice con las nuevas realidades de la lucha política y la conciencia generacional que nos ayude a diseñar propuestas audaces, iniciemos el tránsito hacia el reencuentro con esas virtudes que inspiran el credo liberal y la libertad que conseguiremos a través de la igualdad y la fraternidad.

Estados Unidos de Norteamérica posee en su haber un grupo de documentos que reflejan la actuación de las FARC en las distintas jurisdicciones de Colombia, como su protagonismo en las distintas comunidades que integran su territorio. Los dirigentes de la actual Farc elevan el dramatismo de sus declaraciones y pintan un panorama pesimista, de acabose, para "la paz". No es eso. Los acuerdos de paz pueden seguir ejecutándose, y tendrán mayor aceptación en tanto ellos se abstengan de persistir en la comisión de delitos y cumplan sus compromisos. Como los debe cumplir el Gobierno, por supuesto. Teniendo claro que el Gobierno no incumple si se ciñe a las leyes, que lo obligan a cooperar con la justicia y no a complacer al delito.

Hay dos mensajes en este expediente que inicia contra Santrich, el desafiante exguerrillero que se burlaba de las víctimas desde La Habana. Primero, para aquellos que creen que la paz solo puede ser posible si se ajusta a las condiciones impuestas por la Farc. El mensaje es que hay unas leyes que deben cumplirse. Y el segundo mensaje es para quienes pintan el panorama opuesto, y que dicen que todo esto ha sido un fracaso. La actuación del fiscal y lo anunciado por el presidente de la República son indicativos de que este proceso tiene unas reglas y que hay que cumplirlas, y ello da fe de que la institucionalidad, al final, puede prevalecer.

Revisando cifras de Colombia y USA en los últimos ocho años, es claro que no existe una correlación entre las variables económicas y es necesario un nuevo empuje en la economía y a Trump le interesa es la balanza comercial que, es el indicador de la política exterior en un universo totalmente globalizado.

Eso no es ninguna sorpresa ya que importar es tan bueno como exportar contrario a lo que piensa mucha gente.

Los vertiginosos avances de la ciencia y la tecnología no han podido frenar ni solucionar ese flagelo hasta el momento, abriendo espacio a un vaticinio de Albert Einstein: "El mundo no lo destruirán los malos sino los que lo observan y no hacen nada".
Y, para muchos, la FARC ha cometido desafueros.

Los años sesenta, vuelven a recorrer a Colombia y Venezuela y la imagen del asesinato de Gaitán, corre como un presente vestido de ruana y sombrero, aquellas fotos tomadas en pleno escenario del crimen revelan un país demasiado actual que arrastra a Venezuela por la sangre ligada entre jóvenes hermosas y una juventud laboriosa que busca los vientos helados de Bogotá para abrir cauces de aguas comunes, ya desaparecidos, pero que regresan por su similitud a los siniestros vapores preelectorales de 2018 en el Continente Latino.

Pululan los mismos odios, asoman su risa desdentada las mismas amenazas. La contabilidad de los líderes muertos figura en idénticos prontuarios sin investigación. Las gentes se encierran tras cortinas, cruzadas de parecidos terrores.

Cualquier día el volcán estallaría. La tachadura de días en los calendarios es un respiro de vida asumida como hora extra. Se columpia en las nubes una catástrofe a punto de caer sobre ruanas, sombreros y cachuchas de rapero, vallenato y música llanera.

Lo peor de esta historia es que nadie sabe qué sucedió, quién mató a Gaitán, cómo se repartieron los restos del poder. Como las venas no se cerraron, los ríos rojos que hoy circulan subterráneos serán los mismos que inundarán las calles ahora pavimentadas.

Colombia no aprende. Los victimarios son expertos en infinitos ardides. Se les cae un monstruo y visten de inmediato su reemplazo para que el miedo les permita seguir reinando

Las víctimas se repliegan, sus hijos se arman, los huesos muertos alimentan los gatillos. Así se cierra el círculo del infierno. Gaitanes nacen para seguir muriendo. La patria equivale a la muerte.

Gaitán no es un hombre, es un pueblo. El bogotazo no es una rebelión, es un destino. La actual conmemoración con fotografías, películas, museos y discursos, se esfuerza por oxigenar la memoria. A ver si algún día clarea Porque este país no es solamente un machete. También tiene canciones y bailes, picardía y aguapanela para compartir. Las ruanas y sombreros pasaron de moda, falta que el odio se muera de miedo

Qué bueno le convendría a Trump tomar su momento de reflexión Los polos antagónicos en que se arrinconan los ciudadanos succionan cada hora a nuevos adeptos. Quienes no toman partido tajante sufren por ser señalados como tibios, bobos, buenos para nada. No existen inocentes. Este no es país para débiles.

En los diversos actos conmemorativos del bogotazo es imposible sustraerse a la sensación de asistir con la espada de Damocles encima. ¿Quién se salvará de los desastres inminentes? En Venezuela, desde el Porteñazo, hemos tenido momentos históricos.

El discurso y las intervenciones públicas de los dirigentes de las anteriores Farc (como grupo guerrillero), y de la actual Farc (como movimiento político) se han enfocado en hacer continuos y permanentes reproches al Estado, a sus instituciones y dirigentes, por agravios e incumplimientos que, en la forma de construir su relato, los hacen a ellos y a su organización, víctimas del aparato estatal.

Todo el mundo lo tenía claro. Ahora se presenta la circunstancia de que un tribunal de los Estados Unidos cursa una acusación formal para procesar por conspiración para exportar diez toneladas de cocaína contra un dirigente que el movimiento político Farc había designado.



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Emiro Vera Suárez


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