La Tecla Fértil

Panamá y la triangulación del comercio latino

Xi Jinping, ha llegado a un acuerdo comercial con Argentina y Panamá, el cual esta visado por un determinismo tecnológico, la idea es adecuar los dispositivos informáticos que ayuden a la marina mercante para el traslado de productos con base alimentaria.

Es una nueva triangulación comercial que no contempla a Venezuela y la idea es ir al campo diplomático.

Panamá estableció el 13 de junio nexos diplomáticos con China y profundizo sus relaciones de representación con los Estados Unidos de Norteamérica.

China y América Latina, no obstante, se acercan cada vez más y abrigan un creciente sentido del destino común.

Esto es así porque somos por igual, países en vías de desarrollo y fuerzas emergentes en un mundo que padece de toda clase de desbalances, y porque a ambas partes, enfrentadas por igual tanto a desafíos como a oportunidades, nos corresponde compartir nuestras sabidurías y experiencias mutuas.

Es desde la altura estratégica de ir cogidos de la mano con todos los países en vías de desarrollo hacia la forja de una Comunidad de Destino de la Humanidad, que China atribuye una alta importancia a sus relaciones de amistad y cooperación con los países latinoamericanos.

Desde su toma de posesión, el Presidente chino Xi Jinping ha realizado tres giras a la región, ocasiones en las cuales, junto con sus homólogos latinoamericanos, creó el Foro China-CELAC y dio fuerte empuje a la tarea de optimizar la estructura de las relaciones sino-latinoamericanas, sustentada sobre cinco pilares, a saber, sinceridad y confianza mutua en lo político, cooperación y ganancia compartida en lo económico, enriquecimiento recíproco en lo cultural, estrecha coordinación en la arena internacional y fomento

Esto es así porque somos por igual países en vías de desarrollo y fuerzas emergentes en un mundo que padece de toda clase de desbalances, y porque a ambas partes, enfrentadas por igual tanto a desafíos como a oportunidades, nos corresponde compartir nuestras sabidurías y experiencias mutuas.

Es desde la altura estratégica de ir cogidos de la mano con todos los países en vías de desarrollo hacia la forja de una Comunidad de Destino de la Humanidad, que China atribuye una alta importancia a sus relaciones de amistad y cooperación con los países latinoamericanos.

Desde su toma de posesión, el Presidente chino Xi Jinping ha realizado tres giras a la región, ocasiones en las cuales, junto con sus homólogos latinoamericanos, creó el Foro China-CELAC y dio fuerte empuje a la tarea de optimizar la estructura de las relaciones sino-latinoamericanas, sustentada sobre cinco pilares, a saber, sinceridad y confianza mutua en lo político, cooperación y ganancia compartida en lo económico, enriquecimiento recíproco en lo cultural, estrecha coordinación en la arena internacional y fomento.

La sociedad del Sur, debe reafirmar su coherencia con los valores esenciales que la nutren y justifican. Conceptos fundamentales, como el respeto a la vida, libertad, a la dignidad de la persona, igualdad y equidad deben revitalizarse para ofrecernos una policromía de las convivencias prometidas con el mundo asiático y son parte de un país desarrollado.

La paz implica una actitud interior y trascendente, que se potencia cuando se proyecta a la sociedad. Es un anhelo y una esperanza que se dan de manera imborrable en el corazón de cada persona, por encima de las realidades culturales específicas.

China, implementa sus estrategias requeridas y, de una manera multidisciplinaria nos lleva a reducir el prejuicio para integrarnos a una sociedad laboral.

¿Cómo olvidar? ¿Cómo construir un relato consensuado si quienes tienen la memoria de los hechos, las claves de las tumbas, los registros de los muertos y desaparecidos han juramentado silencio?

Ya pasó, Panamá abre surcos en la conciencia colectiva.

Algunos ya han manifestado que "no importa – dijeron voz en cuello- el rigor histórico sino un relato consensuado a la verdad". Propuesta tramposa, por cierto. "Consensuar" significa, para muchos, perder porque hay mucho que ocultar. Ése es el tenor del debate en torno a la construcción histórica del siglo XX que libra España por estos días.

Venezuela, no se ha integrado de una manera consensual a su propia realidad y, personas inescrupulosas y degradantes han venido utilizando el nombre de coach, para engañar muy elegantemente. Al presidente Maduro y se dicen revolucionarios, cuando no lo son.

En el pasado el francés medio miró con singular encanto el desfile de las tropas de la Alemania nazi por las calles de París. Admiración que se tradujo en delaciones y traiciones de todo tipo. Delatores que los combatientes españoles denunciaron ante el general Philippe Leclerc, habida cuenta de que ocupaban puestos destacados en la nueva administración, evitando el proceso de "desnazificación" de la sociedad francesa.

Historia que niega a los investigadores el legítimo derecho de preguntar y -si no se pregunta- ¿cómo descorremos los velos de las conveniencias? La Iglesia Católica, que tanto protagonismo tuvo en la Guerra Civil, ¿está dispuesta a abrir sus archivos y asumir su cuotaparte de responsabilidad o preferirá ocultarse en el mismo silencio cómplice con que trata de esconder los casos de pedofilia que la conmueven sin que la autoridad papal dé muestras de su compromiso para erradicar tamaño crimen de su seno?

Es menester retomar el hilo conductor. La construcción democrática de la historia no es un relato que busque consensos; no está, por tanto, en el contenido de lo que pasó en el pasado sino en la manera de volver sobre él.

Es importante establecer un terreno donde se puedan debatir argumentos, datos, procedimientos metodológicos, etcétera, sabiendo que es inevitable enfrentar visiones subjetivas, cargas ideológicas y valores en cada uno de los que intervienen.
Pero, por todas esas cuestiones pasarán generaciones para sanar esas heridas. Me refiero a Panamá.

China, se expande en Suramérica. Vivimos una historia de combate y lo sabemos. Se han vuelto a cavar trincheras, esta vez de papel. O de superficie. La intervención de Venezuela ya se encuentra planteada y Rusia y China no intervendrán en pro de nuestro país, la salida de Maduro es inminente, según los analistas.

Trincheras que muchas veces dejan paso a la intolerancia y a las amenazas contra aquellos que dicen lo que no queremos que digan. Oscar Pérez, Vive en el alma de gente de izquierda y de derecha, según, los expertos será una operación envolvente y será factorial, asimétrica y cibernética. El Sur no se detendrá por Venezuela



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Emiro Vera Suárez


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