Las sanciones económicas de Trump no tienen rostro humano, crean una catástrofe humanitaria

Escribe el ciudadano economista venezolano Francisco Rodríguez con relación a las recientes políticas de Donald Trump respecto a "las sanciones económicas contra Venezuela" que, "Las sanciones simplemente son la culminación de un proceso creciente de aislamiento político y financiero mundial del gobierno venezolano", esto quiere decir que dichas políticas son medidas de fuerzas no militar, formas de presiones conjugadas entre la económico, lo político y financiero con el propósito de aislar al país de la comunidad internacional. ¿Qué finalidad persiguen?, responde Rodríguez que, "….la finalidad de las sanciones sea presionar para lograr un cambio político, el resultado podría ser más bien un empeoramiento de la frágil situación social del país". (Rodríguez, Francisco "Cómo asegurar que los venezolanos no paguen el costo de las sanciones", Prodavinci, 12 de septiembre, 2017). Quiere decir que Trump queda al desnudo, su política es de intromisión en los asuntos políticos internos, domésticos del país, intervienen en los asuntos internos de los venezolanos, puesto que procuran "un cambio político", ya sea de gobierno, "de políticas" favorable al gobierno de los Estados Unidos.

¿Que busca Trump? Ablandar la política venezolana, de lo contrario apelar al expediente de la guerra, de la intervención militar, colocar A Venezuela dentro de sus objetivos militares, en "la franja de guerra", por cuanto que "…..se encuentra Venezuela, país con los mayores yacimientos de petróleo del mundo, segundo lugar en reservas de gas, con amplias reservas de oro, coltán y thorium, el llamado uranio verde, además de agua, biodiversidad y una posición geoestratégica". (Ceceña, Ana E., "Los territorios de la guerra, las guerras del territorio", Alai, ALAI AMLATINA, 12/09/2017). Desde esta perspectivas cuando hablamos de ablandar la política de la revolución bolivariana nos referimos hacerle torcer el brazo, ya Obama lo declaraba, y esto consiste de acuerdo con Ricardo Haussman en una "…Programación fiscal que permita reducir el gasto social, estimular la empresa privada y recibir financiamiento externo a costa de la liberación cambiaria y una política de control de precios" (Rodríguez, Francisco, "Transparencia y planes económicos: una respuesta a Ricardo Hausmann; por Francisco Rodríguez", Prodavinci, 12 de junio, 2016) para responder a la eliminación de las distorsiones económicas del mercado.

Estas medidas por supuesto deben estar acompañadas de la unificación cambiaria y un plan de subsidio directo a los consumidores para amortiguar el impacto económico y social que significa la liberación cambiaria, parte del pueblo venezolano no se imagina el peso social que significa estas medidas neoliberales, ya una vez experimentó un programa de medidas neoliberales similares, los resultados fueron el Caracazo, mejor dicho descubrió lo que significa la implementación de acciones que conducían el pago de la deuda externa a la par de financiar las importaciones reendeudando el país, congelando los salario a la par de un sistema de control de precios para frenar la inflación.

Hoy la situación no ha cambiado mucho, existe una crisis económica, crisis consustancial al modelo capitalista desarrollado, quien reglamenta los precios del mercado, en especial de las materias primas, regula la emisión de dólares, controla las tasas de interés mundial, devalúa a su interés el valor del dólar, crea un sistema hegemónico financiero basado en el dólar, todo esto para controlar la economía mundial, ejercer el papel del imperialismo económico donde se compra materia prima barata y se paga con dólares devaluados alimentando las arcas del capital financiero corporativo mundial. Este mecanismo en nuestro caso, relacionado con el petróleo, lo explica muy bien Ana Ceceña, quien afirma: "Poder y dinero van de la mano del patrón energético y disciplinario vigente que garantiza altas tasas de acumulación de capital y gran dinamismo en la esfera de la producción, por lo menos desde una perspectiva técnica, y también controlar la tecnología de guerra y su mercado. La apropiación de territorios sigue el mismo modelo: se buscan y se disputan los territorios de alta densidad estratégica, donde se colocan los capitales gigantes a manera de pulpos con poderosas mangueras de extracción y donde, generalmente, se van creando situaciones de guerra o donde se instalan decididamente guerras abiertas, ampliando el negocio de las armas", (Ceceña, Ana, Ob. Cit.,) esto es lo que justifica la Guerra Económica del Capital.

De manera que la actual situación que han colocado a Venezuela se explica por el modo como el capital deprimió de manera planificada los precios del petróleo, limitando los ingresos petroleros, el impacto ha sido brutal, "En los últimos cinco años, la nación ha visto caer las importaciones en cuatro quintas partes y los ingresos per cápita reducirse más de un tercio, llevando a la contracción económica más profunda en la historia económica de América Latina", esta política no es casual, responde a la crisis del capitalismo mundial, induciendo en Venezuela consecuencias sociales, económicas y políticas, basta mirar la caída del poder adquisitivo del salario ante la distorsión de los precios del mercado y la reacción de estos ante la escasez como resultado de la caída de las importaciones de los bienes e insumos, por eso Rodríguez afirma: "Un deterioro adicional de esta economía podría hacer que la actual crisis humanitaria se convierta en una verdadera catástrofe humanitaria".

Pero esto no es todo, no solo la contracción de las importaciones bienes en alimentos, insumos médicos, equipos o maquinas ante la contracción de las divisas (petrodólares), sino también, las dificultades que eso significa para el país, estamos hablando del impacto humanitario, de la catástrofe social, el padecimiento humano por causa de la escasez de medicamentos o alimentos, en función de esto, muchos culpabilizan a Nicolás Maduro como el responsable, pero realmente corresponde al capitalismo mundial responder por la crisis, la caída de los precios del petróleo, lo demás, claro está, son presiones políticas, chantajes, extorsión sirviéndose inclusive de la justificación de una "catástrofe humanitaria", provocada por las mismas políticas del imperialismo de los Estados Unidos.

Esta crisis económica está ligado al dilema político económico, --según rodríguez--, íntimamente ligado a la decisión del gobierno venezolano sobre si continúa o no pagando su deuda. De aquí a final del año, el país debe decidir si cancela 4 millardos de dólares en intereses y amortizaciones de bonos en moneda extranjera. Si el gobierno decide honrar estos compromisos, tendrá que recortar las importaciones aún más, lo que empeoraría la recesión. Si, en cambio, decide dejar de pagar sus compromisos externos, pudiera entrar en una cesación de pagos desordenada en la cual los tenedores de bonos tratarían de embargar los activos y flujos de ingreso de la estatal petrolera en el extranjero, llevando posiblemente a una mayor caída en los ingresos de divisas y en la capacidad de importación del país". (Rodríguez, Francisco "Cómo asegurar que los venezolanos no paguen el costo de las sanciones", Prodavinci, 12 de septiembre, 2017).

Este dilema en la que nos coloca las sanciones económicas de D. Trump., representa la inducción de una crisis, una catástrofe humanitaria para Venezuela, procurando que el país no pueda renegociar sus pasivos de deuda, restructurar o refinanciar sus compromisos financiero, en este caso de PDVSA, de manera que no es Maduro quien promueve la crisis, son las presiones internacionales, el conjunto de sanciones multilaterales de países, corporaciones, banca, el pocas palabras el poder económico mundial que trata de torcerle el brazo a la revolución bolivariana. Hay quienes azuzan la idea de dejar de pagar, sin ponderar las consecuencias del default, la insolvencia financiera, en todo caso, de una manera u otra, estamos pagando las consecuencias de esas presiones financieras y económica, de esa guerra económica que muchos no ven por qué no tiene rostro visible, pero sabemos, "Sin embargo, las sanciones financieras impuestas por el gobierno de Estados Unidos a Venezuela prohíben a inversionistas de EEUU aceptar deuda nueva emitida por el gobierno o PDVSA, lo cual hace que un refinanciamiento planificado de los compromisos del país sea virtualmente imposible y obliga al gobierno a escoger entre un default desordenado o continuar reduciendo sus compras externas". Imposible evitar que las sanciones no tengan consecuencias de catástrofe humanitarias, el capitalismo no tiene rostro humano.










 



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Alexander Kórdan Acosta R.

Economista. Magíster en Gerencia de Servicios Administrativos. Doctor en Ciencias Estratégicas para el Desarrollo. Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Instructor de Cooperativismo Comunitario.

 kordankovki@gmail.com

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