Incógnitas de corto plazo en América Latina

¿De dónde provendrá la respuesta social y política a la escalada divisionista y regresiva timoneada por Washington en América Latina?

No haya duda respecto de la inviabilidad de un orden conservador con políticas clásicas de ajuste frente a la crisis global y regional del capitalismo. A la vez es cierto que la respuesta socialista, acosada en los países del Alba, no tiene chance en lo inmediato de mostrarse como ejemplo convocante para los trabajadores y las juventudes de la región.
Es la clásica figura del "ya no-no todavía". El capital es incapaz de salir de la encerrona económica con apoyo ciudadano. Ya inició el enésimo ensayo de keynesianismo y está a la vista que una vez más fracasará. El retraso de la clase trabajadora impide lanzar desde ya mismo una contraofensiva anticapitalista apoyada en masas conscientes y organizadas.

Inmensas dificultades –obvias, insoslayables– limitan la capacidad de gobiernos y organizaciones dirigentes en los países del Alba para tomar la delantera y levantar una bandera visible y sensible desde Alaska a la Patagonia. Pueden hacer –y hacen– mucho. Pero ya era conocida la imposibilidad de construir el socialismo en un solo país. Tanto menos en una sola provincia de la nación latinoamericana, hoy otra vez bajo fuego imperial.

No sirve lloriquear por las falencias. El desafío es arbitrar capacidades y necesidades para superarlas. Y eso requiere de una vanguardia ideológico-política, también muy retrasada respecto de las exigencias planteadas por una coyuntura grave y urgente como nunca.
Pregunta la nota principal de esta edición: ¿Qué harán los estudiantes? ¿Sentirán la exigencia inaplazable de cientos de millones acosados por la incapacidad capitalista? ¿Serán los primeros en comprender y actuar? Si lo hicieren ¿encontrarán una avanzada obrera con la cual fundirse para sumar la fuerza y la capacidad imprescindibles a la hora de proponerse la conquista del poder político, el trazado de un horizonte convocante y la construcción del camino para alcanzarlo?

"Moral y luces"

Existía en amplios sectores la idea no expresada, tal vez inconsciente, de que el imperialismo no replicaría ante la impetuosa avanzada revolucionaria que cambió la geopolítica regional en la primera década del siglo. También el ensueño de que sería posible sostenerla desde un sistema capitalista reformado.

Los arquitectos visibles de la verdadera respuesta ya no están. Muerto uno, anciano y enfermo el otro. Tras ellos muchos miles comprendieron y asumieron la estrategia. Pero ahora atraviesan el arduo trecho entre los planes y su concreción.
Otra incógnita es si la ausencia de una respuesta eficiente dará lugar al aumento del caos y abonará el terreno para el objetivo real de Washington: multiplicar la división, impulsar la lucha fratricida, cumplir su labor de destrucción por interpósitos agentes, conscientes e inconscientes. Declararse vencedor sobre las ruinas.

No cabría esta duda si el proletariado latinoamericano –¡y el estadounidense!– tuvieran conciencia de su lugar en la sociedad y su responsabilidad ante la historia. Contra lo sostenido por comentaristas superficiales, hoy la clase trabajadora es más numerosa y potencialmente poderosa que jamás en la historia. Pero la cultura capitalista se ha impuesto en sus filas y hasta dirigentes con origen obrero propusieron que, con un ingreso un poco mayor, sería posible convertirse en "clase media" y alcanzar el paraíso capitalista.
Difícil medir el daño histórico producido por semejante patraña. Pero está hecho. Es la propia crisis del sistema la encargada de deshacerlo. Pero el primer momento del despertar no es el de mayor lucidez. Llevará algunos minutos de la historia alcanzarla. Y demandará el accionar enérgico de la vanguardia.
Cómo resuena en este momento la consigna de Simón Bolívar: "Moral y luces, son nuestras primeras necesidades".

Acaso el primer paso de recomposición sea precisamente apartar a corruptos e incapaces de cualquier lugar de responsabilidad dirigente. Hay hechos suficientes en la historia reciente para distinguir a unos y otros. Para frenar la posibilidad que una vez más impidan tomar por el camino cierto.

Sin duda la incapacidad del sistema para reequilibrarse sin chocar de frente con las grandes mayorías provocará una respuesta de millones. La quimera de una democracia burguesa estable ya está sepultada por el zarpazo en Brasil –precedido por Honduras y Paraguay– por el acoso a Venezuela y los gobiernos del Alba. Ya es visible la realidad subyacente bajo la superficie del orden burgués.

En esa instancia de confrontación social a gran escala, más cercana que distante, se verá qué lugar ocupan trabajadores, estudiantes y sus vanguardias.



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Luis Bilbao

Escritor. Director de la revista América XXI

 luisbilbao@fibertel.com.ar      @BilbaoL

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