Las mentiras y los ocultamientos sobre Irán

E n la agenda informativa actual tenemos la crisis internacional entre Estados Unidos y Europa con Irán. Si bien la retórica guerrerista no ha llegado a los niveles previos de la invasión de Iraq, es evidente la existencia de un discurso mediático que pretende conculcar una determinada visión de la situación a los ciudadanos.

Este discurso está dominado por varios elementos. El primero es la denominación de la cuestión como la “crisis de Irán”. En este país no se vive ninguna crisis, deberíamos decir la crisis entre las relaciones de Irán con EEUU y con la Unión Europea. También intentan presentarla como un conflicto entre Irán y el “resto del mundo”, o entre Irán y Occidente. Algo que tampoco es verdadero, países tan representativos de la población mundial como China o la India no tienen ningún enfrentamiento con Irán y otros tan occidentales como Canadá, no han expresado ninguna opinión. Tampoco es verdad que haya unanimidad con respecto a Irán, las discrepancias de China y Rusia con EEUU y la UE siempre se llevan a un segundo plano en las informaciones.
El elemento fundamental del debate es la decisión iraní de apostar por el desarrollo nuclear civil como fuente de energía. Esto genera el argumento estadounidense y europeo de que crearán armamento atómico y armas de destrucción masiva. La primera curiosidad que observamos es que cuando hace unos años la construcción de centrales nucleares era objeto de enfrentamiento entre los gobiernos europeos y las organizaciones ecologistas, los medios acuñaron el término “nuclear” frente al “atómico” con el objetivo de que la audiencia no asociase ese tipo de energía a la bomba atómica, de tan infausto recuerdo. Ahora, al tratarse de Irán, vuelve a recuperarse el desechado término de atómico. Los siguientes argumentos recogidos en la gran mayoría de los medios es que Irán colabora con organizaciones terroristas, desde la libanesa Hezboláh a Al Qaeda y que es una amenaza para Israel como lo muestra las afirmaciones de presidente iraní de amenazar con borrar a este país del mapa y negar el Holocausto.

En cambio los medios están ocultando algunos datos fundamentales que deben conocer los ciudadanos. Por ejemplo que las condiciones que establece la comunidad internacional para que un país desarrolle energía nuclear es la firma del Tratado de No Proliferación (TNP) y la aceptación de las inspecciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, condiciones totalmente cumplidas por Irán. Los medios no dicen que quienes tienen armas nucleares y a no han firmado el TNP son Pakistán, India, Israel y Corea del Norte. Ni que es Israel quien está violando la resolución 687 del Consejo de Seguridad de la ONU que estableció tras la Guerra del Golfo, en 1991, que todo Oriente Medio fuese una “zona libre de armas nucleares y de destrucción masiva”.

Sobre el apoyo al terrorismo, se oculta que el grupo libanés Hezbolláh no está considerado terrorista por la Unión Europea, es un partido legal en el Líbano que se presenta a las elecciones y que tiene un aplastante apoyo en el sur del país. Es verdad que tiene milicias armadas que hostigan a Israel, pero nunca actúan fuera de su país, entendiendo por su país las tierras ocupadas ilegalmente por Israel según resolución de las Naciones Unidas. Por otro lado, el islamismo iraní, chiíta, no tiene la mínima relación con la rama wahabí de Al Qaeda ni con los sunitas de la insurgencia iraquí. El propio gobierno de Teherán facilitó información sobre las identidades de los talibanes que se refugiaron en Irán durante la invasión estadounidense. Y si analizamos las afirmaciones del presidente Ahmadineyad (1) observamos que donde los medios, en su estrategia de satanización, anunciaban que el líder iraní afirmó que iba a borrar Israel del mapa, lo que dijo traduciendo sus palabras textuales era: “Nuestro querido Imán (refiriéndose a Jomeini) dijo que el régimen de ocupación debía ser borrado del mapa”. No plantea acabar con un estado sino con un determinado régimen político. La otra afirmación que escandalizó y fue repetida hasta la saciedad fue que Ahmadineyad había negado el Holocausto. La traducción literal de sus palabras fue: “algunos han creado un mito sobre el Holocausto y lo sostienen aún más alto que la misma fe en la religión y en los profetas “. El diccionario de la Real Academia dice que mitificar (crear un mito) es “rodear de extraordinaria estima determinadas teorías, personas, sucesos, etc.”. Evidentemente, acusar a alguien de crear un mito, no es lo mismo que negar el acontecimiento que genera el mito.

Y, para terminar, tenemos los elementos que son sistemáticamente negados de las informaciones. Muy pocas personas saben que existe una agencia oficial de noticias iraní, Irna, que dispone de una página web, que se actualiza diariamente y que tiene una versión en castellano (además de otros siete idiomas). Y no lo saben porque los medios nunca recurren a ella, les basta con los del otro bando para formar su composición de la noticia. Tampoco se dice que la necesidad de energía de Irán es una realidad a pesar de que disponga de mucho petróleo, porque no posee refinerías, es más, debe importar la gasolina y la energía del exterior. Algo que es doblemente complejo para Irán porque lleva desde 1979 sufriendo sanciones de Estados Unidos en forma de bloqueo, de modo que las empresas que inviertan en el país persa ya no podrán exportar o comprar nada a EEUU, ni recibir préstamos de este país. Y, por último, tampoco se informa que el deseo de Irán por disponer de energía nuclear no es una obsesión del actual presidente, tiene el apoyo de los sectores más moderados del país e incluso se remonta a 1974, cuando ya bajo el gobierno dictatorial prooccidental del sha se reconocía que Irán necesitaba dotarse de energía nuclear para abastecer de electricidad el país.

Estamos asistiendo una operación mediática que, si bien no está definiendo la opción militar como la adecuada contra Irán, bien porque no existe consenso entre las propias oligarquías mundiales o bien porque no se atreven a plantearlo a sabiendas de que todavía no puede ser digerida por la opinión pública internacional, sí están trabajando en la creación de un matriz de opinión sobre lo que quieren denominar la crisis de Irán.

(1) Un análisis de la retórica en los medios de comunicación orientada hacia la guerra contra Irán
¿Quiere el presidente de Irán borrar del mapa a Israel y niega el Holocausto?

Anneliese Fikentscher y Andreas Neumann (28-04-2006)
www.pascualserrano.net

Una versión reducida de este texto se ha publicado en el Observatorio de Medios de la Utpba (Uniòn de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires-Argentina)


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