Reflexión sobre los intentos de construcción del socialismo en África (I)

Estas notas buscan promover una reflexión sobre una experiencia poco conocida en Latinoamérica: el socialismo africano. A partir de la década de los cincuenta con el inicio de la descolonización y los procesos de liberación nacional, muchos países africanos trataron de construir una sociedad diferente a la capitalista y optaron por el socialismo. Poco queda de ellos. Aprender de la historia es fundamental para no cometer los mismos errores. En eso estamos, tratando de aprender para corregir y avanzar…

África es el continente señalado como el sitio de origen de la raza humana, y podemos caracterizarlo como un continente de contrastes y conflictos, con inmensos recursos naturales, pero empobrecido al extremo por siglos de explotación y saqueo de sus recursos y riquezas. Una de sus desventuras fue el "comercio de esclavos", dirigido por europeos que capturaban hombres libres en África, los trasladaban y vendían en América, para retornar a Europa llevando productos y riquezas americanos. Esa situación se mantuvo casi cuatro siglos. Se estima que 80 millones de habitantes originarios de África fueron capturados y esclavizados para convertirlos en fuerza de trabajo para explotar las colonias americanas, despoblando a África y despojándola de su población más joven y activa. Solo para imaginar el desangre que sufrió ese continente calculemos que cerca de 700 personas diarias, durante 300 años, fueron sacados de su territorio y trasladados a América como esclavos. Es sin duda el genocidio más grande de la historia de la humanidad, solo comparable al de América, donde su población originaria estimada en 80 millones de personas, fue reducida drásticamente durante la conquista, de tal forma que en el año 1600 no alcanzaban ni los 10 millones. Todo ello, como parte de la acumulación originaria que permitió el desarrollo del capitalismo y el enriquecimiento de Europa, considerada cuna de la cultura occidental, olvidando que fue construida sobre el genocidio y empobrecimiento de dos continentes. No es posible entender la situación de África y América, sin considerar la esclavitud y la expoliación de sus recursos a lo largo de esos casi cuatro siglos.

En 1885, en la Conferencia de Berlín, las potencias europeas encabezadas por Francia e Inglaterra, se distribuyen el continente africano dando inicio al periodo colonial. Europa ya no se apropia de su población, se ha abolido la esclavitud, pero se adueña de su territorio y continúa expoliando sus recursos naturales indispensables para el desarrollo de las potencias imperiales.

Para 1950 sólo 6 países de Africa eran independientes, el resto territorios coloniales, comienza en esa época la lucha anti colonialista. Recordemos un hecho geopolítico: África está dividido en dos sub continentes con marcadas diferencias. El norte conocido como Magreb, constituido por Egipto, Libia, Argelia, Tunez, Marruecos, y la República Arabe Saharui, invadida por Marruecos, y que forman parte del mundo árabe; y la otra, el África subsahariana, entre ambas, el desierto más grande del mundo, que va del Atlántico al Mar Rojo en una extensión de más de 7 millones de Km2 y que separa nítidamente ambas sub regiones, con países que comparten ambas culturas, en la franja del sahel, como Sudán, Mauritania y Malí.

A partir de 1952 Egipto, con Nasser a la cabeza, desarrolla una postura claramente antimperialista; en Argelia se libra la primera gran guerra de liberación, Ben Bella conduce al pueblo argelino a su independencia. Pero no vamos a referirnos en este artículo a la Africa árabe del norte, sólo recordamos que ellos desarrollaron regímenes nacionalistas, panarabistas, y antimperialistas, construyeron lo que se denominó el "socialismo árabe" que será analizado en otro momento.

En África subsahariana, en la década de los 50, al concluir la 2da. Guerra Mundial, y con el inicio de la guerra fría, se inician las luchas de liberación del continente africano.

Las metrópolis coloniales, tratan de construir salidas que les permitan mantener su poder y privilegios. Instalan y protegen sangrientas y corruptas dictaduras, como la de Amin Dada en Uganda, y Mobutu en Zaire, promueven guerras y venden armas a todos los bandos. Sin embargo, se conforma una pléyade de dirigentes, que se nutren de ideas libertarias y socialistas, como Lumumba en el Congo, Nyerere en Tanzania, Nkrumanh en Ghana, Seko Ture en Guinea, Senghor en Senegal, Sankara en Burkina Faso, Mandela en Surafrica, Keita en Mali, Kereku en Benin, Cabral en Guinea Bissau, Agosthino Neto en Angola, Mugabe en Zimbawe, Samora Machel en Mozambique. Buena parte de ellos abrazan no solo las causas de la independencia, sino asumen las banderas del socialismo y en algunos casos del marxismo.

En el marco de esta reflexión, recordemos que esos procesos se inician en plena guerra fría, marcada por el conflicto capitalismo-socialismo, personificado en EEUU y la URSS, y muchos de esos países africanos comienzan a transitar su camino al socialismo con la influencia de lo que conocemos como "socialismo real o del siglo XX", caracterizado por una concepción reduccionista del marxismo, que confundió socialismo con estatización, y más que construir socialismo, lo que hizo fue sustituir la dirección capitalista del Estado por "cuadros revolucionarios" que progresivamente se fueron transformando en burócratas de un "socialismo de estado" que seguía reproduciendo el capital…

En ese período de la historia africana hubo países, como Tanzania, donde Nyerere desarrolló una propuesta política y económica, de gran originalidad, el Ujamaa, para la construcción de una agricultura colectiva, y fue la base de lo que luego el mismo Nyerere llamara el "socialismo africano". En Senegal, Senghor elaboró una teoría que expuso en el texto: "Nación y vía africana al socialismo" donde plantea que "la explotación del hombre hay que extirparla, hay que llegar a la satisfacción de las necesidades espirituales que trascienden nuestras necesidades materiales, estamos obligados a buscar nuestro propio modo original, un modo negro-africano de llegar al socialismo que nos proporcione democracia económica y libertad espiritual".

Por otro lado, paralelas a estas experiencias "pacíficas" desarrolladas en países como Tanzania y Senegal, hubo experiencias "cruentas", como la de Lumumba en Congo, asesinado por la CIA y los servicios secretos belgas, para dar paso a la dictadura de Mobutu, uno de los más corruptos dictadores de África, o Nkrumanh en Ghana, también partidario del socialismo, derrocado por un golpe de estado promovido por los Estados Unidos. Caso especial, Thomas Sankara, joven capitán que tomó el poder en 1983, conocido como "el Ché de Africa" desarrolló un gobierno antimperialista y revolucionario, asumió el marxismo, e inició uno de los programas de cambio más ambicioso del continente africano, cambió el nombre del país, de Alto Volta a Burkina Faso, que traduce "país los hombres dignos", creó comités de defensa de la revolución, avanzó programas universales de salud, tuvo gran compromiso con los derechos de la mujer, prohibió la mutilación genital femenina y los matrimonios forzados, pero fue derrocado y asesinado en 1987 por un golpe de estado apoyado por la Francia "socialista" de Mitterrand. También entre los setenta y ochenta se dan las luchas de independencia de las ex colonias portuguesas, particularmente Angola y Mozambique, donde con una importante cooperación militar cubana, derrotan al ejército racista de Sudáfrica, lo que abre las puertas a la independencia de Namibia, y al fin del "apartheid" que permite la liberación y ascenso de Mandela a la presidencia de Sudáfrica, donde desarrolla la idea del Ubuntu (soy porque somos), forma africana de entender el mundo y las relaciones humanas, basada en la solidaridad, el reconocimiento y respeto a los otros, sin duda, emparentado con lo que nuestros pueblos andinos llaman "la vida buena" o "sumak kawsay" que plantea la vida en comunidad y la satisfacción de las necesidades de todos ente todos, en eso que Bolivia llama el "socialismo comunitario".

La gran pregunta, porque han no han tenido éxito esos intentos por construir el socialismo? Qué ha quedado después de esas experiencias antiimperialistas y de luchas revolucionarias por el socialismo? La respuesta pudiera ser casi nada, hasta el recuerdo se ha ido perdiendo… pero por supuesto quedan grandes experiencias y lecciones que debemos analizar con profundidad. Muchos de esos países sucumbieron a la caída del "socialismo real" y asumieron políticas neoliberales. No tuvieron la fortaleza de Cuba para sobrevivir con dignidad a la desaparición del "mundo socialista" y al brutal bloqueo imperial. Cuáles fueron los errores de esos gobiernos que quisieron construir el socialismo y no lo lograron, y que en algunos casos estuvieron en el poder más de veinte años, o como en el caso de Angola y Mozambique se mantienen aun, pero ya sin contenido y práctica revolucionaria.

Hoy, los que luchamos y reivindicamos el socialismo tenemos que aprender de esas experiencias para no repetir sus errores y fracasos. Se impone una gran reflexión sobre el porqué esos procesos no condujeron a los objetivos deseados, como dicen Mészáros y Rauber, no basta que un grupo de revolucionarios tome el poder, ya ha pasado muchas veces, no basta con las buenas intenciones de transformar la sociedad, no basta con transformar cuadros revolucionarios en burócratas del Estado… Es indispensable romper con la reproducción metabólica del capital que nos hace retroceder al capitalismo a pesar de todas nuestras buenas intenciones. Ese será el tema de nuestro próximo artículo.

jesusm_vivas@hotmail.com



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