Cuba - después de Fidel. ¿Puede sobrevivir la revolución?

Con este título, los Comités alemanes de Solidaridad con Cuba y la Editorial Kai Homilius presentaron en Berlín el libro respectivo sobre la interrogante de Fidel, acerca de la reversibilidad de la Revolución Cubana. Los comités deseaban este título, porque dicen que "esta es la pregunta que preocupa a la gente". Sin embargo, según el contexto nacional el título varía. En Venezuela, por ejemplo, la obra se llama:

"Cuba y el socialismo del siglo XXI".

¿Existe alguna diferencia entre los contenidos de las ediciones de España, México, Ecuador, Alemania, Venezuela y Argentina? No, todas incluyen el discurso de Fidel en la Universidad de La Habana, del 17 de noviembre del 2005, el discurso del canciller Felipe Pérez Roque en la Asamblea del Poder Popular, en diciembre del 2005, y varios ensayos míos como contribución al debate al que había invitado Fidel. Alrededor de 250 personas estuvieron presentes, incluyendorepresentantes de las embajadas de Cuba y Venezuela, ante esta primera edición de cuatro mil ejemplares. Sin embargo, será el 20 de mayo, en la reunión anual de los comités de solidaridad en Berlín, que se discuta a fondo la problemática abordada en el libro, debido a que la mayoría del auditorio aun no conocía los textos.

El impacto de la advertencia de Fidel de que, después de su muerte, la Revolución Cubana podría seguir por errores propios el destino de la RDA o de la Unión Soviética, se debía a varios factores. 1. La presentación se efectuó en el espacio físico que abarcaba la capital de la Alemania socialista (RDA), Berlín. 2. Muchos de los participantes eran socialistas de la ex-RDA, que apoyan a los comités de solidaridad con Cuba y Venezuela e, igualmente, muchos de los jóvenes han estado en la isla recientemente. 3. Durante los últimos tres años se han elaborado excelentes análisis sobre las causas de la caída de la URSS y de la RDA, de tal manera que los paralelismos en la evolución de la crisis del socialismo histórico caribeño y europeo aparecen con mucha fuerza.

En uno de estos análisis se cita a Boris Kowal, Vicedirector del Instituto del Movimiento Obrero Internacional de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, quien comentó en una conversación confidencial en 1982 en Berlín, es decir, unos ocho años antes del colapso de la URSS, la situación en los países del socialismo europeo de la siguiente manera.

"Los científicos no pueden discutir abiertamente los problemas; su tarea consiste en ejecutar, justificar y fundamentar las directrices... Pensar en alternativas, que sería muy necesario, no interesa a los líderes políticos... Si se seguiría a la necesidad, entonces se terminaría en la disidencia. Una tercera posibilidad no existe... La propaganda ya no encuentra eco en la gente, y menos en la juventud... La creciente religiosidad no es siempre la búsqueda de Dios, sino una fuga de la realidad... o simplemente resignación."

Las fuerzas de la sociedad soviética pueden dividirse "en tres grupos: 1. Los líderes esquemáticos que inflexiblemente mantienen su curso, gobernando fuera de la realidad; 2. El estrato de los intelectuales críticos del Partido, quienes buscan salidas y soluciones, pero son limitados y que tienen que observar sin posibilidad de cambios, como la situación empeora; 3. La mayoría disidente o resignada del pueblo que se escapa cada vez más del control oficial y anda por sus propios caminos. Esto incluye a la masa de los intelectuales."

Todos estos problemas son la causa, de que "en los últimos años no haya habido literatura científica destacada en la filosofía y en otros sectores de las ciencias sociales de la Unión Soviética."

En el análisis del factor subjetivo de la implosión socialista europea la conclusión es que la dirección del Partido-Estado era incapaz de garantizarle "un futuro al orden soviético, debido a que ella misma ya no era socialista", a raíz del stalinismo, la desestalinización a medias de Chruchtchev y la reestalinización de la URSS por Breshnev, desde 1964.

Esta última afirmación no sería válida para la Cuba de hoy. Nadie puede dudar que Fidel y Raúl quieran al socialismo revolucionario, verdaderamente. La pregunta es, si en su ausencia se tendrá la fuerza y la visión estratégica para lograr su imposición.


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Heinz Dieterich


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