Paz y bancarrota fiscal en Colombia

El proceso de paz que adelanta el gobierno neoliberal de Santos con las Farc en La Habana presenta hasta el momento avances muy importantes. Todo indica que se ha llegado a un punto de no retorno y las condiciones parecen propicias para la firma de un Acuerdo final en el mediano plazo. Sin embargo, el campo económico y fiscal, tanto del Estado como de la sociedad, está registrando serias restricciones que pueden interferir e incidir en el cierre del conflicto como consecuencia de la gestión antidemocrática de la crisis cristalizada con ocasión de la caída de los precios del petróleo en el mercado global.

Parece de Perogrullo recordar el vínculo estrecho entre economía y política. O entre paz y economía. Los únicos que intentan su separación e incluso la eliminación de la política son los neoliberales, que todo lo quieren reducir a la lógica del mercado y la competencia. Pero la realidad se encarga de contradecirlos.

Es curioso, siempre que hay una conmoción económica, a las elites dominantes en el Estado les da el afán por resolver rápidamente el conflicto social y armado, ofreciendo de todo (incluso una extensa zona de distensión), como ocurrió en el gobierno de Andres Pastrana (1998-2002), coyuntura en que se presentó una descomunal crisis económica, con una caída del PIB equivalente al 9%, colocando en bancarrota todo el aparato productivo, presupuestal y bancario. El juego político del señor Pastrana consistió en simular una gran disposición para resolver la guerra mientras salían de la tormenta y simultáneamente hacían los ajustes en el dispositivo militar con el Plan Colombia para doblegar al adversario mediante una larga e integral ofensiva que incorporo la presencia masiva de los grupos paramilitares desde el 2002 hasta el 2007.

Hoy parece repetirse el escenario. En la medida en que se conocen las complicadas cifras en diversos frentes económicos sube la presión para que se firme una "paz express", una rendición militar de la resistencia campesina revolucionaria.

La crisis no se quiere resolver con medidas que obliguen a la minoría oligárquica a ceder en sus fortunas y privilegios. No se quiere tocar la fuente del desorden, esto es el modelo económico neoliberal de despojo que prevalece desde hace décadas. Como siempre, el plan es descargar todas las terribles consecuencias de los faltantes en las magras economías populares y de las clases medias.

Con el paso de los días, en la medida en que se sientan los daños provocados por el derrumbe de los ingresos petroleros, en que se den los recortes en los subsidios estatales, en que brote la inconformidad social y en que se formulen los análisis correspondientes, el asunto tendrá que llegar a la Mesa de diálogos de La Habana para plantear salidas que armonicen con los ideales de la paz con justicia social.

En ese sentido asuntos como la deuda pública externa, el gasto militar (de casi 16 mil millones de dólares), la mermelada (cuya fuente son las regalías petroleras y mineras del orden de los 5 mil millones de dólares anuales) que alimenta la corrupción y el clientelismo de la casta política santista/uribista, las exoneraciones fiscales, los privilegios pensionales y los tributarios de poderosos conglomerados empresariales, se tendrán que asumir sin rodeos en las conversaciones que se adelantan en Cuba. La paz no se puede utilizar para favorecer a unos cuantos oligarcas y para arruinar más a millones de colombianos sometidos a la pobreza y miseria.

Coloco los datos que ya salen a la superficie para que el debate se adelante con toda claridad en el año que se inicia la semana entrante.

Primero. Por cada dólar que cae el precio del petróleo, el gobierno deja de percibir unos $240.000 millones por dividendos e impuestos. La caída a la fecha del WTI Texas es de US$45 que merma el ingreso fiscal en $10.8 billones. Si a eso se suma los $12.5 billones (otros estudios hablan de 18 billones) que era el faltante que hizo necesaria la mini reforma tributaria, el lío para 2015 y sobre todo 2016 será bastante grave: reducciones brutales del gasto público, junto con la resistencia a la tributación que se enardece cuando la economía se desacelera, harán más complejos los problemas del fisco. A pesar de que hay una regla de Ecopetrol que hace que la gasolina esté atada a su precio internacional, el gobierno buscará que el beneficio no lo reciba el consumidor ni los transportistas, aumentando así subrepticiamente la tributación sobre los combustibles (http://bit.ly/1456ft8).

En esos términos, señala un experto (http://bit.ly/16P1AMR), el modelo de crecimiento basado en la minería se vino abajo y está arrastrando al resto de la economía. De acuerdo con la información del tercer trimestre, el producto nacional entró en la fase de crecimiento cercana a 3% con visos a disminuir.

Aún más dicientes son las cifras sectoriales del tercer trimestre del 2014. La minería cayó 1% con respecto al mismo período del año anterior, la industria disminuyó 0,2% completando dos años en recesión y la agricultura sin café aumentó 2%. La construcción creció 11,2% y explica dos puntos porcentuales del incremento del PIB, pero no tiene ninguna posibilidad de sostenerse a la luz del retraso y el agotamiento del programa de inversión vial y el desinfle de la burbuja de la construcción de vivienda. En septiembre y octubre se frenó la expansión de cemento, se desplomaron las licencias de construcción y, según la información de la encuesta de hogares, el empleo del sector sólo aumentó 3,7%.

Segundo. De acuerdo con el Informe del Instituto de Derecho Tributario y su Comisión Académica Tributaria para el Congreso de la República de Colombia, con fecha noviembre 25 de 2014, el nuevo galimatías tributario aprobado por el partido del presidente Santos el pasado lunes 15 de diciembre, no cierra el ‘hueco fiscal’, es confiscatorio, alejará las inversiones y causará desempleo.

"Las proyecciones del gasto y del ingreso público en los próximos años –señala el Instituto- evidencian que las cifras incluidas en el Marco Fiscal de Mediano plazo (http://bit.ly/1HN3zg4) y las metas trazadas por la regla fiscal (http://bit.ly/1wrKsSd) estarán muy lejos de la realidad. Observemos algunos datos que no se reflejan en las cifras oficiales". A continuación se mencionan los PIB estimados para 2015.

- La caída de los precios del petróleo bien puede dejar de contribuir en el presupuesto con cerca del 0,5 % del PIB. Otros lo estiman en 1,0 % del PIB.

- El plan obligatorio de seguridad social está subvalorado en cerca del 0,9 % del PIB.

- El sistema pensional también presenta una subvaloración cercana al 0,3 % del PIB.

- Los ingresos nacionales pueden estar sobrevalorados por Cárdenas y sus asesores en el 1 % del PIB.

- La financiación de eventuales acuerdos de paz, la restitución de tierras y reparación de las víctimas, según el propio Gobierno, demandará no menos de $80 billones en diez años, también cerca del 1 % del PIB anual (http://bit.ly/1CYITRf).

Tercero. La deuda pública externa en agosto de 2014 alcanza US$57.000 millones (114 billones de pesos colombianos) con un crecimiento de 44% desde 2010. El gobierno sacaba pecho de que con un dólar a $1.800 representaba sólo el 13.6% del PIB; sin embargo, con un dólar a $2.400 la deuda pública abarca 18.2% del PIB, con la perspectiva de un crecimiento mucho menor del producto del que disfrutamos hasta este año.

Para el sector privado, la perspectiva es más compleja pues aumentó su deuda externa en un 64% entre 2010 y 2014 a US$41.300 millones. Endeudarse con un dólar cada vez más barato y con tasas de interés internacionales muy inferiores a las locales parecía el mejor negocio del mundo. Ahora tanto el gobierno como los empresarios enfrentan pagos por intereses y amortización 33% más elevados que hace un año.

Cuarto. La economía está en un descuadre de balanza de pagos tan grave como la de 1999 y como la del euro. Para el primer semestre de 2014 la cuenta corriente era negativa en US$8.107 millones, -4.4% del PIB. Un año atrás, el déficit era de -3.0% del PIB. Mientras las exportaciones vienen cayendo en 2014 con cada vez mayor fuerza, las importaciones continuaron aumentando. Antes de acercarnos a algún tipo de equilibrio externo, el déficit seguirá ampliándose hasta que las importaciones se contraigan con fuerza con el dólar caro y las exportaciones comiencen a aumentar, equilibrio que puede tardar varios años en lograrse.

Si esta realidad no se reconoce y no se actúa en consecuencia, el país puede verse abocado a un estado de difícil retorno. El Gobierno y los organismos unilaterales ocultan el verdadero estado de la economía pintando cifras de crecimiento milagrosas de 5% para el próximo año., aunque en días recientes el Ministro de Hacienda corrigio para colocar un 4,4% en el PIB del 2015.

Quinto. Durante todos estos años de bonanza el país gastaba más de lo que ganaba, manifiesto en el déficit externo y el déficit fiscal que ahora se tornan más problemáticos. Antes el déficit fiscal del gobierno central (de 2 a 4% del PIB) se escondía presentando el del sector público consolidado que contenía la renta petrolera y decíamos que éramos la economía mejor administrada del continente. Con la renta considerablemente reducida, el déficit en ambas cuentas se evidencia como una amenaza para la estabilidad macroeconómica del país.

Sexto. Para rematar la cuenta financiera y las entradas de capital que financiaban el déficit externo, también entrarán en terreno negativo. Se eleva así el riesgo en el país y se encarecerá el nuevo crédito que requeriremos para sobreaguar tantas penurias (http://bit.ly/1zGqSJ5).

La suma de estos rubros, adicionada a los $12,5 billones que sí ha reconocido el Gobierno como déficit, el 1,5 % del PIB, puede llegar a afectar las finanzas públicas nacionales en más de $30 billones anuales, hasta el 2025, faltante que ya supera el 4 % del PIB (http://bit.ly/1zGqSJ5).

Lo cierto es que las perspectivas son desalentadoras. La oferta carece de sectores con capacidad de liderazgo y arrastre para impulsar la producción, la demanda agregada está expuesta a una cuantiosa contracción y la confluencia puede ocasionar una caída del crecimiento y el empleo de grandes dimensiones. Las causas del drama son el modelo de las locomotoras fallidas y la teoría de tipo de cambio flexible, y la solución es cambiarlo empezando por los aspectos más nocivos. Hay que intervenir en forma abierta el tipo de cambio, restaurar los aranceles de manera selectiva, limitar las entradas y salidas de inversión extranjera, suspender la regla fiscal y renegociar los TLC (http://bit.ly/16P1AMR).

Con esos porcentajes ingresan los miembros de la Unión Europea, como España, Grecia, Portugal e Italia, a ‘cuidados intensivos’ en el Banco Central, mangoneado por la señora Merkel, la Jefa del Directorio, vocera de los mercados y dueña del garrote neoliberal.

Algunos sugieren, para empezar, que será necesario, ahora sí, contar con un nuevo estatuto tributario racional que se nutra del ingreso de las personas más que de las empresas y no seguir con esperpentos como el impuesto al patrimonio de las firmas y el 4 por mil. Un aumento del IVA, como lo contempla el hombre más rico del país (Sarmiento Angulo), tendrá un impacto más recesivo que si se aumenta el que recae sobre la renta de las personas como él (http://bit.ly/1456ft8).

Como quiera que el señor Santos y la oligarquía que representa no cederan en sus repugnantes privilegios es previsible en las próximas semanas un nuevo auge, como en el 2013, de las luchas populares, campesinas, obreras, juveniles y urbanas. Por supuesto, saldrá a relucir la violencia, la persecución y los montajes judiciales para aplastar la rebelión popular. Sin embargo, la movilización será un hecho, con el estimulo de las negociaciones que se hacen en La Mesa de La Habana.

Viviremos momentos de turbulencia y de luchas emancipatorias con nuevos sujetos políticos atentos a las demandas de la multitud que reclama cambios sustanciales en todos los ámbitos de la sociedad. Es lo que sucede por el momento en España. La muy aclamada Madre Patria de los oligarcas hispanófilos.

 



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Horacio Duque

Politólogo e historiador.

 horacioduquegiraldo@gmail.com      @horacio_DG

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