¡Paz! ¿Con siete bases militares?

¿En qué punto de la agenda - que se discute en las conversaciones de La Habana - está el tema de las siete bases militares que el ejército invasor de los Estados Unidos mantiene en Colombia sin la aprobación del Congreso Nacional? Situación existente desde que el Departamento de Estado decidió intervenir (Plan Laso, 1962), con la venia de los gobiernos lacayos tanto liberales como conservadores, el beneplácito de la oligarquía, la jerarquía católica y los generales del ejército colombiano. Mayor traición a la patria ¡Imposible! Si el Congreso Nacional fuera la representación legítima del pueblo colombiano, con toda seguridad no existirían las siete bases militares.

Cuando leemos artículos con comentarios referidos al conflicto armado que existe en Colombia, nos llama la atención que en esos análisis y comentarios casi nunca se hace referencia a la presencia del ejército invasor de Estados Unidos y la consecuente pérdida de la SOBERANÍA NACIONAL. ¿Puede llamarse soberano y democrático un país invadido por un ejército extranjero, con siete bases militares distribuidas en puntos estratégicos de la geografía colombiana? ¿Por qué y para qué siete bases militares y la presencia de tropas extranjeras en un país donde, según el expresidente Uribe Vélez, “no hay guerra”, aun cuando ahora se sabe que durante su mandato emprendió gestiones para buscar la paz? El que haya o no haya guerra, no justifica de ninguna manera la presencia del ejército invasor.

Además, según el informe de los generales del ejército colombiano, las guerrillas “están derrotadas”, de lo cual parece estar convencido el presidente Santos y por ello decidió entablar conversaciones de paz ¡Aun cuando a diario las guerrillas demuestran gozar de buena salud! Parece que los militares colombianos están cansados de ofrendar sus vidas y prestigio personal, en una guerra que sólo defiende los intereses de la oligarquía conservadora/católica/liberal/latifundista y los intereses de las empresas transnacionales, en contra de los derechos de las mayorías (el pueblo colombiano), del cual son hijos y forman parte. Ese ejército recibió las armas que en sus manos colocó la Republica, para la defensa de las fronteras y el territorio, contra ejércitos extranjeros y, para la defensa de la soberanía nacional que es la defensa de los derechos ciudadanos de todos sus habitantes. No le dio las armas para cometer masacres contra la población campesina (Mapiripan, Catatumbo, Magdalena Medio, Urabá, protestas agrarias, movilizaciones obreras y estudiantiles). Masacres que hacen del territorio colombiano una fosa común, la más grande en conflicto habido en Latinoamérica. Un primer paso para expulsar el ejército invasor de los Estados Unidos, es firmar el pacto cívico/militar, como viene ocurriendo en algunos países sudamericanos.

En los documentos que publican las FARC, o en las declaraciones de los jefes guerrilleros, el tema de la SOBERANÍA no ocupa el sitio de preferencia que debe tener. La invasión del territorio y la consecuente violación de la SOBERANÍA NACIONAL es lo que transforma el conflicto colombiano, de guerra civil - como se la considera - a guerra de liberación nacional contra el ejército invasor de los Estados Unidos. Fue esa la guerra que libró Sandino en Nicaragua, contra el ejército invasor de los Estados Unidos. Fue la guerra que libró el pueblo de Corea del Norte. Fue la guerra que libró el pueblo vietnamita. Fue la guerra que libró Bolívar contra el imperialismo español. Es la guerra que libran las democracias progresistas de Sudamérica (Brasil, Uruguay, Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela). Y es la verdadera guerra que libra el pueblo colombiano, además de la lucha por la tierra, los derechos cívicos de participación ciudadana y los derechos humanos. Ya lo dijo Gabriela Mistral, premio Nobel de literatura 1945: “En América Latina lo que más nos une, además de nuestro bello idioma, es el odio contra los Estados Unidos”.

Este comentario, desde hace tiempo se lo hemos hecho llegar a los amigos articulistas que soslayan la cuestión de la SOBERANIA al abordar el tema de la guerra en Colombia, cuestión que debe constituir tema central de la guerra y de la agenda. Así mismo, se lo hemos señalado a los portales que en Internet tienen las FARC y el ELN.

¿Cómo firmar la paz si existen siete bases militares de los Estados Unidos instaladas en territorio colombiano? ¿Cómo conquistar el derecho a la tierra que reclaman los campesinos desde hace doscientos años y dio origen al actual conflicto que comienza por las luchas agraristas en la zona de Chaparral (Tolima), en las décadas del treinta y cuarenta del siglo pasado y condujeron a la “época de la violencia” (primeros 200 mil muertos); y al asesinato de Gaitán por su denuncia de la masacre de las bananeras y por la denuncia del asesinato de líderes campesinos agraristas, tanto del partido liberal como del partido comunista; y dio origen a las guerrillas liberales de El Llano, Guadalupe Salcedo; y dio origen a las llamadas Repúblicas Independientes (Marquetalia, Rio Chiquito, El Pato); y dio origen a la creación de las FARC-EP y el ELN. Violencia desatada por la oligarquía/jerarquía católica, principal latifundista en Colombia como en toda Latinoamérica. Es por ello que el 9 de abril – el “bogotazo” – presenta características parecidas a la llamada Revolución Mejicana (1911), donde se quemaban iglesias, se asaltaban conventos y se colgaban curas de los faroles. Los pueblos saben dónde ubicar el enemigo de clase, en fin de cuentas todas las luchas sociales habidas en dos mil años (esclavismo, feudalismo, capitalismo), han sido contra el cristianismo y lo que él representa –el papado - desde las guerras contra los “herejes”(Las Cruzadas); a la hoguera contra los cultores de la Ciencia (Giordano Bruno, Miguel Servet, Copérnico, Galileo); o en la conquista y evangelización de América, el “requerimiento”, por medio del cual a los “herejes” aborígenes americanos, en un idioma que no entendían, se les conminaba: “o te haces cristiano o te mueres”. “Herejes” los denominaba La Inquisición, en la Edad Media; “terroristas” los denomina la CIA, en el siglo XXI. ¿Cuál es la diferencia entre La Inquisición y la CIA?

La paz en Colombia sólo será posible cuando sean retiradas las siete bases militares de los Estados Unidos, que violan la SOBERANIA del pueblo colombiano. El presidente Santos parece no conformarse con la situación presente y tiene la pretensión de traer la OTAN para aplastar aún más la SOBERANÍA de Colombia y amenazar la SOBERANIA de las naciones sudamericanas y del Caribe.

Si el ejército colombiano, como se lo impone la Constitución Nacional, es incapaz de expulsar al ejército invasor de los Estados Unidos, en defensa de la SOBERANÍA NACIONAL, le corresponde al pueblo colombiano con sus sindicatos y organizaciones campesinas, proletarias y estudiantiles, y con su vanguardia guerrillera, las FARC y el ELN, restituir la independencia y patria soberana heredada de la guerra antiimperialista realizada por Bolívar, Sucre, Santander, Nariño, Córdoba, Caldas, Acevedo y Gómez y tantos y tantos héroes que hacen de esta patria, “el estar más poblada en la gloria que en la tierra.”





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León Moraria

Nativo de Bailadores, Mérida, Venezuela (1936). Ha participado en la lucha social en sus diversas formas: Pionero en la transformación agrícola del Valle de Bailadores y en el rechazo a la explotación minera. Participó en la Guerrilla de La Azulita. Fundó y mantuvo durante trece años el periódico gremialista Rescate. Como secretario ejecutivo de FECCAVEN, organizó la movilización nacional de caficultores que culminó en el estallido social conocido como el ?caracazo?. Periodista de opinión en la prensa regional y nacional. Autor entre otros libros: Estatuas de la infamia, El Fantasma del Valle, Camonina, Creencia y Barbarie, EL TRIANGULO NEGRO, La Revolución Villorra, los poemarios Chao Tierra y Golongías. Librepensador y materialista de formación marxista.

 leonmoraria@gmail.com

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