Marina Silva es parte del plan para desestabilizar Brasil

Washington ha lanzado una campaña propagandística en apoyo a Marina Silva, candidata presidencial brasileña por el Partido Socialista de Brasil.  Ellos siguen diciendo que su victoria está garantizada en la elección final.  Los pronósticos en general se reducen a resultados imprecisos en la primera vuelta pautada para el día 5 de octubre venidero.  Los analistas norteamericanos creen que la Silva recibirá los votos de los seguidores de Aécio Neves da Cunha del Partido Social Demócrata de Brasil que reúne entre 14 y 16 por ciento del electorado.  En tal caso, la candidata filo Estados Unidos, reuniría alrededor del 60 por ciento de los votos en una segunda vuelta programada para el 26 de octubre, dejando a Dilma Rousseff del Partido de los Trabajadores fuera de concurso.  Analistas independientes expresan dudas en torno a este escenario, sostienen que se trata de una ilusión.  Existen también advertencias en torno a posibles fraudes.

El ex presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, compañero de partido de Dilma Rousseff, esta embarcado totalmente en apoyo a la presidenta en ejercicio.  Él duda que la Silva tenga alguna posibilidad de ganar.  Según él, no se trata de la Silva sino más bien que los órganos de prensa son  los que plantean la verdadera amenaza.  Ellos se aprovechan de las dificultadas que han surgido a consecuencia del actual proceso de reformas económicas y sociales implementadas para servir los intereses del pueblo brasileño.  En todo caso, el país se encuentra en la vía del desarrollo, se están implementando grandes proyectos industriales.  Lula confía en que la verdad prevalecerá sobre las mentiras.  El apoyo del ex presidente a Dilma Rousseff es muy importante.  En consecuencia, la Silva podría perder muchos votos.  Durante una entrevista con un periódico, la Silva rompió en llanto señalando que ella no puede controlar lo que diga el ex presidente sobre ella, pero que ella trataría de no herirlo en respuesta.  El ex mandatario respondió de inmediato diciendo que Marina Silva no tenía que mentir sobre él para derramar lágrimas.  Ella tiene otras razones por las cuales llorar.  El significado es claro.  La Silva no confía mucho en su victoria, eso es lo que exacerba sus emociones.  La Silva militó en las filas del Partido de los Trabajadores durante más de un cuarto de siglo.  Ella hizo su carrera política al lado de Lula da Silva.  Durante el período de Lula, ella fue senadora antes de convertirse en Ministra del Ambiente el año 2003.  Durante todos estos años, ella fue monitoreada de cerca por los norteamericanos.  Estuvo bajo la estrecha vigilancia de organizaciones internacionales de diferente tipo y de financiación, expresamente para tal efecto, es decir, para ubicar a aquellas personas con un futuro prometedor y hacer que sirvan los intereses de Washington.  Es suficiente con observar las condecoraciones y galardones que ha recibido con la ayuda de amigos norteamericanos para comprender que ella ha estado constantemente en el foco de su atención desde los inicios de la década de los 80.  Por supuesto que ellos toman en cuenta las características específicas de su personalidad, incluso la inclinación por compensar la falta de atractivo físico con los éxitos en su carrera política.

 

Brasil se está convirtiendo en un fuerte,  soberano y asertivo estado con mucha gravitación en el Hemisferio Occidental que desafía la influencia de Estado Unidos.  Los debates en Washington se llevan a cabo a puertas cerradas pero hay algo que si es evidente, Estados Unidos desea cambiar a la Rousseff por alguien más dúctil.

 

Marina Silva pareciera ser la apropiada para estos propósitos.  Los servicios especiales norteamericanos han pavimentado el camino para su éxito al eliminar al otro candidato, Eduardo Campos, líder del Partido Socialista.  Su avión Cessna 560XL repentinamente se precipitó a tierra antes del aterrizaje.  El sitio web French Slate.fr ubica el desastre aéreo como uno de los cinco sucesos más importantes de este verano que no tuvo publicidad pero que ejerce una gran influencia en la política global. 

 

Antes de la tragedia, Dilma Rousseff era considerada como la segura ganadora.  El ingreso de la Silva a la carrera presidencial complicó las  cosas para el Partido de los Trabajadores  que trata de retener el poder.  En caso que la Silva ganase, Brasil se tornaría más pro norteamericano.  El escándalo del espionaje norteamericano en Brasil y las declaraciones de la Presidenta Rousseff  señalándolo como algo inaceptable  pasarían a ser cosas del pasado.  La Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR  organización intergubernamental que integra las dos organizaciones aduaneras  existentes: el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones como parte de un proceso en marcha de integración suramericana.  Mercosur es el Mercado Común del Sur, bloque sub regional que incluye a Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela con Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú como países asociados.  El objetivo es promover el mercado libre y el libre flujo de mercancías, gente y divisas, cosa que ya no estaría en el enfoque de la política exterior de Brasil.  La reorganización de la Organización de Estados Americanos, OEA , cuestión de la mayor importancia para Estados Unidos, estaría a la cabeza de las prioridades de la política exterior.  Mercosur podría seguir existiendo pero ya no como un competidor del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) que Washington trató de imponer hasta el año 2005 cuando la propuesta fue rechazada por Argentina, Brasil, Venezuela y otros estados.

 

Marina Silva no es muy entusiasta de las propuestas de los BRICS.  Ella piensa que la participación en este grupo no brindaría ningún dividendo.  Ella no tiene ninguna intención de fortalecer las relaciones con Rusia y China.  La alianza con Venezuela y Cuba se haría inefectiva.  Todo lo que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff han logrado hasta ahora sería cancelado con el objeto de agradar a la potencia norteamericana.

 

La batalla pre-electoral se ha convertido  en una lucha durísima.  La Silva no tiene tiempo que perder y la carga se ha tornado demasiado pesada.  Una y otra vez ella retira sus declaraciones según la reacción del público.   Hace poco tuvo que explicar sus intenciones de reducir la producción de petróleo en áreas denominadas “pre-salt” ubicadas bajo el lecho marino.  La Silva había expresado su rechazo al matrimonio homosexual en el pasado, pero luego dio una voltereta para luego apoyarlo.  Marina Silva, militante del Partido Socialista de Brasil, evangélica que pertenece a la conservadora Asamblea de Dios, se retractó de su apoyo al matrimonio homosexual un día después que ella presentara su plan de gobierno.  El capítulo titulado Ciudadanía e Identidades en el programa, incluía el apoyo a las propuestas de defender ….  el matrimonio civil.  El comando de campaña de la Silva publicó una declaración corrigiendo el  texto.  La nueva versión defiende “los derechos de una unión civil entre personas del mismo sexo,”borrando la palabra “matrimonio” lo cual incluiría mayores derechos para una pareja.  En el segundo debate entre los principales candidatos con anticipación a la primera ronda el  5 de octubre, Rousseff buscó salir de las cuerdas tres días antes que Brasil entrara en recesión, preguntándole a la ambientalista Silva cómo pensaba ella financiar sus promesas ambientalistas calculadas en 60 mil millones de dólares.  “¿De dónde propone Ud. obtener el dinero?  preguntó  Rousseff, tratando de darles a los trabajadores del PT un cuarto período a la cabeza de la primera usina de América Latina.  “Primero, estas no son promesas sino compromisos,” respondió la Silva, quien sirvió bajo el gobierno de Lula da Silva anterior a la Rousseff como ministra del ambiente. “através del retorno de nuestro país hacia un gasto público eficiente, hoy en día existe un extenso despilfarro en el gasto público.”  Rousseff tenía razón cuando señaló que ella tenía sus dudas acerca de alguien tan inestable en sus opiniones y convicciones, pudiera gobernar el país.

 

Cada vez más brasileños comienzan a darse cuenta que la Silva al cambiar radicalmente las políticas conduciría al país hacia un desastre nacional.  Eso sería exactamente lo que los “titiriteros” de Washington desean lograr.  La Silva tiene problemas psicológicos, ella es  una persona inestable, todo esto podría influir en el proceso de toma de decisiones para dificultar el desarrollo progresista de Brasil y romper el equilibrio social en tanto las fuerzas políticas del país aprenden a actuar dentro del marco constitucional.  La meta que Washington quiere alcanzar es la creación de los requisitos para montar una “revolución de colores” en Brasil.  Washington desea utilizar la “quinta columna” y a los medios de prensa pro norteamericanos para la provocación de “protestas civiles espontáneas.”

 

Estados Unidos está enviando a la gente más experimentada a su embajada de Brasil.  La estación de la Central de Inteligencia, CIA está abarrotada por completo de experimentados guerreros de capa y espada.  El Coronel Samuel Prugh es el funcionario de defensa más antiguo y Agregado de Defensa en Brasil con experiencia única en recolección de datos e inteligencia humana.  Tiene muchísimos contactos personales entre los militares brasileños y conoce bien el país.

 

Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff hicieron lo mejor que pudieron para evitar manifestaciones públicas de rechazo de las actividades subversivas norteamericanas llevadas a cabo dentro del país.  Una y otra vez los brasileños utilizaron los discretos canales diplomáticos para indicarle a Washington que se había descubierto a un espía norteamericano operando de manera encubierta en la industrial petrolera, en alguna oficina diplomática o en las fuerzas armadas del país.  Estos incidentes nunca llegaron a la luz pública.  Luego del bien conocido escándalo relacionado con las denuncias que la Agencia Nacional de Inteligencia de Estados Unidos intervino los teléfonos privados de la Presidenta y espió a la empresa petrolera nacional de Brasil, el gobierno brasileño asumió una posición dura y exigió disculpas públicas .  El gobierno norteamericano se negó a disculparse públicamente y más aun, intensificó sus esfuerzos de recolección de inteligencia en Brasil.  Estados Unidos envió a más personal para trabajar en sus consulados.  La oficina consular de Estados Unidos en Rio de Janeiro se destaca por esto.  Su personal llega a la cifra de 500 funcionarios.  El Cónsul General, John Creamer sostiene que 300 de ellos procesan solicitudes de visa desde  temprano a la mañana hasta tarde a la noche.  Según él, este proceso tomaba anteriormente hasta seis meses.  Ahora solo toma entre una o dos semanas.  ¿Están estos funcionarios consulares tan preocupados de procesar solicitudes de visa o es que están ocupados en la preparación  de eventos tipo “Primavera Árabe” o “Maidana Ucraniana”bajo los auspicios de los servicios especiales de Estados Unidos?  El tiempo lo dirá.

Traducción Sergio R. Anacona

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Nil Nikandrov

Periodista y analista político escribiendo frecuentemente en la revista rusa internet Strategic Culture Foundation.

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