El pueblo Mapuche espera con desconfianza ¿Con qué nos viene la Bachelet?

Una de las primeras cosas que al parecer haría la Bachelet, es incluir en su gabinete representación del Partido Comunista y, ante el reclamo de los socialcristianos o sea de parte de la derecha, responde que eso obedece a la realidad de la “nueva mayoría”. Podrían ir pues los comunistas a formar parte del nuevo gobierno – quién sabe hasta cuándo y dónde – como resultado de su apoyo a la reelecta presidenta de Chile. Es más, estos han “decidido manifestarle a la presidenta Bachelet su voluntad de participar en el nuevo gobierno.”

Por cierto, que llama “nueva mayoría” –uno supone que no ironizando contra sí misma – a esa pírrica porción de ciudadanos que le dio su voto. Recordemos que pese a versiones de parte interesada se dice que ganó con el 62.2% de los votos; en verdad “ganó” con un aproximado del 25 % de la cantidad de ciudadanos con derecho a votar según la Ley, pues la abstención fue del 61%. Es decir, de cada 100 chilenos con derecho a sufragar sólo lo hizo un 39%, porcentaje del cual un 14% lo hizo a favor de la Mathei, candidata del pinochetismo y Piñera.

Ese cuadro porcentual o triste apoyo, hace del gobierno nuevo un tanto débil, para decirlo con conmiseración; de donde uno supone que si en su gobierno anterior, la señora Bachelet hizo un rol triste, muy apegada al guion de la política para América Latina de EEUU y de los grupos económicos chilenos, no parece sensato que en estas circunstancias pueda atreverse a soñar y menos a la audacia.

Por supuesto, la presencia del Partido Comunista chileno en el gabinete, podría hacerle pensar a cualquier desprevenido que eso es un magnifico augurio y razón para esperar cosas buenas, lo que no deja tener sensatez y hasta fundamento. Pero uno ha visto mucha agua correr bajo los puentes y hasta muertos cargando basura y no se deja tentar por ese canto de sirena. En este caso, nos limitaríamos a decir “ver para creer”. Hasta el pueblo Mapuche, por medio de sus voceros, ha manifestado su desconfianza por los antecedentes de la recién electa presidenta.

En principio, pareciera digno de tomar en cuenta su oferta de favorecer al sistema educativo; lo que no sería más que una elemental y obligada respuesta a uno de los problemas más sensibles que sufre el pueblo chileno y que en los últimos meses del gobierno de Piñera a éste causo mayores dificultades. No olvidemos las gigantescas y reiteradas manifestaciones estudiantiles en exigencia de la educación pública gratuita y de calidad. Como también sus primeros anuncios relativos al manejo impositivo, al parecer destinado a rebajar la carga a los más pobres.

Pero también, nos llama la atención que al hablar de “integración”, fue esa la palabra que utilizó, expresó que la promovería “sin exclusiones”. Pero lleva a interrogarnos de la siguiente manera:

¿La integración que hemos intentado iniciar entre nuestros países ha habido intento de exclusión de sus promotores?

La respuesta es obvia, queremos integrar a todos aquellos que deben estar, tanto que el proceso ha incorporado a los hermanos de las islas del Caribe a quienes antes ignoraron los gobernantes de la vieja política.

¿Será entonces que la señora Bachelet considera inapropiado que EEUU y Canadá no formen parte de nuestro proceso integracionista, tal como lo concibió Simón Bolívar y lo vienen promoviendo los nuevos audaces gobernantes suramericanos?

¡Podría ser”! Pues no hay manera de entender el significado de sus palabras sin esa evocación.

Por eso, Evo Morales, ha dicho “Ahora veremos si la señora Bachelet es de verdad socialista” y le reclama cambiar la actitud chilena de formar parte del Proyecto o Plan del Pacífico, concebido por Estados Unidos, para sabotear precisamente el esfuerzo integracionista latinoamericano.

Ante el reclamo del digno presidente boliviano, la Bachelet optó por refugiarse en el lugar común que ese tipo de cosas corresponde a la soberanía de los pueblos y cuestionó a aquél por el valiente y sincero reclamo. No obstante, después de electa, en declaraciones a CNN emitió opiniones del presidente Chávez muy favorables que antes bien se guardó.

Por lo anterior, lo relativo a la política internacional en el marco de la América Latina de hoy, lo que es de una importancia estratégica inconmensurable y las respuestas capciosas y evasivas de la Bachelet, la debilidad de su nuevo gobierno, uno no tiene motivo para esperar de ella cosas diferentes a las que asumió en su período anterior.

Está tomando cuerpo en Chile un movimiento que reclama un proceso constituyente, el cual podría recoger la mayoría del descontento, y de conformidad con la Constitución chilena, la presidente podría convocarlo. Es decir, en lo inmediato se le coloca frente a una prueba para medir su entereza y deseo de promover cambios de verdad. Ante esa coyuntura, a Chávez no le tembló el pulso ni se le torció la voluntad.

En todo caso, repetiremos la frase de Evo, por pertinente, “ahora veremos si es cierto que la señora Bachelet es socialista”.


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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