Brasil, no basta el poder de consumo

La Copa Confederaciones de futbol pretendía ser un ensayo para el mundial de futbol Brasil 2014; como se encontraba la seguridad social, los estadios, el transporte, el espíritu del pueblo en fin toda la logística y toda la administración antes del mundial de futbol, la visita del Papa y las Olimpiadas. El gobierno quiso aprovechar estos acontecimientos para incrementar la tarifa del transporte del tren, metro y bus de 3 reales-1,35 dólares a 3,20 reales o 1,44 dólares, situación que desato las protestas de la juventud y de todo el pueblo en general incluida la clase media. La Sra Dilma Rousseff, echó para atrás la medida.

Los 20 ctvs. De incremento en el transporte sirvió de detonante para protestar por los más de 15.000 millones de dólares que el gobierno invierte en nuevos estadios deportivos cuando la educación, la salud, el transporte, prestan malos servicios.

Futbolistas retirados y activos se sumaron a la protesta, el mundo pensaba que en Brasil todo andaba bien, sin embargo basto un incremento del pasaje para que ese malestar congelado saliera a flote y reduzca la popularidad de doña Dilma. En América Latina y el mundo el brasileño es considerado un modelo de gestión socio- político por haber sacado de la pobreza a 30 millones de gentes y catapultar la economía hasta la sexta posición mundial, con esa seguridad el ex presidente Lula, se pegó un duchazo de popularidad por algunos países Sudamericanos promocionando su candidatura para UNASUR y en cada uno de esos países que visito dio brillantes charlas sobre economía a la que asistieron empresarios de izquierda como de derecha.

Pero, el dique que represaba las insatisfacciones sociales y políticas se rompió y fluyo la verdadera situación por la que atraviesa el pueblo brasileño quienes protestan aprovechando que toda la prensa deportiva mundial cubre en evento de futbol antesala de los mundiales, así, el mundo sabe que Brasil no es solo futbol ni una notable gestión política, por supuesto que, de esta situación también se aprovechan los medios para tirar a las llamas más combustible inflamable, pero, también hay que reconocer que estas protestas no fueron lideradas por ningún partido político ni se protesta exclusivamente contra el gobierno ni contra el partido de los trabajadores, las protestas tienen su pilar en las redes sociales Facebook y Twitter, la clase media y el pueblo se unieron a través de la tecnología para expresar su malestar.

Según la Secretaria de asuntos estratégicos del gobierno, la clase media brasileña gana mensualmente unos 291 reales o 145 dólares a 509 reales o 1019 dólares, la clase media equivale al 54% de la población que ha mejorado su poder de compra pero con servicios básicos que se han ido deteriorando cada vez más que sumado la corrupción de los gobiernos de Lula y Rousseff, el pueblo estallo con marchas de hasta 250.000 personas en donde se unieron jóvenes de la clase media, ancianos, empresarios, amas de casa quienes con par cantas decían “no es por centavos es por derechos”, “Brasil despierta” son de las frases que más se escuchaba y se leía en las protestas.

Comparando el sueldo que percibe la clase media con el euro, esta recibe 400 euros, es decir, es lo que los gobiernos entregan a un desempleado europeo por compensación con una gran diferencia que en Europa, a pesar de la crisis económica los servicios son mucho mejores que en Brasil, “no somos un pueblo muerto, este es el primer paso para demostrar que Brasil no es solo Futbol”.

Hay otro elemento a considerar dicen analistas, la mayoría de los protestantes son jóvenes universitarios que dan cabida a padres de familia, profesionales y a toda la sociedad “ningún partido nos representa” se leía en las pancartas; está claro que hay una crisis de representatividad política, las protestas están dirigidas contra toda la clase política que no han atendido las demandas de la sociedad, estamos ante la primera generación nacida y criada en democracia, con menos miedo a la represión.

“El nuestro es un país con poca historia de democracia en las calles, tras el periodo militar hay una generación que por más de 30 años se callaron la boca”. Ahora, las nuevas generaciones utilizan las redes sociales y toda la tecnología para comunicarse, al inicio no existía un partido político ni medio de comunicación incentivando las protestas, con seguridad estos se aprovecharon de las circunstancias y magnitud de las mismas, situación que ha dejado atónito al gobierno que no le toco otra alternativa que decir “Brasil se fortalece” es posible que así sea, pero, esas protestas tienen que haberle restado popularidad a la presidenta Dilma Rousseff.


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Raul Crespo


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