Colombia, Juan Manuel Santos, las Farc y la pax americana

Años ha, un buen amigo y excelente analista, claro de derechas pero serio e intelectualmente sólido, en base a sus experiencias de campo nos comentó que una vez alcanzado un acuerdo de paz en Centroamérica, la siguiente guerrilla (escenario bélico anti-sistema-capitalista) en proceso de desaparecer serían las FARC en Colombia. De ésto, reiteramos, hacen algunos años; es decir, en la pre-historia de la Historia revolucionaria americana, antes de Chávez Frías; casi, inmediatamente, le respondimos que, primeramente, no estábamos de acuerdo y, seguidamente, que nos lo dudábamos por dos (2) razones: la primera que la “guerrilla colombiana” tenía vida propia; y, en segundo lugar, que los escenarios colombianos eran profundamente diferentes a todas las realidades en armas que se habían expresado al sur del río Bravo y al sur del estado de la Florida (EEUU de América). Claro, en aquellos momentos nos, no fuimos tan precisos geográficamente ya que las expresiones armadas anti-sistema-capitalista y otras bondades estaban bien definidas geográficamente en Centroamérica después de la “pax calderious”.

En aquellas oportunidades que laburamos en la Comisión de Política Exterior en el antiguo Congreso Nacional, tuvimos las oportunidades de conocer algunas variables sobre el proceso de paz que se estaba discutiendo con relación al escenario centroamericano donde participaban como “países-gobiernos presentes” México, España, los EEUU de América y, por supuesto, Venezuela. La verdad que siempre nos ha llamado la atención la participación de diferentes gobiernos venezolanos en “los zaraos” de otros países y mas atención nos atrae que aún ni los participantes de las derechas continentales americanas ni las izquierdas venezolanas has realizado algún estudio sobre los porqué de la participación de Venezuela en cuanto tema álgido belicoso se presenta en cercanos escenarios geográficos continentales americanos.

En ese orden de ideas, en Colombia se han publicado una extensa literatura sobre las negociaciones de paz que se han desarrollado entre los gobiernos colombianos y los ejércitos en armas opuestos al status quo colombiano en tiempos históricos diferentes que, quizás, de algo les está sirviendo en los actuales momentos de conversa civilizada con la presencia de Venezuela (again) y de Noruega (que vaya usted a saber los porqué de la presencia de uno de los países más duro de la OTAN y, profunda y seriamente, muy cercano a Gran Bretaña) en La Habana-Cuba.

Como escribíamos más arriba, nuestro amigo y no-camarada (se arrecha sí le llamo camarada, es decir, que es un intelectual de derechas muy serio), a esta altura del partido habrá tenido que aceptar que la “guerrilla colombiana” no es “moco´e´pavo”. Ese ejército en armas ha tenido las capacidades de mantenerse en el tiempo con sus altibajos, triunfos, derrotas y equivocaciones en el tiempo histórico-político colombiano. Ello nos lleva a la pregunta de porqué el gobierno colombiano no ha logrado derrotar, disminuir ni controlar a las FARC, por ejemplo y ni siquiera con la extraordinaria e importante ayuda y colaboración del Pentágono y sus “empresas contratistas” apoyadas, según mientan, por los “paracos” de don Álvaro Uribe Vélez, el hijo pródigo del status quo colombiano. Algo pasa allá que ni uno, el gobierno colombiano, ni el otro, las FARC, ELN y otras expresiones políticas, no nos dicen y/o no pueden exponerlo públicamente. Por ejemplo y ahí va nuestra inquietud.

El Gobierno colombiano, es decir, el status quo colombiano, ha declarado hasta el cansancio que las “guerrillas colombianas” son unas “narco-guerrillas”; es decir, que las “guerrillas colombianas” están, directamente, ligaditas con el mundo de los estupefacientes. A la versión que los “ejércitos en armas” colombianos nos ofrecen en explicaciones sobre el tema a uno le quedan interrogantes como serían las preguntas sobre sí son protectores de los cultivos, de las cosechas, de los laboratorios, de la producción “aguas abajo” de los estupefacientes, de la distribución tanto nacional como internacional, de las negociaciones de compra-venta, del “lavado de dinero” (laundry). Pues bien, nos, nos inquietamos preguntándonos: ¿dónde están todos esos billulos que, supuestamente, obtienen en ganancia los ejércitos en armas colombianos? ¿Serán que se encuentran en los EEUU de América, en Colombia, en México, en Argentina porque acá, en Venezuela, donde según las propias derechas criollas no hay “dollares” ni para “papel toilet”?

En ese orden ideario, nos podríamos decir que, en tanto y cuanto, basándonos en las realidades, inmediatamente, expuestas, Washington y todos sus acólitos acusan a Venezuela y a su gobierno revolucionario-bolivariano-nacionalista-chavista, a Nicolás Maduro Moros y a toda la FANB de que “toda la droga” que produce Colombia, donde Venezuela, hasta donde nos conocemos, no tiene inversiones en ese “factor económico” colombiano, es exportada por Venezuela a fines tan recónditos como Asia, África, Oceanía, Alaska y los treinta (30) millones de consumidores de cocaína, mariguana, estimulantes químicos y cualquier “lavativa” que drogue (te ponga high); claro, en vías exportables de Centroamérica y México y que todo “laundry” se realiza en Venezuela con la anuencia de usted escoja quien que “yo acuso” de venezolanos que no tienen ni arte ni parte ni en la producción, procesamiento, distribución, compra-venta y lavado de dinero para justificar vaya usted a saber con que “diabólicos” (otra vez la Iglesia del Diablo estadounidense y criolla) fines en mente de parte del Imperio estadounidense y sus “socios comerciales y financieros” del mundo de derechas americanos.

En esa misma línea de pensares, el señor Presidente de la República de Colombia, la hermana, Juan Manuel Santos estrechó sus manos y acordó solidaridades con el “fascismo venezolano” porque debemos ser precisos y serios en nuestras apreciaciones y precisiones con respecto al señor Henrique Capriles Radonski quien no le llega ni a los talones a Joseph Fouche, duque de Otranto, y mucho menos a Charles Maurice de Telleyrand, “el obispo”, ha pesar de sus discursos y twitter de corte nazi-fascista.

Expresamos que el señor Presidente Santos se congració con el “fascismo venezolano” a la par que don Álvaro Uribe Vélez no solo lo felicitaba por tan grande gesto monárquico de la “Política de Estado” colombiana sino que dejó de atacar y criticar las políticas del señor Presidente Santos; o sea, ves, chévere!

Pero analicemos las realidades que conocemos por prensa sobre los caminares del señor Presidente de la República de Colombia, la hermana, Juan Manuel Santos en los recientes tiempos históricos. Como expresábamos más arriba, se reunió con el “fascismo venezolano” ofreciéndole su aval político y del Estado colombiano aún cuando sea en términos de confesión sacramental, es decir, en privado; cuasi inmediatamente le informó al mundo y sus alrededores que Colombia está interesada en “convertir en letra sobre papel” sus accionares militares en Afganistán con su incorporación a la sala de espera de la OTAN; seguidamente, se trasladó a Gran Bretaña donde en íntima conversa con el PM británico alcanzó acuerdos de cooperación profunda evitando nombrar lo innombrable (Las Malvinas) porque la “Política de Estado” colombiana es conjugarse con referencia similar al ejercicio que expresa y desarrolla el Estado de Israel en el Medio Oriente; por lo que era obvio de toda obviedad que el Presidente Santos se trasladase a Israel a realizar la obligada visita oficial de “profundo agradecimiento” al Estado de Israel por los “aviones kfir” y otras perlitas militares pero sin nombrar y mucho menos mencionar el tema que está incluso en las Naciones Unidas sobre los asentamientos israelitas en territorio palestino; es decir, el Presidente Juan Manuel Santos no se comportó como un “estadista” sino como el tradicional político colombiano que “arrima la sardina para su candela”.

Claro, tenemos el tema de las conversas de paz que se están desarrollando en La Habana. Es curioso que ambas partes hayan decidido realizar sus “secretas conversas” en Cuba; nos suponemos que con todas las bendiciones hacia el Gobierno de Colombia por parte del Gobierno del Presidente Barack Obama porque en el “patio trasero” estadounidense nada se mueve si no recibe las correspondientes bendiciones de la Casa Blanca, del Departamento de Estado y del Pentágono porque esa zona geográfica, a decir de la “Doctrina Monroe”, es de los EEUU de América.

Nos, nos permitimos considerar que la “pax colombianae” es un imperativo para todas las partes involucradas, directa e indirectamente. En primer lugar, para la sociedad colombiana que está “…hasta los cojones…” de la “guerra civil” que se viene desarrollando en Colombia desde hace ya cincuenta (50) años. En segundo lugar, para el status quo colombiano es un imperativo poder alcanzar la paz y expandir sus parabienes sobre todo el territorio colombiano. Nos explicamos. El Estado colombiano ha decidido “casarse sin derecho a divorcio ni de separación de bienes” con la “Política de Estado” del Poder (Müller Rojas aún dixit) estadounidense, es decir, el TLC, el Pentágono, el “Asia-Pacífico”, imperialismo y “comercio privilegiado con derecho a laundry” y energía del vecino. En este matrimonio tienen derecho de pernada tanto España, Gran Bretaña, Israel y Alemania, acompañada, Colombia, por los “ayuda-de-cámara” de Panamá, Costa Rica, Chile, por ahora, porque el Presidente Barack Obama está realizando las presiones correspondientes sobre el Presidente de Perú en su reciente visita a Washington donde aprovecho, Humala, para conversar con el actual Secretario de Defensa de los EEUU de América quien le comunicó sus parabienes por los acuerdos y próxima conferencia de Ministros de Defensa a realizarse en Lima. En tercer lugar, Colombia necesita realizar cambios en la estructura del Estado burgués colombiano, cambios profundos en el marco de la actual reingeniería del sistema capitalista mundial en conocimiento del importante papel que le ha sido asignado al Estado colombiano por los EEUU de América en el marco de la “nueva política Obama” (José Vicente Rangel Vale dixit). La actuales estructuras del Estado colombiano han alcanzado “su techo”; la Historia del status quo colombiano ha alcanzado “su máxima altura”; las nuevas realidades le obligan a la burguesía colombiana a realizar cambios importantes que “toque” la producción industrial, la producción agrícola, el sistema de distribución-exportación, profundizar la presencia colombiana en los organismos internacionales no ya como “colaborador” sino como un “actor fundamental” en el escenario regional americano y caribeño. En cuarto lugar, al erigirse Colombia como “primus inter pares” entre los países que conforman la “Asociación Trans-Pacífico” incluyendo a Centroamérica, Colombia necesita expandir sus reales intereses en el marco de su “Política de Estado” en conociendo sus propias deficiencias en materia energética. Como en Colombia nada es casual, no sería casual la “violación del territorio ecuatoriano y venezolano”, en acción directa y/o indirecta como ha sido de conocimiento reciente según lo expresado por el Ministro venezolano, Miguel Torres y por el propio Presidente Nicolás Maduro Moros. Todo escenario es “bien recibido”.

Dejamos en el tintero los intereses precisos del Imperio estadounidense para la región geográfica al sur del río Bravo y al sur del estado de la Florida de los EEUU de América.


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Miguel Ángel Del Pozo


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