Maduro a Santos: ¿a usted no le gusta Barranquilla?

Presidente Santos, por los vientos que soplan y, los disparates que ha cometido últimamente, nos pone a pensar que no está interesado en llevar adelante la paz en Colombia, para que sus connacionales no se sigan matando tan seguido y, en vez de llenar de fe de vida oportuna a su pueblo, quiere mandar a sus soldados al matadero en trincheras lejanas, lo que últimamente los gringos tratan de evitar con sus aviones no tripulados (drones), los que utilizan para asesinar a civiles donde les sea posible y, en cambio usted, quiere cubrirse de gloria servil, poniéndoles sus militares a carne de cañón.

Solamente a usted –presidente Santos- se le ocurrió, la de por sí, nefasta idea, como jefe de estado de un país del Sur: solicitar el ingreso de Colombia a la OTAN o, es que acaso confundió esas cuatro letras y le olió a otra cosa bien parecida a la gimnasia sin ver con la magnesia a lo que salga que a lo mejor ni es chicha ni limonada y, se puso a vociferar como un orangután nórdico sin jaula que les dieran las coordenadas pensando que, estaba en la región de San Vicente del Caguán colombiano, donde usted hace de las suyas sin respetar los derechos humanos de nadie por tratarse de bandidos –según la lógica de su antecesor.

Le refiero –presidente Santos- que no me impacienté cuando inflado como un pavo real hindú le vi tirar al viento lisonjas de fervor envueltas de pasión antipatriota con una capacidad temeraria de patio trasero con bases incluidas de su amo imperial a, que le dieran el permiso de entrada a nada más y nada menos que a la OTAN y, me permití conjeturar –basado en realidades desarrolladas por esa Organización- o, que está mal de la cabeza o, es un miserable servil de esos países que conforman esa maquinaria infernal que ha servido para intervenir por la fuerza en otros países de una forma brutal sin menoscabo ni consideración ninguna, disponiendo a toda ultranza de métodos de ataques reñidos más de las veces con principios y normas de convivencia a la soberanía e independencia de muchos pueblos y, me dije, si ese fulano piensa así que quedará para nosotros sus vecinos sudamericanos.

Cada país de los que están involucrados dentro de la OTAN la apoyan con suministros y pertrechos bélicos y muchos dólares y euros, para su mantenimiento y sostenimiento y, ¿Colombia con qué va a colaborar en caso de ser aceptado –señor, Santos? Me lo imagino. Y sé que su país está fuera de los límites del Atlántico Norte a no ser que perdió la brújula y, naufrague en otros océanos, o que esa Organización cambie de siglas y, pase a llamarse OTANC (La Organización del Tratado del Atlántico Norte y Colombiano), vea –usted pues, a lo que ha llegado su gobierno con la colaboración de sus socios los yanquis. Navega en lo más profundo de sus ambiciones. Póngase su chaleco salvavidas que a lo mejor va a tener que nadar mucho.

Pero, ¡qué va!, lo más seguro es que lo van a mandar a lavarse ese paltó sin consideración ninguna y, como buen estrujador de estupideces antojosas que eres: seguirás explorando el cielo nórdico intercontinental con tus gafas bizantinas que a lo mejor te transformas en el nuevo Napoleón latinoamericano de los ejércitos síncopes en movimientos danzantes que, combatan cumbias, porros y los vallenatos sin fronteras dentro de tu oligarquía enquistada en el poder.

Has de creer –señor Santos- que todo lo que nuestro presidente eterno construyó y desarrolló ideas sólidas por el bien de Colombia y, por la integración de los pueblos de América en general. Tú lo tiraste por la borda sin remordimiento ninguno, porque tu fin es otro sin importarte las consecuencias y, a lo mejor te corresponda en lo adelante: hacer el papel que te corresponde como un porfiado de llevar adelante el Mito de Sísifo a empujar sin cesar la roca de tu desconsuelo que serán bien pocos los gobernantes conscientes que vengan en tu ayuda en nuestro Continente.

Venezuela se respeta y, los colombianos siempre son bien venidos, además de los millones que moran nuestras tierras y, han conseguido el provecho a su paz social acá para quedarse con nosotros, no así los indeseados, los traidores, mucho menos los ignominiosos, los traficantes y escuálidos engorrosos como el que recibió allá con protocolo diplomático como un desplante a nuestras relaciones respetuosas y amigables de pueblos hermanos.

Así que coja hacia Barranquilla a reflexionar y, a recoger sus indignas ideas nefastas de por sí.


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Esteban Rojas


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