¡Ganó Ecuador!

El pasado domingo 17 de febrero se celebraron las elecciones presidenciales de Ecuador, correspondientes al periodo constitucional 2013-2017, en las que resultó reelecto Rafael Corea. Pero mas allá del triunfo obtenido por el actual mandatario, lo relevante y significativo es que ganó la Democracia y el pueblo ecuatoriano.

La República del Ecuador vivió severos desequilibrios políticos a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, al punto que desde 1996 hasta 2007 el Poder Ejecutivo estuvo presidido por siete presidentes: Abdalá Bucaram (1996-1997), destituido por incapacidad mental; Rosalía Arteaga (1997), vicepresidenta de Bucaram; Fabián Alarcón (1997), nombrado interino por el congreso; Jamil Mahuad (1998-2000), derrocado por un golpe de Estado; Gustavo Noboa (2000-2003), acusado de malversación pública; Lucio Gutiérrez (2003-2005), derrocado por otro golpe de Estado; Alfredo Palacio (2005- 2007), vicepresidente de Gutiérrez, quien finalmente le entrega la banda presidencial al legítimamente elegido Rafael Correa.

Ahora bien, todos los analistas políticos coinciden en que un Estado bajo esta dinámica “política” no puede desarrollarse ni menos garantizar la estabilidad social y económica de la población. Por ello, el simple hecho que un presidente haya podido culminar su período constitucional después de tanto tiempo, es un avance sustancial en la consolidación de la democracia en Ecuador.

También es importante resaltar el civismo con que se desarrolló la jornada electoral, así como el abrumador triunfo obtenido por Correa y sus seguidores.

Recordemos que el sistema electoral de Ecuador establece que los dos candidatos más votados deben de ir a segunda vuelva a menos que, uno de ellos obtenga el 40% de los votos validos o bien una diferencia de 10 puntos porcentuales sobre el segundo.

Correa alcanzó el 56,67% de los votos y obtuvo 33.7 puntos de ventaja sobre su más cercano competidor, por lo cual no fue necesaria la segunda vuelta.

Con el triunfo del presidente Correa se consolida una nueva etapa en la historia política de ese país, en dos sentidos fundamentalmente: el primero de ellos, es la consolidación democrática del Ecuador, y el segundo, el avance sostenido de los gobiernos progresistas en América Latina. Por lo que es necesario señalar que guste o no, algo diferente y/o bueno deben estar haciendo, ya que sus pueblos los respaldan contundentemente.

jghuerfano@yahoo.es


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Jiuvant Huérfano


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