Palabra revolución retuerce a las Fuerzas Armadas ecuatorianas

El pueblo, movimiento país y Rafael Correa han crecido y conseguido victorias importantes para consolidarse negando la libre iniciativa de los militares donde la economía lo permita. En estas últimas elecciones la oposición y algunos generales pensaban desde la Asamblea Nacional continuar con el oportunismo para seguir con un capitalismo reformado, sin embargo, el contundente apoyo del pueblo a Correa, trastoco a medias los planes golpistas de la CIA utilizando a la vieja herencia de generales liderando el Consejo Supremo de las FFAA.

Es un secreto a voces que en Ecuador, los dedos de algunos generales aceptan o niegan el ascenso de los coroneles y este es justamente el problema con el general en jefe del ejército Marco Vera Ríos quien renuncio por desacuerdos con el proceso de ascenso de los coroneles Nicolás Gortaire, José Castillo y Oswaldo Moreno, ratificados como idóneos para el ascenso por el ministerio de la Defensa.

Los generales y almirantes ecuatorianos han actuado siempre desde una posición burguesa con ideología de las Américas desde el Comando Conjunto de las FFAA y sus empresas tipo TAME (transporte aéreo militar del Ecuador) FLOPEC (flota petrolera ecuatoriana) y otras 40 empresas de todo tipo que involucra seguridad e inteligencia cuando pasan a retiro con un manejo netamente capitalista; esta ideología es permanente en la escuela superior militar Eloy Alfaro para cadetes del ejercito ubicado al norte de Quito.

No es necesario ser perspicaz para darse cuenta que los generales y otros oficiales superiores en los países revolucionarios se han adaptado a una especie de socialismo burgués que protegen con la influencia de las armas, esto pasa en Ecuador, en donde los militares han secuestrado la democracia mientras los salarios y sueldos se les aumente cada año y tengan acceso a las compras de armas, con esa homologación de sueldos y gastos de defensa la revolución permanece tranquila.

Ecuador requiere con suma urgencia las milicias hasta que las nuevas generaciones de mandos medios y tropa abracen la igualdad de oportunidad para todos y esta es la principal responsabilidad de los sargentos, suboficiales, capitanes, mayores y coroneles para evitar todo intento golpista proyectado desde Washington, utilizando a los títeres de la oficialidad superior activa y en retiro reunidos por allí programando como desestabilizar al gobierno regando la voz que el Consejo de generales del ejército, 22 fulanos no acataran la decisión del ejecutivo a través de la ministra de defensa María Fernanda Espinoza.

La ministra Espinoza hace retorcer a los oficiales delas FFAA cuando en los patios de los cuarteles les dice “una revolución nos hace blanco de posibles conspiraciones, ustedes están llamados a defender y evitar cualquier intento que ponga en riesgo la democracia de un pueblo antes silenciado”.

La ministra Espinoza es una funcionaria leal y convencida del proceso de cambio, es mucho más firme que el anterior ministro de defensa Miguel Carvajal cuya personalidad acomodaticia fue absorbida por esa especie de conclave de generales quienes despidieron al ministro con brindis cuando dejo el cargo hace unos nueve meses.

Con ese tipo de ministros tipo agua tibia el Consejo Supremo de las FFAA se sentía feliz, pero, con mujeres que no se andan por las ramas y tienen bien sujeto el sostén como la asesinada Guadalupe Larrivia, primera ministra de defensa de Rafael Correa, quien empezó a revisar los contratos del ejército, marina y aviación encontrando ollas de contratos con olor pestilente, la subieron a un helicóptero en plenas maniobras militares en la noche para que chocara con otro helicóptero en un confuso permiso de acercamiento a la base de Manta donde actuaban los estadounidenses de la FOL.

Las alianzas económicas-militares con EEUU para la lucha contra el terrorismo, narcotráfico, demuestran en la práctica la total inconsistencia del capitalismo lo vemos en Afganistán, Colombia, México y en muchos otros países cuyas ayudas militares, capacitación, entrenamiento, con llevan mucha influencia política buscando desestabilizar gobiernos progresistas.

En Ecuador, la aristocracia militar con ayuda de la oligarquía constituye una elite traidora de los movimientos de izquierda, en este caso del proceso revolucionario liderado por Rafael Correa. Esta pequeña elite armada representa la base social del oportunismo o conformismo según el caso, y aunque representan una minoría insignificante menos de 5000 oficiales de los más de 14 millones de ecuatorianos disfrutan no obstante de influencia política en el mismo pueblo por sus triunfos militares en las guerras contra Perú.

Este justamente el peligro para la revolución ciudadana, porque desde sus trincheras frenan la lucha de clases, desigualdad e inequidad, impiden que el sistema socio-económico se transforme totalmente para que el capitalismo no desaparezca.

Este último malestar de los generales del ejército por el ascenso de tres coroneles por el ministerio de defensa, es solo un pretexto por el crecimiento de Rafael Correa que implica un apoyo revolucionario a la región, ayuda a una mayor integración y unificación con UNASUR, ALBA y Celac, y los discursos utilizando la palabra revolución ratifica los procesos socialistas cosa que reduce aún más los planes golpistas de los militares.

Los triunfos de Correa se producen en cadena desde antes del referéndum del 2010 con el apoyo casi total expresado por los alcaldes y prefectos que sumados al último y concluyente triunfo de Correa, los generales buscan protagonismo como oposición ante el fracaso de la oposición política que tiene enormes repercusiones en la oligarquía local que se irá reduciendo a medida que se radicalicen los hechos y resultados ofrecidos al pueblo por el gobierno de Correa.


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Raúl Crespo


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