El Caribe ruge: crece la indignación de los países isleños contra Estados Unidos y las potencias colonialistas europeas

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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Al tiempo que Estados Unidos traslada la mayoría de sus activos navales y de fuerza aérea hacia el Pacífico y después que el presidente Obama señalara su principal interés en la región del Pacífico mediante un abrumador apoyo al libre comercio en la zona Asia-Pacífico de la Asociación Transpacífico, las naciones y territorios del Caribe se sienten descuidados y abandonados.

Los estados caribeños que son testigos de la potencia de Brasil y del fervor nacionalista de Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, avizoran la oportunidad de liberarse de décadas de dominación por parte de Estados Unidos y las potencias colonialistas europeas deseosos de mantener su punto de apoyo en la región del Caribe. Así mismo, los estados caribeños reconocen a los 33 miembros de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, CELAC como un contrapeso importante a la vieja Organización de Estados Americanos, OEA dominada por Estados Unidos y que tiene su cuartel general atravesando la calle desde la Casa Blanca en Washington.

La OEA fundada el año 1948 es vista por muchos países del Hemisferio Occidental como un retroceso a los días de la Guerra Fría, cuando Washington trataba de contener la influencia soviética en el Hemisferio Occidental. De hecho, algunos países de América Latina y el Caribe proponen abandonar la OEA e ingresar a la CELAC. En una demostración de independencia de Estados Unidos y las potencias colonialistas de la OTAN, Holanda, Francia y Gran Bretaña (y Dinamarca si consideramos a Groenlandia como parte del Hemisferio Occidental) Estados Unidos, Canadá y los cuatro de la OTAN no fueron invitados a ingresar a la CELAC.

Aunque las naciones-estado del Caribe han dependido de los turistas provenientes de Estados Unidos, Canadá y Europa para mantener sus economías a flote, se están cansando cada vez más del dictado económico y político de Washington, especialmente por las injustas prácticas comerciales de Estados Unidos que limitan, mediante altos aranceles la exportación de productos agrícolas y mercancías, como ser, azúcar, ron, cítricos y bananas a Estados Unidos.

A diferencia de la OEA, la CELAC incluye a Cuba –hace tiempo mandada al ostracismo por Estados Unidos—como miembro con todas las de la ley. Doce países del Caribe angloparlante son también miembros de la CELAC además de Surinam, país de habla holandesa. En el mes de febrero del 2010 con motivo de la fundación de la CELAC, el presidente de Bolivia, Evo Morales, dio a la televisora TELESUR TV sus opiniones en torno al problema del rol dominante de Estados Unidos en los asuntos del Hemisferio Occidental y la necesidad de una CELAC: “Donde haya bases militares norteamericanas que no respetan la democracia, donde exista un imperio con sus chantajes y restricciones no habrá desarrollo para ese país… ya es hora que los primeros ministros de América Latina y el Caribe generen una nueva gran organización sin Estados Unidos para liberar a los pueblos de América Latina y el Caribe.”

Jamaica no se amilanó ante la pompa y circunstancia del “Jubileo de Diamante” de la reina Elizabeth celebrando sus 60 años en el trono, país que ha sido gobernado por un Gobernador-General nombrado por la reina desde su independencia el año 1962 y que decidió abolir sus vestigios reales a cambio de ser república. La Primer Ministro de Jamaica, Portia Simpson-Miller se encuentra preparando la transformación de Jamaica en una república con el objeto de “completar el círculo de la independencia.” Con razón Gran Bretaña está preocupada por las acciones de Jamaica que podrían ser imitadas por los otros estados caribeños donde la reina sigue gobernando a través de Gobernadores-Generales, en particular en aquellas naciones como Antigua y Barbuda, Dominica, Saint Vincent y las Granadinas las cuales ingresaron al bloque nacionalista Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, ALBA que en gran medida es creación del presidente venezolano Hugo Chávez para contrarrestar la dominación norteamericana en los asuntos políticos y económicos de América Latina y el Caribe.

Como demostración de independencia de Washington, que ejerce la dominación sobre América Latina y el Caribe a través del Comando Sur (SOUTHCOM) con base en Miami, cuatro miembros de ALBA –Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia—se retiraron el pasado 5 de junio de una reliquia de la Guerra Fría, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, TIAR más conocido como el Pacto de Rio firmado en 1947 un año antes de la fundación de la OEA. México se retiró del pacto el año 2002 en oposición a la agresión norteamericana contra Irak. Una vez que obtuvieron su independencia, ningún estado caribeño se unió al Pacto de Rio excepto las Bahamas y Trinidad-Tobago.

Los cuatro países del ALBA más Cuba ahora son blando de intentos de desestabilización financiados por la CIA en conexión con la USAID agencia que financia a partidos de oposición en los cinco países. Por su parte, Haití le torció la nariz a Washington anunciando su incorporación al ALBA el próximo mes de agosto.

Las potencias colonialistas europeas se esfuerzan por asegurar la continuidad de sus haberes coloniales en el Caribe mediante un reforzamiento de la dominación en los territorios “autónomos” o formulando nuevos esquemas colonialistas entre las metrópolis y las diferentes dependencias en el Caribe.

Por su parte Gran Bretaña abolió el gobierno elegido de las islas Turks y Caicos y estableció un gobierno directo desde Londres. Esta decisión se tomó en contra de la abrumadora mayoría de los habitantes de esta cadena de islas ubicadas al sur de las Bahamas. El Primer Ministro, Hubert Hughes de Anguilla, planteó la independencia constitucional de la isla, posición que se ha encontrado con la oposición del gobierno de coalición burguesa conservadora-demócrata-liberal en Londres.

La abolición por parte del gobierno holandés en el 2010 de las Antillas Holandesas, compuesta por cinco islas, redundó en un ficticio gobierno autónomo donde las islas de Saint Maarten y Curazao se unieron con Aruba como naciones “autónomas” dentro del Reino de Holanda. Las otras tres islas de las Antillas Holandesas, Saba, San Eustaquio y Bonaire son consideradas ahora como “municipalidades” de Holanda aun con menos autonomía que la que tenían antes cuando eran miembros de las Antillas Holandesas. Tanto Londres como Amsterdam están tratando de imponer un neocolonialismo en sus colonias del Caribe mediante el uso de dudosas artimañas. Francia, por otra parte, ha esquivado el problema del colonialismo en el Caribe haciendo que sus tres territorios, Guadalupe, Martinica y Guyana, sean departamentos de ultramar de la República de Francia con todas las de la ley. No obstante, las huelgas anti-París de los obreros y los disturbios del año 2009 en los tres territorios demuestran que la situación neocolonial que experimentan sus poblaciones está muy lejos de ser popular.

Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda han intentado destruir la autoridad del Comité de Descolonización de la ONU para tomar medidas concretas para la independencia y autodeterminación de las Islas Vírgenes de Estados Unidos, las Islas Vírgenes de Gran Bretaña, Monserrat, Islas Caimán y Bermuda y las ex Antillas Holandesas y de manera aún más notoriamente negativa para las recolonizadas islas Turks y Caicos. A través de ingeniosas triquiñuelas consiguieron las tres potencias que sus colonias de Puerto Rico, Martinica, Guadalupe, Guyana y las islas controladas por Holanda fueran recaracterizadas como entidades especiales y fueran retiradas de la lista de descolonización de la ONU.

A lo que Estados Unidos y sus aliados, especialmente Israel, se oponen es a independencia de cualquier otro estado del Caribe, ya sea de su status colonial o a consecuencia de la división de los actuales estados, que pudieran agrandar el bloque votante del Caribe en la Organización de Naciones Unidas y potencialmente aporten nuevos miembros a la CELAC y al ALBA. El Departamento de Estado de Estados Unidos y la CIA han trabajado tras bastidores para trancar las perspectivas de independencia de las colonias holandesas y británicas y los intentos independentistas de Nevis, Tobago, Barbuda y de Saint Kitts, Trinidad y Antigua respectivamente. El año pasado, en la medida que nación tras nación reconoció la independencia de Palestina y apoyaron su solicitud de ingreso a la ONU, funcionarios norteamericanos e israelíes viajaron a través del Caribe buscando bloquear el cabildeo palestino. Lo último que Washington y Tel Aviv desean es ver un potencial bloque de 14 nuevos pequeños estados que se sumarían al ya numeroso bloque votante del Caribe en la ONU y en sus agencias especializadas.

En todo caso la orientación de Washington hacia la región Asia-Pacífico podría darle al Caribe un respiro para alinearse de manera más estrecha con la CELAC y el ALBA. Eso significa que mientras los turistas continúen retozando en las playas y en los hoteles turísticos del Caribe, las políticas exteriores de las naciones del Caribe ya no serán serviles como los camareros y las mucamas que se encargan de los caprichos de los veraneantes occidentales.

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Wayne Madsen

Escritor. Especializado en Asuntos Internacionales


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