Soluciones Obreras y Populares… y el ejemplo que Olafur Ragnar Grimsson dio

Islandia es un país del noroeste de Europa que no llega a 500.000 habitantes. Es poco conocido y renombrado en el mundo. Por ejemplo, su deporte mas practicado es la glima, que es un estilo de lucha ancestral. Otro deporte muy practicado por los islandeses es el balonmano, pero no logra destacar tanto ante las potencias Europeas de la especialidad. Pocos saben también, que Islandia es uno de los países que aprobó y le dio legalidad al matrimonio entre personas del mismo sexo, obvio que poco se sabe de su arte, cultura, literatura… e incluso, no es de extrañar, que cualquiera no sepa que su capital se llama Reykiavik, y desde hace 2 años para acá, mucho menos interés tienen las grandes potencias occidentales y sus trasnacionales de la comunicación, que algo se sepa sobre este pequeño país nórdico.

El presidente Islandés se llama Olafur Ragnar Grimsson. No es cualquier personaje, no es un presidente propiamente convencional. Grimsson entre tantas otras cosas que ha realizado y que le han valido para ganarse el mote de “polémico”, ha tenido la ocurrencia de recurrir al poder originario, es decir, al pueblo mismo, para consultarlo, si su país debía pagar a bancos de Gran Bretaña y holanda, que exigían la cantidad de 4.000 millones de Euros, tras la quiebra de sus bancos, conocido como “el caso Icesave”. Y lo hizo no una, si no dos veces, donde la respuesta contundente de la población en ambos referéndum fue: NO.

 “la gente no tiene porque pagar por la locura de los bancos” esta prenda la soltó el señalado presidente Islandés, al que también sus detractores lo acusan de comunista.

Generaciones de Islandeses han podido evitar por ahora una condena que pretende imponer la Unión Europea y el Banco Central Europeo en su empeño de defender a las instituciones financieras a costa de oleadas de austeridad y recortes draconianos. Las palabras de Grimsson al referirse que “Islandia es una democracia, no un sistema financiero” no pasaron desapercibidas para sus compatriotas y así lo plasmaron en las urnas, tanto en 2010 como 2011, en un acto de connotación descomunal y verdadero ejercicio democrático y participativo. Los islandeses asimilaron la prerrogativa de decidir por si mismos y que la salida ante la crisis debe ser obrera y popular.

Es un ejemplo, es una señal. Este pequeño país ha mostrado una herramienta a la que temen las potencias europeas y el capital en toda su forma, es una herramienta que contribuye a activar el sujeto constituyente revolucionario, el sujeto transformador. Que los pueblos decidan por si mismos es un canto a la libertad y con ello se enaltece el sentir de quienes enarbolan a la patria y va en contra de aquella minoría que le desangra.

Viva el pueblo de Islandia

Vivan los pueblos del mundo


 



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Gustavo Martínez Rubio / Miembro de Marea Socialista


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