Petróleo argentino en las Malvinas involucra la política de varios países

No por los 33 países asistentes a la cumbre de las Américas en Cartagena, que poco pueden hacer para que se respete la soberanía de las islas argentinas, despropósito ridículo de más de 150 años por parte de un país de los más desarrollados del G7 sosteniendo una colonia en pleno siglo XXI, el asunto para este articulo compete uno de los más fundamentales temas para no devolver las Malvinas a Argentina, asunto netamente energético que compete a Gran Bretaña y a la política del G7, ONU, con las trasnacionales petroleras.

Argos Resources, Rockhopper, Decire Petroleum, BHP, Billiton F OGL, Borders & Southerm, multinacionales petroleras con licencia parea operar en las islas Malvinas, sobre un total calculado de 60.000 millones de barriles de petróleo en las Cuencas norte y sur que también comprende un área de la plataforma marítima de Argentina donde opera la española-Argentina Repsol-YPF.

Estas trasnacionales carecen de la tecnología adecuada para producción submarina de gran profundidad, por tanto están obligadas a firmar convenios con otras trasnacionales de otros países Brasil, EEUU, Noruega, Rusia, para Brasil el tema es delicado trabajar en las Malvinas cuando Argentina reclama su derecho sobre las islas, alianza de concretarse se haría efectiva cuando Cristina Fernández de Kirchner deje de ser presidenta a no ser que las pugnas arancelarias en el MERCOSUR no se resuelvan y Petrobras decida por un asunto político trabajar en las Malvinas.

La política de Argentina tiene pocas posibilidades en las acciones legales iniciadas contra las trasnacionales británicas por cuanto estas compañías no tienen subsidiarias ni oficinas en Argentina. Seguir procesos internacionales en temas petroleros es toparse con una mafia internacional que dilata por años la jurídica para favorecer a las compañías de los países ricos, el juicio a la Texaco Petroleum Company por afectados ecuatorianos se tardo más de 10 años y la indemnización es otro asunto, Texaco no pagara porque si lo hace le llueven juicios por todo el mundo, precedente que quieren evitar a toda costa, cuenta con la solidaridad de las otras trasnacionales.

Y, de darse el caso que Argentina siga juicios internacionales a las trasnacionales británicas para cuando estos se resuelvan, los 8.000 millones de barriles de petróleo en el Atlántico sur ya habrán sido explotados en esos 5-10 años que tardaría en resolverse el tema jurídico.

En 1988 se iniciaron las primeras perforaciones de prueba realizadas por la algloholandes Shell, pero, en esos tiempos el barril de petróleo costaba menos de 16 dólares, la explotación y producción a esas distancias y sin infraestructura no era rentable, hoy, a 115 dólares el barril y con unas reservas acreditadas en 8300 millones de barriles para la Cuenca del sur en las Malvinas, generarían 180.000 millones de dólares solo en impuestos para Argentina, durante la explotación.

En el 2010 trasnacionales petroleras presentaron proyectos para exploración, perforación y producción de crudo para “cantidades comercialmente viables” en Cuencas offshore alrededor de las Malvinas que cuanta con una población de 3.000 habitantes.

En este meollo en el que se encuentra la hermana Argentina, entro un tercer actor en el tema petrolero, España y su rey interceden a favor de la española Repsol YPF SA, acusada por el gobierno de Buenos Aires de no invertir lo suficiente en producción petrolera; gobernadores argentinos presionan a la trasnacional amenazándola con retirarle los permisos si no perfora mas pozos aducen que en 3 años la compañía no ha perforado un solo pozo ocasionando que la producción cayera, según la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, YPF es la culpable de la dependencia del petróleo internacional que agobia a los argentinos; envió delegados del gobierno a las oficinas de la compañía pero les impidieron el paso, en estas circunstancias el rey de España intervino personalmente.

En lo que va de abril las acciones de YPF han caído un 15% en el mercado, esto beneficia al gobierno argentino en caso de una nacionalización al disminuir la indemnización que tendría que pagar a Repsol YPF, esta empresa estaba cotizada en unos 17.500 millones de dólares, ahora su valor se sitúa en 9.000 millones de dólares sobre la base de sus ADR cotizados en New York.

Por su parte YPF dice que invirtió 3.000 millones de dólares en el 2011, 55% más que en el 2010, el tema entre Repsol YPF y el gobierno argentino no solo es un asunto económico-energético también es político, pasa por la presión internacional sostenida para recuperar las islas Malvinas que emprendió el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, al cumplirse 30 años de la guerra.

Argentina lleva 10 años creciendo macroeconómicamente a paso acelerado, sin embargo, la energía en base al petróleo no crece al mismo ritmo; el consumo de gas y petróleo aumento 38 y 25% respectivamente en esos años, la producción de petróleo y gas disminuyo un 12 y un 2.3% respectivamente en la misma década dice un informe de Barclays Capital Argentina, motiva que el gobierno realice inversiones cada vez más costosas para satisfacer la demanda.

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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