Chávez advierte que un conflicto nuclear se cierne sobre el Medio Oriente

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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Después de una prolongada ausencia debido a graves problemas de salud, Hugo Chávez reanudó el 15 de noviembre recién pasado sus acostumbradas intervenciones en televisión sobre importantes problemas políticos. Como un mensaje clave ocasionado por recientes desarrollos, el líder venezolano lanzó a su país y a la comunidad internacional una enérgica advertencia en torno a la amenaza de un conflicto nuclear que se encuentra actualmente en preparación en el Medio Oriente. “Existe la amenaza de guerra nuclear… El responsable principal (por este riesgo) es el gobierno de Estados Unidos y sus aliados como Israel, que tiene muchas bombas nucleares,” señaló Chávez con voz emotiva.

La campaña propagandística norteamericana que gira en torno al mito de las ambiciones de Irán de tener armas nucleares se ha estado desarrollando durante años y tornándose en el proceso cada vez más histérica. Chávez todo el tiempo ha reiterado el apoyo de Venezuela a Irán, expresando su confianza en el carácter civil del programa nuclear iraní. Invariablemente sus declaraciones han provocado la ira de Washington y hasta acusaciones de complicidad del régimen venezolano con Ahmadinejad para secretamente construir armas atómicas. Entre otros señalamientos sin fundamento lanzados por las fuerzas de la guerra desinformativa norteamericana, está la historia ficticia de la minería de uranio en Venezuela contribuyendo al programa nuclear iraní y hasta difundida con fotografías en la prensa de la mina venezolana de uranio y como se supo más adelante, se trataba en realidad de una planta de ensamblaje de bicicletas que emplea componentes de procedencia iraní. No hubo ninguna disculpa, puesto que para el imperialismo las mentiras son un instrumento normal que emplea para ejercer influencia en todo el mundo. El mundo está acostumbrado a escuchar mentiras de parte de los presidentes norteamericanos, secretarios de estado, secretarios de defensa, banqueros, periodistas, diplomáticos y agentes de inteligencia. La intensidad del llamado alarmista para la guerra global contra el terrorismo, ostensiblemente para contrarrestar la amenaza terrorista contra Estados Unidos desde todos los ángulos, llegó a su punto más alto luego del drama del 11 de septiembre del 2001 cuando la voladura del Centro Mundial de Comercio en la ciudad de Nueva York por orden del “gobierno de las tinieblas” norteamericano. De inmediato se inició una oleada de operaciones especiales a través de todo el mundo desde Afganistán e Irak hasta Rusia.

En este momento, Siria, igual que Irán, se enfrenta a una campaña de desprestigio sin precedentes. Grupos armados entrenados por los servicios de inteligencia norteamericanos e israelíes, están infiltrándose en el país con la misión de desestabilizar el régimen de Bashar al-Assad y provocando choques que podrían citarse internacionalmente como pretexto para una intervención. Las atrocidades que los mercenarios cometen en Siria parecen indicar que han sido entrenados por instructores norteamericanos, israelíes y franceses que hicieron su experiencia recientemente en Libia. Comandos israelíes y agentes del Mossad son particularmente notorios por su crueldad. Tel Aviv está fomentando la lucha en Siria para debilitar militarmente al país como prólogo de ataques aéreos en contra de las presuntas infraestructuras del armamento nuclear junto con centros de comunicación y comando, sus instalaciones de defensa antiaérea y depósitos de municiones.

Con el recuerdo aun fresco de lo que hicieron en Irak y Libia, los sufrimientos que las poblaciones de esos países tuvieron que soportar y los asesinatos de Saddam Hussein y Muammar Gadafi, Irán está dispuesto a luchar de todas las maneras posibles y el Pentágono está claramente consciente de esta perspectiva. Los planificadores militares norteamericanos le advirtieron a la Casa Blanca que las consecuencias de una campaña militar contra Irán puede tornarse impredecible y Barack Obama, a quien últimamente se le ve siempre cansado, decidió tomarse su tiempo y dentro de varias semanas consultar con sus aliados. El pronóstico por el momento es que Washington no irá más allá de forzar algunas sanciones más estrictas contra Irán, pero probablemente Estados Unidos esté tratando que Irán relaje su vigilancia.

Los medios globales pro-sionistas producen extensas coberturas sobre los posibles planes de ataque contra Irán, lanzando elementos desinformativos o tratando de intimidar al país. Al final de un largo proceso de forjamiento de evidencias que Irán está fabricando bombas sucias y preparando una guerra bacteriológica en laboratorios secretos, las agencias de inteligencia occidentales podrían haber comenzado a creer lo que predican y ahora toman en serio la promesa de Teherán de una aplastante represalia. Desde la perspectiva de Chávez, no se puede confiar ni en Estados Unidos ni en Israel, Irán tiene serios motivos para preocuparse y las provocaciones pueden producirse en cualquier momento. A los enemigos de Irán no les faltan escenarios prefabricados y en realidad algunos analistas occidentales sugieren el uso de armas atómicas tácticas con el objeto de infligir el máximo de daño en la infraestructura militar iraní. Esta podría ser la razón por qué Chávez hace énfasis en que ningún gobierno tiene el derecho de recurrir a las armas nucleares ya que ninguna nación, incluyendo la propia, quedaría indemne y la radioactividad pondría la vida sobre toda la tierra en peligro.

En el mes de septiembre pasado el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, entregó un mensaje de parte del Presidente Chávez a la 66ª sesión de la Asamblea General de la ONU. El acento de preocupación resonó en la audiencia al tiempo que Maduro decía: “una guerra imperialista y permanente sin precedentes ha comenzado.” El enviado venezolano sostuvo que el poder ilimitado de la oligarquía financiero-militar, con el objeto de aumentar sus propias ganancias está destruyendo el mundo y de hecho arrastra a un gran número de países y conduce al mundo hacia una catástrofe global. Además, agregó Maduro, la guerra es un modo de vida para el capital financiero pues al tiempo que destruye sociedades, las guerras contribuyen a que los pocos escogidos amasen riquezas increíbles. En el futuro inmediato el mundo se enfrentará a la amenaza del desencadenamiento de una nueva serie de guerras colonialistas, con Libia como punto de partida para revitalizar al sistema capitalista ahora atrapado en una profunda crisis estructural.

Está claro que la escalada contra Irán y Siria, a punto de lanzar campañas militares contra los dos países, proyectaría una larga sombra sobre las relaciones entre Moscú y Washington. Para Moscú la soberanía de Irán y Siria son importantes desde el punto de vista de la estabilidad geopolítica a lo largo de la frontera sur de Rusia y el Kremlin se está expresando cada vez más acerca de este aspecto de la situación. Hasta ahora, no existe la impresión que Washington y Tel Aviv –ansiosos de dar un nuevo paso hacia la dominación mundial—estén tomando en cuenta la posición de Moscú.

Al discutir las maneras de contrarrestar a Estados Unidos y la OTAN, Chávez permanentemente invoca los temas de un mundo multipolar, centros alternativos de poder y la cooperación entre países tales como China, Rusia, la India y Brasil en nombre de la paz. Sin embargo hasta ahora, pareciera que sus líderes carecieran de la voluntad que se necesita para poner fin al auge del neocolonialismo y al descarado bandidaje internacional.



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Nil Nikandrov

Periodista y analista político escribiendo frecuentemente en la revista rusa internet Strategic Culture Foundation.

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