Trincheras de Ideas

Se consumó la anunciada guerra imperial contra Libia

Tras la canallada del Consejo de (in)Seguridad de la ONU, organismo manipulado hasta el extremo de la perversión por el mentiroso gobierno fascista norteamericano del Nóbel de la guerra, Barak Obama; la abstención no menos canallesca de Rusia y China, quienes han podido utilizar –de manera más que justificada– el derecho a veto que ambos países poseen en ese organismo, y Libia salió sacrificada, es decir, se cumplió la voluntad de la ultra derecha norteamericana –Demócratas y Republicanos, Complejo Industrial/Militar– de avanzar en pos del petróleo y todas las riquezas de la gran nación árabe.

Cinco semanas fueron suficientes para crear una matriz de opinión mundial contra el gobierno Libio que dirige el coronel Muammar Gaddafi a través del complejo industrial/mediático norteamericano y europeo, mientras el gobierno inglés, francés, israelita y, por supuesto, la CIA yanqui, introducían grupos paramilitares, tanto de sus nuevos aliados de Alkaeda, como mercenarios acantonados en Irak, Túnez y otras naciones árabes cipayas de los imperialistas yanquis para crear una cabecera de playa militar. Simultáneamente se apoyaba en organización y recursos militares, logísticos y publicitarios a un sector derechista y presuntamente monárquico, opositor al gobierno popular fundamentalmente en la ciudad de Benghazi, la zona petrolera más importante de Libia.

Fracasado el golpe de Estado vinieron en Plan B y el Plan C

Todo comenzó –como se recordará– con un intento de golpe de Estado contra Gaddafi –evidentemente organizado, dirigido y monitoreado por el gobierno norteamericano–, encubierto en una actividad de protestas populares. Ese proyecto golpista fracasó, el gobierno revolucionario logró desarticular la intentona, entró en acción un posible plan B con una abierta rebelión en un conjunto de regiones al este de Trípoli fortaleciéndose en la ciudad de Benghazi y en Tobruk. Se iniciaba una guerra civil Las fuerzas ultra derechistas arrasaron y asesinaron a militares, policías y el poder popular en esas ciudades seguidores de la revolución, del gobierno y de Gaddafi; se apoderaron de armas livianas y pesadas y se aprestaron a dividir el país con el apoyo de la Unión Europea y los Estados Unidos.

Pero con todo y el armamento conquistado, las brigadas terroristas paramilitares mercenarias y los grupos ultraderechistas libios, eran una fuerza militarmente débil y no pudieron resistir la ofensiva del Ejército Popular Libio, que con relativa facilidad reconquistó prácticamente todo el país hasta llegar a las afueras de Benghazi. Ese fue el punto donde el gobierno yanqui, y sus aliados europeos, decide poner el ejecución el plan C, forzando en el Consejo de Seguridad, con la complaciente actitud del vendido presidente de la ONU Ban Ki-moon, el gravísimo error político de Rusia y China que no utilizaron el derecho a veto, de la aprobación de un plan donde los países miembros votarían ese plan de agresión militar a Libia, encubierto con una zona de exclusión aérea originalmente en Benghazi que en cuatro días de agresión se extendió a Trípoli, es decir, a toda Libia.

Por supuesto, esa decisión era lo que esperaban los norteamericanos, franceses y europeos para lanzarse como hienas sedientas de sangre contra Libia, violar su soberanía e integridad territorial y destruir los derechos humanos del pueblo libio. Los indiscriminados bombardeos, la destrucción de zonas civiles, hospitales incluidos y la matanza de cientos de hombre, mujeres, niños del pueblo libio no los contempla el acuerdo del Consejo de Seguridad, pero eso poco le importa al imperio, sabe que el timorato gobierno ruso, y el oportunista gobierno chino no pasarán de declaraciones destempladas y no impedirán su cruzada medioeval como cínicamente la llamó Putin, después que se abstuvieron de vetar la propuesta yanqui.

¿Por qué tanto apuro por parte del sátrapa Obama, presidente de la decadente nación imperial, y la fascista secretaria de estado, Hilary Clinton? ¿Por qué la desesperación de los gobiernos de la Unión Europea, en particular de Francia, Inglaterra, Italia, España para atacar militarmente a Libia, derrocar al coronel Gaddafi y dividir el país?

Obviamente la de apoderarse de petróleo, el gas, el agua; pero no son sólo esas, hay muchas más, como la pretensión de destruir la OPEP, arrodillarla ante las ambiciones de las compañías petroleras norteamericanas, inglesas, holandesas, españolas. Cerrarle a los países petroleros la posibilidad de los ingresos por concepto de la venta de su petróleo, controlar su riqueza energética como ocurría en el pasado, es decir colonizar o neo colonizar al mundo. Busca impedir, frenar el proceso de insurgencia y revolución de los pueblos árabes de Egipto y Túnez, que con su accionar derrocaron gobernantes realmente dictadores como Mubarak, explotadores y aliados del imperio, y con su fuerza colectiva quieren alcanzar participación democrática, la emancipación de la mujer, justicia social, trabajo digno. Los gobiernos de Túnez y Egipto apoyan la agresión a Libia.

El grave error estratégico de la izquierda europea

Cabe resaltar la conducta equivocada de la izquierda europea y de otras latitudes que cayeron en la trampa montada por el imperio para desviar el enfrentamiento contra la inminente guerra, enzarzándose en la discusión de si Gaddafi es un dictador, la necesidad de la democracia en Libia, creyendo las mentiras de los bombardeos y asesinatos del gobierno libio y coincidiendo con la derecha y las políticas confusionistas del imperio. Incluso, repitiendo el discurso imperial. No pueden ser más evidentes los errores políticos de esa izquierda que parece haber perdido su Norte histórico, su condición revolucionaria, carente de visión estratégica precisamente cuando más se necesita la unidad y la cohesión del movimiento revolucionario mundial, socialista, comunista, del movimiento obrero y de los trabajadores, de los movimientos sociales para enfrentar el imperialismo, enfrentar la guerra, la agresión militar a una nación pequeña con la evidente intención de apropiarse de sus riquezas, la necesidad de levantar las banderas de la paz.

Lo que acontece con Libia es el resurgimiento de un colonialismo sanguinario y rapaz, las torpes y desesperadas políticas de un capitalismo en crisis económica aguda, pero que, de imponerse en Libia, intentará extenderse a todos aquellos países con riquezas, soberanía, dignidad, independencia, democracia y auto determinación como Venezuela, Bolivia, Ecuador, entre otros en América Latina. Por ello la violación al derecho internacional, la agresión a la soberanía y a la autodeterminación del pueblo libio debe enfrentarse resueltamente, el derecho de ese pueblo a solucionar entre todos sus asuntos internos es fundamental.

El momento internacional es de movilización y lucha contra el imperio

Los venezolanos, el movimiento popular y revolucionario, los socialistas y todo patriota bolivariano debe entender que esta agresión a Libia y su pueblo, si logran los imperios imponer sus criminales pretensiones, van a intentar después venir a apoderarse del petróleo y la energía de nuestro subsuelo y de las inmensas riquezas que poseemos, podríamos ser Venezuela y nuestro presidente Chávez el próximo objetivo mediático/político/militar. El momento es para ponerse en guardia, en tensión y salir a la calle a desplegarse en pie de lucha y condenar la agresión a Libia, exigir el cese de los bombardeos a sus ciudades y pueblos, romper el cerco aéreo. Acelerar los procesos de organización popular y de fortalecer el poder del pueblo. Aumentar el poder militar de las Milicias Populares y prepararse para el combate en el mediano y largo plazo. No hacerse ilusiones, fortalecer mucho más el proceso revolucionario y darle apoyo al liderazgo de Hugo Chávez.

Llamar a todos los pueblos del mundo a movilizarse contra la agresión imperial, comenzando por el pueblo norteamericano que sufre las locuras de sus emperadores que los manda a la muerte como en Corea (1953), Cuba (1961), Vietnam (1975), Irak, Afganistán.

El pueblo árabe libio necesita con urgencia nuestra solidaridad, no pueden, en este momento trágico que luchan por su dignidad y soberanía, sentirse solos y abandonados, la solidaridad mundial es un arma fundamental para enfrentar la agresión imperialista.

Llegó el momento de gigantescas movilizaciones populares contra la agresión imperialista en todos los continentes. Los pueblos de Túnez, Egipto, Yemen deben levantarse contra la agresión a un pueblo árabe hermano como lo es Libia. Es fundamental levantar las banderas de la paz, del derecho de los pueblo a la libre autodeterminación, derrotar a los gobiernos agresores de Francia, Inglaterra, España, Estados Unidos.

(humbertocaracola@gmail.com)


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Humberto Gómez García

Director de la revista Caracola. Pertenece al Movimiento de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC). revistacaracola.com.ve

 humbertocaracola@gmail.com      @hgcaracola

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