De Kadaffi a Chávez

Las protestas de las mayorías nacionales en el Norte de África y el Medio Oriente, contra las oprobiosas dictaduras y monarquías caducas impuestas por los Estados Unidos en Túnez, Egipto, Yemen, Bahréin, Omán, Jordania y Arabia Saudita, están a la orden del día. Regímenes con quince, veinte, treinta y más años en el poder - lo cual no es condenable si están al servicio de las mayorías nacionales - caen abatidos por las protestas de multitudes enardecidas. Gobernantes sostenidos, defendidos, financiados por el imperialismo yanqui y europeo, para imponer su dominio sobre territorios cuyo subsuelo guarda las mayores reservas de petróleo del planeta, se derrumban, se desmoronan, ante el ímpetu de las multitudes

Estas protestas de las mayorías nacionales del Norte de África y el Medio Oriente ahora son vistas como revoluciones populares por los imperialistas, que pretender ordenar la transición, el tipo de gobierno que va a regir de ahora en adelante, y lo más importante, el tipo de democracia al estilo Bush, Tony Blair o Aznar, como en Irak, Afganistán, Colombia o Israel, el supermodelo teocrático-sionista.

Estamos oyendo, como ahora Obama habla de revolución; la señora Clinton habla de revolución; CNN habla de revolución ¡Si! ¡Revolución! la palabra maldita, vilipendiada y repudiada, emblema de la lucha de los pueblos contra sus opresores ¡Si! la palabra Revolución que trajo los derechos del hombre y del ciudadano con la Revolución Francesa; que trajo el ascenso del proletariado mundial para desempeñar el papel hegemónico que le corresponde en la historia, con la Revolución Rusa de 1917: que trajo la Revolución China de Mao Tse Tung; que nos trajo en América la Revolución Cubana, única indemne, junto a Corea del Norte, en medio de la hecatombe del socialismo a escala mundial; que trajo la Revolución Libia y el Libro Verde, antología de la democracia y la organización popular. ¡Si! La palabra ¡Revolución! esgrimida por los pueblos como expresión de la lucha de clases, como mecanismo de liberación nacional contra el dominio del imperio y sus gobernantes lacayos, como expresión de la lucha contra la barbarie de la creencia.

¡Si, la Revolución! Partera de la historia

Vemos como en estos días, la palabra ¡Revolución! es maltratada por sus eternos enemigos, burgueses y oligarcas, al pretender apropiársela para desvirtuar las luchas del pueblo árabe contra la infame dominación y sumisión imperialista que practica el saqueo de las Riquezas Naturales Difícilmente Renovables , la rapiña del petróleo y la explotación de las mayorías nacionales.

Cosa curiosa. Las protestas populares en países de gobernantes sumisos a los dictámenes del imperio (Túnez, Egipto, Yemen, Bahréin, Arabia Saudita), que utilizan el poder represivo que el imperio les da, organiza, entrena, arma, financia y deja centenares de muertos en las protestas masivas, estos asesinatos no son vistos como crímenes de lesa humanidad ni violación de los derechos humanos ni son llevados al seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ni se exigen sanciones contra el genocida Ben Alí de Túnez, el genocida Mubarak de Egipto, el genocida dictador de Yemen, los genocidas monarcas de Bahréin o de Arabia Saudita.

No ocurre lo mismo con las protestas en Libia. De inmediato se inventa el bombardeo de la aviación militar libia contra manifestaciones pacíficas (la TV muestra esas “manifestaciones pacíficas” de la oposición, con armas militares de alto poder destructivo, en lugar de pancartas, letreros, que digan, “yanqui go home”). Nadie presenta las pruebas de los bombardeos, por cuanto el propio gobierno de los Estados Unido sabe que no existen, que los bombardeos en los días por ellos señalados ¡son falsos! por cuanto tienen satélites espías que permanentemente monitorean e informan lo que ocurre en cualquier sitio del planeta donde haya conflictos. Un funcionario del Servicio de Satélites Ruso informó que en los días y horas que se dice hubo los bombardeos en Libia, “ordenados por el dictador Kadaffi” contra manifestaciones pacíficas, sus satélites no registran ninguna acción de ese tipo Entonces, una vez más, se repiten las falsas acusaciones de las masacres racistas y confesionales, en Yugoslavia; la falsa acusación del derribo de las torres gemelas por los talibanes y Al Kaeda; la falsa acusación de las armas de destrucción masiva, que nuca tuvo Irak.

Ahora bien ¿Por qué la diferencia en el trato que se le da a las protestas en los países con gobiernos sometidos al dominio imperialista, y el trato al gobierno soberano de Libia?

En el pasado reciente, Kadaffi conquistó la simpatía y admiración de la izquierda mundial, por su lucha antiimperialista para conquistar la soberanía y autodeterminación del pueblo libio, sometido a la tenebrosa dictadura del rey Idris, mantenido en el trono por Inglaterra y los Estados Unidos. Es de estas luchas de donde nace el vínculo de la izquierda mundial con la Revolución libia y es de ahí de donde nace la admiración de los países del ALBA por Kadaffi y la Jamairiya, revolución que al llegar al poder, ordena la salida de la base militar más grande que los Estados Unidos tenía en África y el Mediterráneo, así como, la base militar que Inglaterra tenía en Benghasi, rezago de la Segunda Guerra Mundial. Además, Kadaffi nacionaliza la industria petrolera; realiza la Reforma Agraria; promueve la industrialización; lleva la educación y la salud gratuitas a toda la población; moderniza las ciudades; transforma a Libia, de país más pobre de África, en el más rico, con el mayor nivel económico de sus habitantes en comparación con otros países...

Ninguno de los gobiernos que en América Latina han tomado el camino de la lucha revolucionaria en los últimos diez años (Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua), han tenido posiciones antiimperialistas radicales como las asumidas por Kadaffi en Libia, que rompió los vínculos económicos y de dependencia con el imperio (Inglaterra y Estados Unidos). Igual a como ocurrió en Cuba, que rompió vínculos con los Estados Unidos.

Sabemos de la parsimonia y pasividad de la Revolución Bolivariana, que aun cuando tiene un discurso antiimperialista y socialista, no lo concreta en hechos. El único gobierno que en América Latina, en esta nueva cosecha revolucionaria, asume una actitud más radical frente al imperio, ha sido Correa en Ecuador, que expulsó a los gringos de la base militar de Manta, la más grande e importante que tenían en Sudamérica. ¡Eso se llama tener coraje revolucionario!

Romper vínculos con el imperio es deslastrarse del capitalismo y comenzar a transitar la lenta vía hacia el socialismo. Ahora bien ¿que diferencia hay entre romper vínculos con Estados Unidos y crearlos con China, Rusia, Francia, Brasil, países capitalistas de la misma calaña, que en el Consejo de Suguridad de las Naciones Unidas votan para que se invada a Afganistán, bajo el falso pretexto de haber derribado los talibanes y Al Kaeda las torres gemelas de Nueva York; votan por la invasión de Irak, bajo el falso pretexto de las armas de destrucción masiva; y permanecen indiferentes ante el artero ataque contra Yugoslavia?. Vemos cómo a pesar del genocidio de más de un millón de iraquíes y de cientos de miles de afganos, China y Rusia, (íntimos aliados de Venezuela), votan en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que Libia, igual que Irak y Afganistán, sea borrada de la faz de la tierra, para que no quede de sus ciudades piedra sobre piedra ¡sólo su petróleo!, para la rapiña y el saqueo imperialista.

Tan culpables de la devastación, del genocidio en Irak y Afganistán que realizan los Estados Unidos y la OTAN, lo son Rusia y China, países con los que Venezuela firma a cada momento convenios comerciales, empresariales, culturales. Países tan capitalistas como Estados Unidos o la Unión Europea.

La entrega del país a empresas capitalistas, sea cual fuere su gentilicio ¿es el camino hacia el socialismo?

Fue necesario el transcurrir de setenta años para ver el desmoronamiento de la Unión Soviética, causado por la traición al socialismo. Transcurrieron cuarenta años, para ver en China la traición al socialismo. Transcurrieron cuarenta años para ver las consecuencias de la “traición” de Kadaffi a la lucha antiimperialista, y a la democracia del Libro Verde. Hoy tan sólo nos quedan como ejemplos de dignidad y defensa del socialismo, Cuba y Corea del Norte.

Lo que estamos viendo en Libia, no queremos ocurra en Venezuela ni en Bolivia ni en Ecuador ni en Nicaragua ni en ninguno de los países del ALBA. Ya Honduras fue victima de la acechanza imperialista.

Lo que está ocurriendo en Libia es la consecuencia de la traición que los líderes del proceso revolucionario hacen de las ideas y de los objetivos revolucionarios. Ello ocurre cuando los procesos revolucionarios se apartan de su objetivo fundamental, la atención y solución de las necesidades de las mayorías nacionales. En Venezuela, sentimos ya en marcha ese abandono. La falta de atención prioritaria que deben tener las necesidades elementales de las mayorías nacionales, comienza a sentirse. Labor que con vocación de hormiga realiza la burocracia y su aliada, la corrupción.

Resulta injusto acusar a Kadaffi de traición a la lucha antiimperialista por haber entrado en componendas con las transnacionales petroleras: la BP de Inglaterra, la Total de Francia, la Repsol de España, la ENI de Italia, la Enron de Estados Unidos; de privatizar industrias libias; de darle entrada al FMI; de comadrear con Obama, Aznar, Zapatero, el rey de España, Sarkozy, Berlusconi, el primer ministro inglés; o comprar acciones en la FIAT, el equipo de fútbol Juventus y otras excentricidades propias del nepotismo de un gobierno autocrático.

No podemos acusar ahora a Kadaffi de traición. En su momento tuvo el coraje de romper los vínculos con el imperio (inglés y estadounidense); deslastrarse del capitalismo para avanzar hacia el socialismo de la Jamairiya. En Venezuela, Chávez ni eso ha hecho.

Que Kadaffi firma, otra vez, convenios petroleros con empresas transnacionales, eso en Venezuela es práctica cotidiana, de a docena por mes, con China, Rusia, Italia, Brasil, Irán, Portugal, España, Francia, países capitalistas que traen sus capitales a la faja del Orinoco" o a otras industrias, para el saqueo de nuestras riquezas. ¿Que diferencia hay en romper relaciones con Estados Unidos y establecerlas con los países nombrados? Tan capitalista es uno como los otros. En la Edad Media vivió Lucrecio de Samosata que era materialista y ateo, a quien Engels denominó “el Voltaire de la antigüedad clásica”, el cual decía: “¿Que diferencia hay entre adorar a Júpiter o venerar a Cristo?

La pobreza es el lastre más grande que arrastran los países de nuestra América, igual en África y países de Asia ¿En que país del mundo la “inversión extranjera” ha servido para luchar contra la pobreza? La práctica dice todo lo contrario, a mayor inversión extranjera, mayor dependencia, mayor explotación y mayor pobreza. Es la triste historia de la “inversión extranjera”

Cuando vemos al presidente Chávez, los ministros del gabinete, los gobernadores y alcaldes chavistas, todos enfrascados en la organización del PSUV, de las campañas electorales, uno se pregunta ¿Quién nos gobierna y a qué horas nos gobiernan, si el presidente, ministros, gobernadores y alcaldes están en permanentes funciones partidistas o de campaña electoral?

Los planes de la Revolución Bolivariana dirigidos a la atención de las necesidades prioritarias de las mayorías nacionales, son muy importantes y a cada momento quedan postergados. Pero, lo más grave ¿quien supervisa esos planes, quién vigila su cabal cumplimiento, quien los ejecuta si los ministros están en otros menesteres? Lo vemos en Barrio Adentro, en las misiones educativas, en los planes agrícolas, en la red de distribución de alimentos (Mercal y Pdval). En toda la administración pública hay negligencia, abandono de la atención al ciudadano. La Revolución funciona de maravilla en el teatro Teresa Carreño, en el Aló Presidente de los domingos y en el de todos los días. Pero, ¿qué ocurre en el resto del país, con la práctica revolucionaria?

La mejor campaña electoral es ejecutar los planes de la Revolución referidos a la atención de las necesidades elementales de las mayorías nacionales

No queremos que a nuestra Revolución Bolivariana le ocurra lo que vemos le está ocurriendo a la Revolución Libia del Libro Verde, la Yamairiya y la lucha antiimperialista.

Cuando los pueblos estallan es por razones que bullen en su entraña y de ninguna manera por llamaditas cursis de twiter o facebook. Hay una razón fundamental que mueve a las multitudes, la lucha de clases, que anda rondando por el Norte de África, el Medio Oriente, los países de la Unión Europea y tiene prolegómenos en las recientes protestas obreras de los sindicatos estadounidenses de Indianápolis, Ohio, Kansas. El combustible de la lucha obrera se expande por la geografía estadounidense. No podemos olvidar que las luchas obreras de los mártires de Chicago dieron origen al Primero de Mayo, “Día Internacional de la Clase Obrera”. También, la muere de 129 mujeres obreras que luchaban por la igualdad de los derechos laborales, murieron quemadas en una fábrica textil de Nueva York el 8 de febrero de 1908. En 1910, la comunista alemana, Clara Zetkin, en el Congreso Internacional de mujeres reunido en Copenhague, propuso que el 8 de febrero fuera declarado “Día Internacional de la Mujer”

“Si arden las barbas del vecino, pon las tuyas en remojo”

leonmoraria@gmail.com


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León Moraria

Nativo de Bailadores, Mérida, Venezuela (1936). Ha participado en la lucha social en sus diversas formas: Pionero en la transformación agrícola del Valle de Bailadores y en el rechazo a la explotación minera. Participó en la Guerrilla de La Azulita. Fundó y mantuvo durante trece años el periódico gremialista Rescate. Como secretario ejecutivo de FECCAVEN, organizó la movilización nacional de caficultores que culminó en el estallido social conocido como el ?caracazo?. Periodista de opinión en la prensa regional y nacional. Autor entre otros libros: Estatuas de la infamia, El Fantasma del Valle, Camonina, Creencia y Barbarie, EL TRIANGULO NEGRO, La Revolución Villorra, los poemarios Chao Tierra y Golongías. Librepensador y materialista de formación marxista.

 leonmoraria@gmail.com

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