Los Acontecimientos en “pleno desarrollo” de la “Al Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista”.

A comienzos de la segunda mitad del siglo pasado, exactamente el 24 de diciembre de 1951, Libia obtiene su independencia bajo el reinado de la monarquía senussi del Rey Idris, que sin romper totalmente con la influencia británica, se contenta con permanecer en el marco de la dependencia introduciendo pocos cambios en el sistema heredado. No obstante, un acontecimiento altera los términos del pasado: se trataba del descubrimiento de grandes yacimientos del “excremento del diablo” que nos hablara Pérez Alfonzo, creador años después de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), de la cual Libia ha sido miembro prominente y principalísimo. El saqueo, la malversación de fondos, la corrupción y el arribismo se exacerbaron hasta la noche del primero de septiembre de 1969 cuando un grupo de jóvenes oficiales comandado por el Coronel Muammar Gaddafi (en la grafía castellana) toma el poder.

Desde su primera declaración, el “Consejo de la Revolución”, (esa fue la denominación que le dieron al ente dirigente) que tomó las riendas de la nación magrebí, se proclamó musulmán (el 96% de sus habitantes profesan el Islam suníta). nasserista y socialista. En ese momento la naciente república adopta el nombre de República Árabe de Libia, denominación que conserva hasta el 08 de marzo de 1977 cuando se transforma en la “Al Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista”. Así tenemos, que para entender las orientaciones, el desarrollo y la estabilidad del nuevo régimen, es imperativo tener presente el papel decisivo de la extracción del oro negro. Desde las primeras evaluaciones en el año de 1978, las reservas de petróleo libias no solo se revelaron cuantiosas sino que además, el crudo resultó de la categoría liviana. Basado en esta bonanza petrolera fue como el gobierno de Gaddafi pudo adelantar la modernización acelerada de uno de los países más atrasados del mundo.

Tres lustros después del triunfo revolucionario, en el año de 1984, algunas cifras nos ilustran el panorama: en la agricultura, se distribuyeron a los campesinos pequeñas parcelas entre diez y doce hectáreas, que aseguraban un ingreso decoroso para el productor y sus familiares. Con la tierra, cada familia recibía una casa, un tractor, un sistema de riego e implementos agrícolas, todo a un plazo de veinte años para devolver sólo el 50% del costo total. En la lucha contra el desierto hacia 1984, 2.000.000 de hectáreas fueron recuperadas y convertidas en tierras cultivables y de pastoreo. Se abrieron más de 1500 pozos para adquirir el agua.

En el plano social se elevó el ingreso por habitante al nivel mas alto del continente africano, se estableció la atención médica universal y gratuita y se generalizaron las asignaciones familiares. En el plano de la actividad industrial se implementó un sistema de participación que otorgaba a los trabajadores hasta el 25% de los beneficios de su empresa. Observando ese cuadro, se podría afirmar que el único punto negro, es la escasez de mano de obra (el país solo tiene alrededor de cinco millones de habitantes), por lo que casi la mitad de su población activa es extranjera, en su mayoría egipcia.

En realidad, según los textos oficiales del régimen, mientras que en ocho años de sistema monárquico el monto de los gastos había sido de 400 millones de dólares, en igual lapso de gobierno republicano fueron once veces superiores, es decir cinco mil cuatrocientos millones de dólares, y en el terreno de la agricultura las inversiones pasaron en el mismo período de 95 a 2900 millones de dinares, es decir que se multiplicaron por 30. Basándose en estos datos es posible comprender, si no el éxito, por lo menos la viabilidad de la doctrina de Gaddafi, la “tercera teoría”, sincretismo de teorías próximas a las de Rousseau, Moro y Proudhon, además de reivindicar la misión civilizadora del Islam y predicar la “liberación económica, política y social del hombre”. En el plano regional, se ordena sobre la necesidad de la “unidad árabe” y en el plano interno a la instauración de la “democracia directa”. El pueblo ejercería su poder por medio de los “congresos populares”, dependientes del “Congreso General del Pueblo”.

Última etapa de esta “revolución cultural” desde arriba, fue la decisión de Gaddafi de elegir un “Comité Popular General” que desplazaba al Consejo de Ministros, siendo sus miembros elegidos por trabajadores de diversos sectores escogidos por “comités populares”.Paralelamente a esos comités populares, el régimen nombró “comités revolucionarios” dirigidos por Gaddafi y cuatro de sus mas cercanos compañeros.

Sin duda que bajo una denominación original, se trató de un intento de instaurar un verdadero partido político capaz de garantizar a través de sus órganos las opciones de la revolución de 1969, cuya esencia doctrinal está contenida en su libro verde presentado en 1973 y por cierto, entusiastamente difundido en Venezuela por el fallecido filósofo y político Pedro Duno, donde se refiere a la “democracia directa, a las virtudes de la “tercera teoría”, ni capitalista ni comunista y en una segunda parte el libro verde se ocupa de los problemas económicos.

Como suele ocurrir, las propuestas teóricas no siempre se compaginan con la praxis, así  por ejemplo, el ejército, la policía, el petróleo, la banca y los seguros escapan al control del Consejo General del Pueblo, por que si bien es verdad que las empresas de esas tres ramas han sido nacionalizadas, no han sido tomadas a su cargo por los trabajadores, y en consecuencia  no se avanzó en el proceso de socialización de la economía, quizás por temor al surgimiento de resistencias fuertes en el seno de la burguesía y de las capas medias.

Otro aspecto objeto de análisis para poder comprender los acontecimientos que hoy convulsionan a ese gran reservorio de petróleo y gas, ubicado en una de las zonas mas conflictivas del planeta, es la política exterior de la nación libia bajo el ya prolongado mandato de Muammar el Gaddafi. En un principio el jefe libio, fue considerado por EEUU como un instigador del terrorismo internacional, las desavenencias con la potencia norteamericana desató la llamada crisis del mediterráneo en 1986 entre ambos países lo cual condujo a bombardeos a residencias de Gaddafi, en uno de los cuales, resultó asesinada una de sus hijas. Iniciada la crisis del Golfo, en agosto de 1990 se mostró contrario a la intervención extranjera y, en 1991, el líder libio apoyó el fracasado golpe de estado en la desfalleciente URSS. En 1993, la ONU impuso a Libia un embargo comercial y aéreo, como consecuencia de la presunta implicación de ciudadanos libios en la voladura del avión de Lockerbie (Escocia), que produjo la muerte de 270 personas. En los años siguientes, provocaron dificultades a la población y surgieron grupos de oposición de carácter islámico. No obstante, Libia a partir de 1977, estableció relaciones diplomáticas con el Vaticano, recompuso las relaciones con el resto de la Unión Europea, fundamentalmente con su vecino mediterráneo, Italia, resolvió la crisis del avión escocés y logró el levantamiento de las sanciones económicas que pesaban sobre el país, que fueron finalmente levantadas por la ONU en 2003. También Libia, paralelamente a las relaciones arriba señaladas, ha mantenido relaciones con la casi totalidad del resto de las naciones. Libia es miembro de la Liga Árabe, de la OPEP y tiene intercambio con la casi totalidad de las naciones que junto a ella, integran las Naciones Unidas. La política de Libia con Palestina ha sido de una solidaridad tibia, al tiempo que su actitud en el seno de la Organización de los Países No Alineados (NOAL), ha dejado mucho que desear.

Hoy, la  Al Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista, vive momentos definitorios, el levantamiento que comenzó en Túnez, amagó en Marruecos, estalló en Egipto, se mostró en Argelia, actuó en Yemen y hace presencia en Bahrein, explosiona en el desértico pero esplendorosamente rico territorio libio. Es decir, la convulsión comprende, nada mas y nada menos que el mar mediterráneo, el canal de Suez, el golfo árabigo pérsico, el mar rojo y el golfo de Adén que conduce al océano índico. El flujo de información (Telesur)  y desinformación (CNN y otros) es abundante. Una cosa está clara, las potencias imperiales con EEUU a la cabeza están prestas a actuar, la OTAN está a la espera de que se le ordene dar el zarpazo para garantizar el status quo de la zona, y la ONU contempla la posibilidad de aplicar una Resolución contra Libia que implicaría sino la expulsión de la Organización si su suspensión. China y Rusia por su parte hacen mutis.

Fidel Castro en sus sabias “reflexiones” ya lo advirtió. Hugo Chávez ha recomendado prudencia y firmeza ante los hechos. El caso de Egipto luce congelado, por ahora, pareciera que la consabida solución lampedusiana o gatopardiana de cambiar todo para que todo siga igual se ha salido con la suya.(Ver nuestro trabajo al respecto en Aporrea, 06 de febrero de 2011). Sin embargo los acontecimientos siguen su curso. También en Europa hay síntomas. En Grecia hemos visto impresionantes marchas de masas en contra de las medidas fondo monetaristas que pretenden aplicar lo que hicieron en la mayoría de los países de Nuestra América en la década de los años noventas, y que a la postre condujeron a la formación de movimientos liberadores que han asumido el poder político a través de la lucha de masas  democrática en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay. Paraguay, Nicaragua y El Salvador.

 Italia, España, Portugal, Irlanda y varias naciones centro europeas, lucen inquietas y preocupadas por su situación.

El Siglo XXI, será  el siglo de la salvación de la especie humana o de su sepultura, todo dependerá de quien predomine en esta lucha. Incorporarse a la causa de la salvación es nuestra responsabilidad. 

Abogado, UCV. MSc. en Derecho de Integración e Internacional Económico. UCV. Correo electrónico: madgilberto@gmail.com

Nota: Las precisiones de orden histórico las tomé de la obra de Frank Tenaille, titulada “Las 56 Áfricas”-Siglo XXI Editores. 
 


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