La poetisa Nósside De Locri en la Habana

Esta Cuba salvada de tempestades y de naufragios, porque su esencia es lo mejor del espíritu de la humanidad de todos los tiempos

Mientras exista memoria y voluntad de recordar, la existencia de un ser humano puede perdurar quizás con mucha mayor fuerza e intensidad, más allá del tiempo y las distancias, que otras que se esfuman merecidamente sin dejar rastro alguno.

Así ha sucedido con la perdurabilidad de la poetisa Nósside de Locri, gracias a un acto soñador de un humanista como Pasquale Amato, profesor de Historia Contemporánea en Reggio Calabria, Italia, y quien concibió el Premio Mundial de Poesía para homenajear a esta poetisa de esa región, nacida en el siglo III a.n.e., y plantearse la misión de lograr, a través del instrumento sublime de la poesía, tender un puente de amistad donde se pueda viajar por todo el mundo defendiendo el planeta y las numerosas formas de expresarse y comunicarse los seres humanos, desde las pequeñas minorías, puñados de personas con lenguas amenazadas de desaparición o ya extintas, hasta las grandes mayorías cuyos idiomas tienden a extenderse e imponer un dominio cultural que amenaza la armonía y coexistencia de muchas otras numerosas lenguas que el hombre, durante su desarrollo de siglos, inventó para su sobrevivencia y poder tejer mejor su presente y trascender con mayor esperanza en el futuro a través de la memoria colectiva. Fue el acto supremo de vencer el olvido y la muerte a través de la palabra milagrosa repetida de una generación a otra y transmitida como la herencia más valiosa de la existencia humana.

La XX Feria del Libro de la Habana constituye realmente, como las precedentes,  una fiesta de la cultura cubana e internacional, que se extiende por todo el país, de occidente a oriente, para que personas de todas las edades anden de la mano de los libros descubriendo mundos imaginarios, y las verdades y realidades de la historia, la sociedad y de épocas pasadas y presentes, así como las visiones adelantadas del porvenir.

En esta ocasión, en el marco de la Feria se efectuó el acto de premiación del Concurso Mundial Nosside de Poesía a los poetas cubanos galardonados, y constituyó el homenaje a la poetisa. A través de palabras y de versos, fue un momento ideal para que temas personales, nacionales y planetarios encontraran un aliento y un canto al espíritu, al humanismo, la solidaridad y el amor. 

Sobre la poetisa Nosside de Locri debe decirse que su mensaje inspirado en el siglo III a.n.e tuvo eco en la antigua fortaleza del Morros-Cabaña. Su canto estuvo presente en una de las salas de la Feria, sede de la antigua capilla del lugar histórico, que expresa:                                                                                                                      

“Extranjero, si tú navegas hacia Mytilene / con bellos espacios abiertos / tierra de Saffo que acogió las flores de las Gracias / díle a ellos que me amaban las Musas / y que la tierra de Locri me vio nacer / y que mi nombre es Nosside…Ve!”

Como si en La Habana se tuviera una conversación contemporánea con la poetisa, se dio lectura a varios poemas y, en particular, el concebido como un diálogo con ella. Estos son los versos del poema titulado NÓSSIDE Y EL PAISANO EN EL TIEMPO

Nósside de Locri, soy el extranjero, / Quizá tu paisano del mismo terruño engendrado en siglos, / Que ha escuchado tu voz y tus reclamos / Y hoy afirma tus raíces en tierra fértil / Y proclama tu nombre en lenguas infinitas / Hacia todos los confines del planeta.

Tú y yo navegamos hacia una misma ruta / Y la poesía nos une con su halo, mujer imprescindible, / De modo íntimo y sutil / Como si el tiempo diera vida perdurable / A musas que revolotean como mariposas / En aventuras interminables / Sobre el villorrio ancestral. 

Dime tú, poetisa amada, / Si duermes ahora satisfecha bajo tierra /Después de escapar de los olvidos / Y sentir que vives en el aliento y la memoria / De seres que te acompañan en los sueños / De los mundos que recreamos y vivimos / Como si el ayer y el hoy / Se fundieran en las alas de un colibrí eterno.

Dime tú, si después de tantos mundos recorridos, / De tantos caminos desandados, / De contemplar tantas playas cercadas de horizontes, / Aún recuerdas el hogar tierno de la infancia, / El arroyuelo escurridizo entre las finas manos, / ¡Y trata de recordar a ver!, / Si te llega el perfume de las flores en el jardín, / El trino de los pájaros en los árboles, / Y la madre vigilante que siempre te esperaba / Con el corazón en vilo hasta no verte / Regresar con la antorcha luminosa de tu vida / Y con tu alma sublime de mujer.

Dime tú, Nosside de Locri, / Si eres feliz mientras navegas en mi barca / Que surca el inacabable mar del tiempo / Con sus olas de idas y venidas, / Si sientes despertar la sempiterna primavera / Al conjuro de una canción que se estremece / Con la mezcla de la alegría y tristeza / Que cabe en una eterna y tibia lágrima.

En fin, la poesía sirve para navegar en el inacabable mar del tiempo y derrotar el olvido desolador, el silencio aterrador y rescatar la memoria salvadora, como ocurrió en La Habana, en esta Cuba liberada y salvada de tempestades y de naufragios, porque su esencia es lo mejor del espíritu de la humanidad de todos los tiempos. Y ante eso no hay jamás derrotas ni naufragios.

wilkie.delgado@sierra.scu.sld.cu



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Wilkie Delgado Correa


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