Prólogo en Suez

El 23 de enero y la OTAN

Durante 1956 el presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser nacionaliza el Canal de Suez. En respuesta, Inglaterra y Francia, accionistas del canal, invadieron Egipto. Y poco después se sumó Israel, por razón de su enemistad contra todo lo árabe. Espantosa derrota fue la de los egipcios.

Los diarios pintaban al David judío esgrimiendo la honda, victorioso, y al gigante Nasser tambaleándose con la frente herida. Pero al trío de vencedores le aguardaba una sorpresa. Actuó el primer ministro ruso Nikita Kruschev y les anunció desde Moscú que tenían 72 horas para abandonar territorio egipcio. Los británicos impetraron ante el presidente Eisenhower las obligaciones norteamericanas de solidaridad pautadas en la carta de la OTAN y en otras de «Defensa del mundo libre contra el comunismo». En este punto es necesario situar la OTAN, protagonista de todos los episodios de la caída del dictador.

Las siglas OTAN traducen Organización del Tratado del Atlántico Norte y significan la alianza de Estados Unidos e Inglaterra para gobernar el mundo. Es una expresión de alcance mundial de la Doctrina Monroe, que es de restrictivo ámbito americano. Aunque reserva América para los americanos, la Doctrina Monroe respeta una cuota de poder a Inglaterra, incluso con garantía militar norteamericana a los enclaves británicos. Por ella, los Estados Unidos se opondrán a la remoción por latinoamericanos los enclaves británicos en el continente: Belice, Jamaica, Guyana (Guayana Británica) e islas Malvinas.

La OTAN es conocida, pero no su enemiga interior, formada por la mitad de los Estados Unidos, sobre todo por el sector militar, atrincherado en el Departamento de Defensa. El sector antiOTAN es antibritánico, reivindica los valores y la política internacional de Washington, Hamilton y los otros libertadores norteamericanos. Según este grupo, Inglaterra no se retiró con las manos vacías de una segunda guerra de Independencia de los Estados Unidos, sucedida entre 1812 y1814. Habría en el tratado de Gante, que dio por concluida esa guerra, cláusulas secretas, económicas, supuestamente eternas, por las cuales Inglaterra recolonizó económicamente a los Estados Unidos. El instrumento central de esta recolonización, creado en una segunda etapa, sería el Banco de la Reserva Federal norteamericana. Misteriosa recolonización en verdad es esta pero —hay que decirlo— es creída por un porcentaje tal vez mayoritario de los norteamericanos, que igual milita en el partido Demócrata que en el Republicano y es campesino, ultraconservador, radicado mayoritariamente en los estados de la costa Oeste. Se expresa actualmente en el Partido del Te.

     En cuanto a organizaciones políticas internacionales la anti-OTAN se expresaba en la OEA. Es posible que eso haya cambiado hoy, pero en la época que narramos, los Estados Unidos actuaban como el hombre comprometido con dos mujeres a la vez, alternando políticas OTAN con políticas OEA.

     Volvamos a la apelación de Inglaterra, Francia e Israel a Eisernhower para que los apoye contra el oso ruso. ¿Qué hacen los estadounidenses? ¿Amenazan a la potencia comunista como buenos tíos fuertes de los invasores? Nada de eso. Dijeron a los británicos que debían salir a la brevedad posible de un territorio donde nunca debieron poner los pies. El mensaje era que muy torpes habían sido sirviéndole a Nikita Kruschev el perfecto pretexto para aparecer como el héroe salvador de los árabes. Con el rabo entre las piernas tuvieron que salir de Egipto ingleses, franceses y judíos. Sí. El motivo de la anti-otanista conducta de Eisenhower debió ser el miedo a una ola que estaba corriendo sobre el Medio Oriente, una ola inmensa de popularidad llamada Gamal Abdel Nasser. La nación árabe despertaba con este nombre y este discurso. Preponderaba el sector antiOTAN  de la política norteamericana y Pérez Jiménez, afiliado a él, siente que ha llegado el momento de cubrirse de gloria recuperando la Guayana Esequiba.  

Proposición en Panamá

Los Estados Unidos convocan a una reunión de la OEA, a realizarse durante la crisis de Suez. El objetivo de la reunión será calificado de misterioso por un hombre involucrado en los mayores planes de Pérez Jiménez como lo era el general José Rafael Gabaldón. La sede será Panamá. Pérez asiste al evento en actitud un sí que es no guachamarona. Detalles de esa actitud son el rechazar la habitación que le han reservado en un hotel como a los otros presidentes, mientras Eisenhower ocupa la suite presidencial. Se alberga en la Embajada venezolana, por cuyos jardines se pasea el general Juan Domingo Perón, enemigo público de los Estados Unidos. Quizá no lo fuera de los Estados Unidos en su conjunto, como no lo es Pérez Jiménez, pero sí del sector otanista, que mostró ser dominante en política exterior yanqui al apoyar el reciente derrocamiento del dictador gaucho. Muy antibritánico sí era Perón, nacionalizó los ferrocarriles ingleses, tenía planes sobre las Malvinas. Su caída había sido celebrada como la más grande victoria inglesa desde la derrota de Adolfo Hitler, alegría que compartió por cierto la izquierda argentina y mundial. El exdictador argentino fungía de asesor de Pérez Jiménez para el documento que éste presentaría a la asamblea de la organización panamericana.

Pérez leyó  un Proyecto de Banco Interamericano de Desarrollo, donde cada país pondría un porcentaje fijo de su presupuesto y podría conceder préstamos sin recurrir al Fondo Monetario Internacional. Se lo ha entendido como nacionalista. Y lo es, en cierto modo, pero más exactamente es expresión de los grupos antibritánicos, porque el FMI, en tanto expresión de la Conferencia de Bretton Woods, lo es de los vencedores de la Segunda Guerra, entre los cuales Inglaterra tiene peso importante. Eisenhower arrugó la cara en su escritorio al oír las expresiones de Pérez. Consultó a Henry Finch Holland, a quien tenía a su lado: «¿Qué tanto dice el “Venezuelan gordito?». «Nos pone en problemas», fue la respuesta de Holland. Era la reiterada estrategia de Pérez, los Estados Unidos estaban siendo invitados a aportar su parte para el flamante y nuevo banco que excluía a Inglaterra. De momento Eisenhower no acepta la proposición perezjimenista. Pero el dictador venezolano  no está sólo. Si los probritánicos, otanistas, dominan el Departamento de Estado, los antibritánicos preponderaban en el Departamento de Defensa. Regresa a Caracas, Perón lo acompaña, será su asesor en las próximas aventuras del régimen, intentos de agrietar la OTAN que, junto a una resistencia heroica comunista y adeca, conducirán a su derrocamiento. 


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