Piedad es demasiado importante para volverla pequeña

Circuló esta semana una invitación donde se decía que gente de muy variadas actividades, organizacíones y partidos,  cuya característica era "estar preocupada por la criminalización de la opinión" que en Colombia se ha venido dando e "integrados en torno a las garantías procesales que debe dar la justicia", estaba convocando a un desayuno con la presencia de la Senadora Piedad Córdoba.
 
Asistí con entusiasmo a la SEAP, donde debía realizarse el desayuno, pensando que la grandeza de Piedad y su condición actual de colombiana perseguida a través de las herramientas de control público, le otorgaban el título indiscutible de líder y símbolo de una campaña nacional que convocara al país, en general, para lanzarse a una gran cruzada contra este mal que aqueja a tantos colombianos y que viene destruyendo los fundamentos del Estado de Derecho en Colombia.
 
Preparé entonces una hoja de denuncia sobre el intento del gobierno de cooptar la figura de Gaitán, violando la Ley, la Constitución y los Derechos Humanos,  para despojar su carácter revolucionario, con el propósito de apropiarse de su prestigio para beneficio de quienes hoy ultrajan los más elementales principios democráticos. Porque la verdad es que SE LO ROBAN TODO. Los subsidios que deberían estar destinados a los pequeños empresarios los pasan a manos de los grandes exportadores, las tierras que deberían estar en manos de los campesinos pobres, se las pasan a los grandes terratenientes y las figuras históricas que deberían ser estímulo de las luchas populares, pasan a ser momias silenciosas al servicio de los intereses oligárquicos. Creí que este caso era parte de los centenares de ejemplos de violación al Estado de Derecho y ya imaginaba a Piedad Córdoba liderando, a través de ACCIONES COLECTIVAS, un sentimiento NACIONAL que aqueja a millones de ciudadanos. Pero me pararon en seco. Mi visión de una campaña multitudinaria, movida por los centenares de casos que han padecido muchísimos colombianos, se encontraba - según me dijeron - "fuera de lugar". Se trataba, en ese desayuno,  de hablar única y exclusivamente del caso de Piedad y sólo de éste, porque para el problema global, como problemática nacional "no era el momento" (sic).
 
¿Cómo es posible que a la figura de Piedad le otorguen una dimensión liliputience, en lugar de situarla en el terreno verdadero. El  de ser líder de un PROBLEMA NACIONAL que afecta a COLOMBIA y no sólo a ella? Es más, el de ser líder de los invisibles que han padecido una persecución igual a la suya, pero que no salen en la prensa y que solitarios están en la cárcel padeciendo su desgracia. Es como líder de todos ellos como yo la concebía y no buscando gente que apoye SU caso que, no por grave, tampoco es un caso aislado en Colombia..
 
Es verdad que su problema ha tenido resonancia en los medios nacionales e internacionales y en la opinión pública, pero para mí, lo importante, es que con su liderazgo se denunciara y  destapara un asunto de CARÁCTER NACIONAL, que está afectando a COLOMBIA y no sólo a ella y pensé que sus condiciones de líder valiente y aguerrida podrían darle la dimensión de grandeza que sus condiciones merecen.
 
Al ver que a un PROBLEMA NACIONAL lo convertían en un hecho casuístico, por lamentable que sea, me hizo retirarme del lugar. No soportaba que a Piedad la disminuyeran, desestimando el papel macro y global que su figura podía liderar. ¡Qué lástima que reduzcan a Piedad a una denuncia casuista, despojándola de un papel más global y digno de ella!!!!!!
 
gaitanjaramillogloria@yahoo.es


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Gloria Gaitán


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