Ética militar estadounidense

Con el permiso de ustedes, no quiero referirme a la ética militar especifica común a los hombres y mujeres de uniforme y su concepto de aristocracia y disciplina que define al sistema militar, que aprecia con dificultad la ineficiencia e incompetencia civil para su mercado de ejércitos tercermundistas.

El precio insignificante que pago Estados Unidos, para salvar al capitalismo europeo se lo hace para salvar el lucro, continuar con las bases militares estadounidenses y con el apoyo de la OTAN para sus guerras y continuar con la penetración en el Medio Oriente y Asia, y hacer del mundo entero con el G20 una fuente de ganancia más grande que nunca.

Nuevas alianzas incluidas las de China y Rusia, buscan transformar la realidad del papel global de los Estados Unidos, con sus guerras utilitaristas en beneficio de la promoción de objetivos cada 4 u 8 años si hay reelección presidencial, pero, solamente en la medida que se combata con ejércitos débiles excluyendo a las naciones con armas nucleares y con mayor capacidad de armamento convencional.

Gracias a que Corea del Norte, tiene armamento nuclear no es invadido por estadounidenses, europeos y la ONU. La OTAN  y el pentágono, habrían salido ya de Irak, para invadir a los norcoreanos, esto significa que, en el mundo  revolucionario se crean pequeñas guerras que los norteamericanos escogerán para sobrevivir junto a los productores de armas.

Ejércitos de naciones pequeñas no pueden ser independientes, porque, no tienen sus propios códigos y objetivos, siempre están atrás del poder norteamericano, últimamente de Rusia, y su tecnología. La mayoría de los militares de América Latina con los estadounidenses son dóciles y conformistas en una monotonía burocrática total, al servicio de los propósitos de los políticos capitalistas.

Estas fuerzas militares de naciones en vías de desarrollo, se suman a las alternativas propuestas desde los EEUU, para la guerra anti campesina y antirrevolucionaria, hoy llamadas lucha contra el terrorismo y contra el narcotráfico, es la escogencia de opciones políticas que les permita relacionarse con cualquier pretexto con los países en vías de desarrollo.

Políticas que los dirigentes políticos de Washington, y sus pares del G8 determinaran siempre y con frecuencia para las naciones en vías de desarrollo, y estas, llamaran a los asesores, fuerzas especiales, para que entrenen a sus ejércitos locales en técnicas contrainsurgencia consistentes en saber cómo exterminar las líneas de acopio, es decir, a los campesinos y a los indígenas, es lo que hacían en Vietnam, Laos, Camboya, Nicaragua, El Salvador, Perú, Colombia, México, Irak, Afganistán, los generales en esos países practicaron esas enseñanzas. Los militares son una justificación a favor del capitalismo político, es el resultado más decisivo de la reforma estadounidense y su actividad con la clásica expansión global.

Los militares norteamericanos han fracasado en su ética militar porque no se mueven por principios ideológicos aun cuando los civiles de Washington, formulen cuadros de referencia. Los generales y almirantes buscan conservar su arrogante ambición personal como MacArthur y McCrystal, cualidad de West Point, sin orientación política propia visible “si el presidente dice este es el enemigo nosotros lo atacamos” no tiene ejecución de criterios y metas políticas nacionales definidas. El Departamento de Estado es el único exponente de dirección del militarismo expansionista.

En  1949 el Congreso estadounidense despojo a los servicios del Estado de su status ejecutivo e independiente, coloco sobre él una estructura del ministerio de defensa con poderes superiores. En uno de sus primeros y más criticados actos, el poderoso Secretario de Defensa creó una oficina independiente y superior para el control del desarrollo de la cohetería que en ese tiempo marcaba la ruta del desarrollo militar en las tres ramas de las fuerzas armadas.

Luego aumento el número de subsecretarios civiles de 3 a 9 con amplias responsabilidades y se unifico la política de defensa sobre asuntos internacionales de manera directa ante el Consejo de Seguridad Nacional, así los civiles de Washington, lograron dividir las filas militares en permanente disputa entre las fuerzas navales y aéreas por el presupuesto para la investigación del desarrollo nuclear, generales siempre propensos a usar la bomba atómica en Cuba a inicios de los 60.

Actualmente, el estado Mayor Conjunto no puede ante la supremacía civil en el pentágono, que evita una doctrina estratégica unificada de las diferentes armas y de los limites presupuestales.

Cuando Eisenhower, era presidente comenzó  un programa de investigación y desarrollo y la dependencia militar de la industria a las universidades, al mismo tiempo, genero un interés por la carrera armamentista. En 1948 la fuerza aérea copaba la Rand Corporation con un contrato que aseguraba su asesoría, de 1953 a 1958 dejo la dirección del programa balístico a la Ramo-Wooldridge Corporation, cuyo personal especializado se incremento de 18 a 3264 en 5 años, con el tiempo, la fuerza aérea dejo su programa de armas estratégicas a los contratistas civiles, en 1959 el 46% del personal supervisor eran gente de las empresas privadas, cifra que casi igualaba al personal civil de la marina y el ejército.

Simultáneamente, los asesores del gobierno provenían de las universidades y de las industrias privadas, así nació el Complejo Industrial Militar, cuya aprobación de armas pasa por los generales y por el Comité de Armas del Senado.

En 1955 el grupo de sistemas de armas del pentágono estaba quebrado, el ministerio de defensa creo el MIT (Masachussets Institute of Tecnology) patrocinado por muchas universidades y por los militares lograron salvar la empresa, pero, en manos civiles. Cuando llego Kennedy, los civiles ya habían penetrado completamente el poder militar con sus técnicas, objetivos e ideologías. Así, los oficiales se transformaron en dóciles instrumentos del Estado.

Para sobrevivir, los contratistas militares y la corrupción política del Senado, los generales, y en especial las firmas aeroespaciales deben diseñar constantemente nuevas armas y sistemas que superen las que ellos mismos han creado para venderlas a los ejércitos del mundo, para ellos quedarse con las de última tecnología. Mercado libre de armas que sostiene al capitalismo, y que impulsan a las naciones que son parte del  Consejo Permanente de Seguridad de la ONU a no quedarse atrás en su producción bélica y en su tecnología, 5 naciones que dictan las reglas de la democracia mundial con EEUU, a la cabeza y con los ejércitos de cada país. 

rcpuma061@yahoo.com



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Raúl Crespo


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