Falso derecho socialista

Se dice que en el socialismo la economía, la producción, está subordinada a las necesidades ¿De quién? De los consumidores que tienen plata, no a las necesidades en sí mismas o las necesidades más urgentes de los que menos tienen. Hasta ahora, el rico que solo necesita accesorios puede dominar todo, el pobre pese a sus necesidades esenciales poco.

Todavía en nuestro sistema el cliente es el que tiene poder de compra, es el que tiene derecho al valor económico, es decir, al billete de plástico con acceso a los préstamos bancarios, es el cliente bien provisto; no es a la mujer ni al hombre común que sirve la economía revolucionaria y su máquina tragamonedas, sirve al dinero.

La industrializacion que persigue la nación se pone en movimiento más que sobre informaciones económicas. Este proyecto no entiende otro lenguaje, al menos por ahora. Todo sigue traducido en lenguaje dinero, la maquina tragamonedas es ciega y sorda a las suplicas socialistas de los más pobres, de los mal vestidos, los que sufren al estar lleno de necesidades no pueden obtener nada de la inhumana maquina.

¿Puede la economía del proceso ser humana? ¿Se puede reorientar la producción hacia la satisfacción prioritaria de las necesidades más urgentes y esenciales de la población no al reinado del consumidor? Estas son unas de las verdaderas necesidades que requiere el proceso y no está verdaderamente asegurado más que por una política económica contradictoria que por una economía socialista. Política económica convertida en tragamonedas.

Maquina que entiende el lenguaje del dinero no el lenguaje humanitario. Es impresionante y es verdad para el socialismo del siglo XXI; este aparato económico está en funcionamiento en plena revolución, y la reparación del aparato averiado no puede consistir en hacerle en lo sucesivo, distribuir productos sin introducir dinero en la interacción comercial en nuestro proceso, porque, no hay intercambio ya que no hay nada que intercambiar con el Estado. El acto de caridad no es intercambio.

Desde el 2006, las necesidades solventes no es más que otra forma del principio de: A cada quien según su trabajo ¿Y, los que no tienen trabajo? Bueno, no pueden comprar, no es víctima de la ley de la compra, sino del mal funcionamiento de la revolución económica. El remedio no está en recurrir a procedimientos de reparación como modo de funcionamiento socialista.

En el proceso, por el escaso conocimiento de la economía social, el dinero resulta ser un ladrón retirado de los negocios si la riqueza es de origen político o si la plata que se tiene en mano representa un falso derecho socialista, al comprar sin haber producido nada y sin contrapartida de trabajo, ahí, la culpa es de la política no de la economía.

Así, la economía socialista no puede satisfacer las necesidades prioritarias pero insolventes, no puede ser caritativa más que secundariamente y, después de haber sido antes despiadada según la ley natural del capitalismo actuando en nuestra revolución.

La educación gratuita, la salud gratuita, los víveres gratuitos, el alojamiento gratuito, supone una economía rica que, se ha vuelto rica por una producción no pagada. La distribución gratuita debe ser precedida de una producción gratuita. La demanda debe estar apoyada por el dinero.

Es fácil hacer frases como: ¡Seremos una potencia! Mientras los pueblos ricos se hacen más ricos y los pueblos pobres que no tienen nada porque nada pueden producir y nada comprar, son los pueblos robados, no pobres. Y, no solo por las potencias, por la politiquería de distracción En que cambia el cierre de algunos medios con la economía social, en nada. El fondo del asunto es que, en la vida colectiva como en la vida individual, la actividad económica es una actividad continua.

Ley dura y brutal la del dinero, demanda efectiva, simplemente hace manifiesta la imposibilidad de un comienzo absoluto, por el hecho que toda demanda es una fase en una actividad ya comenzada. Las necesidades y las demandas no apoyadas por el dinero, son irreales. Los procesos de cambio se los realiza etapa por etapa y los dos son uno y todo. El cambio llega en su momento cuando es llamado por lo ya realizado.

Es necesario que el proceso este ya constituido en lo esencial. Lo uno no sirve sin lo otro ¿Cómo empezar un socialismo sin erradicar el capitalismo actuando en nuestro comercio, proyectos y mentes? Para un socialismo tiene que existir la abolición del capitalismo ¿Cual otra forma?


rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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