En un proceso la alienación vale tanto como la realidad

El sentimiento de alienación como todas las impresiones psicológicas es muy caprichoso, muy accesible a la autosugestión y al ambiente, recordando que, la sociedad humana no es solo una masa, sino también una organización en la cual las leyes de las masas pueden ser parcialmente acondicionadas por pequeñas decisiones, adonde reaparecen con una fuerza y un nivel superior, la libertad de las transacciones individuales.

Considerando la interacción política elemental del proceso en estos años, hay química entre el presidente Chávez y su obediente porcentaje de pueblo que lo sigue. Esta relación es fuerte desde su nacimiento, precisamente porque la interacción es un contrato económico de ventajas mutuas.

Pero, rápidamente, en los otros niveles de la sociedad, no solo en la clase media y oligarquía, en el mismo pueblo, la fuerza o el prestigio o la autoridad legalizada aparecen y aumenta la disimetría por un ideal común mal definido especialmente por la economía que no logra consolidar una moneda fuerte, permite mas fácilmente el engaño que el calculo de recíprocos intereses económicos. El engaño puede no estar escondido en los rincones del gobierno, puede estar en el corazón del proceso.

El orden político establecido por este proceso, contiene en la práctica muchas mas amenazas al socialismo que las que descarta. Las consignas del poder: abajo los enemigos de la revolución, es decir la oposición, ¿Cuál oposición? Si no hay. Una oposición con peso político hace rato que no existe en Venezuela, motivo por el que nos contentamos con ese 50% que da el triunfo al presidente Chávez por 18 ocasiones, entusiasmados por una nueva ideología para el pueblo socialista.

Pero hay una alienación en el sentido socialista para el obrero y el mismo pueblo, porque en lugar de participar de una economía colectiva de necesidades humanas están insertados en una economía de utilidades. Según Marx, “la alienación nace de la explotación, en virtud del principio según el cual religión, política, moral, derecho, no tienen consistencia propia y son mascaras, ídolos fabricados por los hombres en un cierto estado social de las instituciones económicas”

Se comprende entonces que, un obrero y parte del pueblo puedan sentirse deshumanizados en su trabajo que sin embargo ha aceptado y pueda sentirse liberado cuando grite en una protesta o cuando se incorpora sin ser voluntario al proceso. El entusiasmo por la ideología transfigura, para el obrero socialista, por el duro trabajo cotidiano en el transcurso de la edificación del socialismo.

Situación cultural patológica, por eso el sentimiento de alienación, pero, psicológicamente varia según sucesos inmediatos y es, por lo mismo, confusión de las apariencias que de la realidad social, confusión que se da mas en los empleados públicos, mientras haya un salario y beneficios están con la revolución, no con el proceso cuando de atender al publico se trata. Absurdidad social, tiene las raíces en la inconsciencia social, en la dificultad de guardar el sentido de las instituciones, de la comprensión que la costumbre obnubila y que se apaga cuando pasa de una generación a otra.

O, la creencia por parte del gobierno de que las huelgas ya no son necesarias en un Estado socialista. Lo real decepciona, entonces es mas conveniente tachar de absurdas las protestas, muchas si lo son, pero son parte de la rebeldía e incomprensión de la gente. Al menos las revoluciones tienen la ventaja de disminuir la inconsciencia social, de rejuvenecer el espíritu social, de dar impulso a la mujer y hombre que saben o tienen la impresión de saberlo para quien trabajan y poder realizar los grandes milagros que la historia espera en el orden económico y social.

Entusiasmo ideológico social eficaz es siempre aquel que tiene por raíz el sentimiento de des alienación y liberación de los poderosos móviles internos en base a una toma de conciencia por ayudar a crecer la cultura y por la actividad política de masas, su lucha cada vez mas intensa por el socialismo y la democracia, el influjo de ideas crecientes socialistas, todo esto son garantías reales que nos permiten creer con certeza que, la temible perspectiva del nuevo capitalismo negro que ama la esclavitud quede en profecía.

La alienación vale aquí tanto como la realidad, hasta que exista conciencia colectiva, por lo menos para abrirse paso y sostener las primeras y terceras dificultades. La inconsciencia que invade a la sociedad, conduce con mas frecuencia a la estupidez que a la locura, amenaza tanto al sistema económico como al político por el ímpetu primitivo que se multiplica en la sociedad.


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Raúl Crespo


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