Las contradicciones en la etapa de transición

Los procesos políticos como el nuestro no escapan a las más disímiles formas de expresar sus contradicciones en la batalla por la conquista y el ejercicio del poder. Hasta ahora hemos experimentado un conjunto de iniciativas que por si solas nos expresa lo correcto de la vía de constituir los mecanismos necesarios para el ejercicio del poder popular. El poder popular no puede ser ejercido por nadie más que por las fuerzas populares, interpreta de la forma mas genuina lo establecido en la constitución bolivariana referente al ejercicio de la democracia participativa y protagónica, es la base fundamental del ejercicio de nuestra teoría revolucionaria que interpreta las ideas de Bolívar, Rodríguez y Zamora entrelazadas con los teóricos del socialismo científico, específicamente Carlos Marx y que igualmente recoge de las bases originarias de la praxis de justicia social, haciéndole un llamado a todo un pueblo para que construya su propio destino, esa conciencia de hacer ese camino no se lo debemos a otro sino a Chávez. Es así como se encuentra el ejemplo de cristo que levanta las banderas con Bolívar para interpretar las corrientes del pensamiento diverso enmarcadas dentro de la "creación heroica" de un Mariátegui, la constancia de la revolución permanente planteada por Trotsky y que nos obliga a una permanente lucha por la búsqueda de caminos que no están pre-escritos sino que, cada uno con su lápiz, en la senda del socialismo, de la justicia, de la paz, nos proponemos a escribirlo con nuestros propios medios

Vista así la revolución Bolivariana, no puede extrañarnos, por paradójico que parezca, lo duro de la batalla; se pone en duda lo pacifico de la misma, considero más bien que la expresión de la lucha de clases se matiza en las batallas que todos los días da nuestro pueblo en la construcción de los espacios socialistas, en ella está intrínseca la confrontación con el viejo modelo, con el viejo estado burgués que se niega a morir y tiene sus defensores. La revolución Bolivariana cuenta en su haber con una enorme y colosal carga histórica, se trata nada más y nada menos que el pueblo que empujó con mayor fuerza el proceso de liberación del imperio español en el siglo XIX, no es cualquier cosa, se trata del pueblo que en 2002 barrió con un golpe oligarca, restituyó a su líder en el poder y mostró la fuerza indetenible de un colectivo cuando existe claridad en la ruta a seguir. No por casualidad la revolución bolivariana capta la atención mundial, de un lado y del otro, no solo de los sectores revolucionarios sino también de los centros de poder de la oligarquía internacional. El recién finalizado encuentro de intelectuales de la derecha así lo demuestra, las constantes conspiraciones en Europa y América del Norte nos corrobora que estamos en el ojo del huracán del mundo.

Con esta afirmación no pretendemos exacerbar nuestra autoestima, solo intentamos asumir concientemente el porqué de muchas situaciones que se reflejan de distintas formas y a veces con casi imperceptible movimiento. No escapamos a la arremetida permanente de los medios burgueses, tampoco estamos exentos de la mirada de los tanques pensantes de la derecha internacional. No obstante, nuestra intención es intentar hacernos una idea de las situaciones que a veces parecieran incomprensibles en lo micro, en lo local que contrasta totalmente con el rol histórico que nos toca desempeñar, liberados de prejuicios e interpretaciones localistas, intentando interpretar en su total conjunto una historia que se escribe muchas veces con tinta indeleble pero en donde el pueblo ofrece los mejores esfuerzos para escribir esa historia.

Ayer Antonio Aponte en su grano de Maíz, la considero de lectura obligatoria de todo revolucionario, a la derecha no hay que recomendárselo, sus tanques pensantes seguramente no se la pelan, nos comentó el caso chileno, el ejemplo de ese pueblo y las recomendaciones hechas por un revolucionario que a pesar de su corta edad logró desmenuzar el momento histórico e hizo las sugerencias que hoy podemos observar como las más adecuadas y preclaras aunque en el momento aún existían dentro de los sectores revolucionarios del Chile de entonces alguna aprehensión, nos referimos a Miguel Enríquez, fundador del MIR Chileno. Todo lo planteado por Aponte en su artículo del Domingo 31 de Mayo en el diario Vea nos llama a la reflexión en torno a muchos casos que suceden en nuestros días en esta revolución bolivariana y que no debemos dejar a un lado, a veces presionados por la velocidad con que se desencadenan los acontecimientos.

El proceso Chileno nos muestra en principio la estrategia desplegada por la derecha que incidió en la paralización de las iniciativas revolucionarias por parte del pueblo; el proceso de empoderamiento popular fue estigmatizado allá y las dudas trajeron como consecuencia la paralización del desarrollo de ese empoderamiento, generó dudas y los retrasos no se hicieron esperar permitiéndole a la derecha “un segundo aire” para que se abalanzara como hiena asesina sobre ese grandioso experimento. Allí jugo un papel importante la duda y vacilación del sector revolucionario. Quizás no se dieron cuenta que estaban en presencia de la lucha entre la vieja estructura y la nueva, revolucionaria y socialista que de manera incipiente se abría espacio en medio de innumerables dificultades pero con heroicos ejemplos. En los tiempos de hoy en la revolución bolivariana, con las diferencias propias de todo proceso, el caso Chileno no puede ser ignorado y a pesar del secuestro de esa enseñanza por parte de la derecha y la pseudos revolución, nos debe servir para reflexionar y detenernos a pensar en lo importante de acentuar los logros del pueblo en una batalla frontal pero inteligente contra las fuerzas contrarrevolucionarias internas y externas, pero es un error pedir taima cuando la batalla necesita que se le imprime avance y que el líder del proceso nos llama a entrar en la etapa de profundización y ataque contra el sistema capitalista.

Generalmente nos cuesta explicarnos la actitud de algunos que se suponen están llamados a impulsar la revolución, quizás la razón no sea solo el comportamiento individual, es mucho más profundo y complejo cuando un sistema activa sus anticuerpos y se resiste a morir y dejar nacer la nueva sociedad, hay mucho de prejuicio en este caso; las nuevas formas de organización social, la conciencia del deber social y deslastrarnos definitivamente de miedos y temores que nos motiva a que prevalezcan en nosotros mismos piedras de tranca para avanzar de manera más rápida hacia lo nuevo, es una tarea urgente de acometer. Algunos dirán que se trata del inmediatismo más no es así, estamos claros en lo perverso del inmediatismo, debe ser algo combatido con toda conciencia, pero estamos claros que para ganar una batalla es necesario llegar al corazón del adversario, derrotarlo e implantar lo que venimos a proponer como nuevo paradigma social basados en el socialismo bolivariano, la propiedad social y la justicia basada en la práctica de la democracia participativa y protagónica. No negamos con esto los avances hasta ahora obtenidos, pero tampoco podemos taparnos los ojos en lo que hemos dejado de hacer. Hay quienes de verdad creen que con las viejas estructuras se puede llegar a la cima de la montaña y construir el modelo que estamos proponiendo, esa percepción equivocada nos causa retrasos, nos lleva a cometer errores y termina por desviar un montón de cuadros de lo verdaderamente sustancial; vinimos a construir una nueva sociedad, vinimos a construir un nuevo modelo, con nuevas estructuras, con nuevas visiones, con una nueva forma de hacer la política y la clave está en la democracia participativa y protagónica, la propiedad social sobre la privada, la participación sobre la exclusión, la ética socialista sobre la formalidad burguesa entre otras cosas más.

El presidente Chávez permanentemente ataca las causas de todo los problemas sociales acumulados en la patria, ataca al capitalismo en sus más disímiles expresiones, nos preguntamos ¿Todos estamos haciendo lo mismo? Esa es una reflexión para todo aquel que juega algún papel en este proceso. Hay una línea clara que nos llama a profundizar la organización y conciencia política del pueblo, el pueblo está motivado a "tomar el cielo por asalto", nos preguntamos ¿Somos un obstáculo a veces? El presidente nos invita a preguntarnos siempre ¿Donde esta el socialismo? ¿Nos hacemos esa pregunta permanentemente? ¿Están nuestros gobernadores, alcaldes, diputados y demás funcionarios en sintonía con este planteamiento? Que por cierto, más que un mero planteamiento debe ser un lineamiento político. José Vicente Rangel ha venido planteando el tema de la burocracia, la falta de respuestas, la falta de atención, el comportamiento indiferente de muchos funcionarios y ¿Hasta cuando vamos a permanecer inertes? Solo basta recorrer el país y observar en muchas gobernaciones y alcaldías repletas de consignas pero sin orientación clara sobre la marcha a seguir. El planteamiento de las Empresas Socialistas ¿Se está cumpliendo con lo fundamental, o solo se están creando mamotretos para que el modo de propiedad no de el salto cualitativo hacia lo colectivo, hacia la propiedad social? Son interrogantes que en el momento político que vivimos no podemos soslayar, es un error hacerlo y pudiéramos estar hiriendo de muerte la revolución. Pudiéramos estar creando las condiciones favorables para que cunda la paralización y la inercia que a la postre nos anquilose sin poder lograr el objetivo planteado que es construir nuestro socialismo. Algunos pudieran pedir calma, tiempo para seguir madurando la situación, esa tesis es contraria a la propuesta por Chávez que nos invita a entrar en la etapa de ofensiva, esa tesis niega de plano el llamado del líder y decimos que creemos en el líder ¿Como se entiende eso?

Sin duda es bien importante el debate que se está generando, con el mismo se avizora un momento en donde la discusión seguramente arrojará resultados para algunos sorprendentes e inesperados, para otros sencillamente se trata de la agudización de la lucha de clases y la manifestación de las distintas expresiones de lucha en los distintos campos de batalla. Está claro el tema del poder en manos del pueblo, de los obreros, de los estudiantes, de los campesinos. Los niveles de organización y conciencia que en este sentido se viene acrisolando nos señala que esa batalla hay que darla en todas las instancia, en ella debemos estar claros que muchos no entenderán el proceso, se alejarán, perderán el rumbo y terminarán como muchos en el basurero de la historia. El llamado es al pueblo y también a nuestros cuadros; hay momentos de tranzar, hay momentos de replegarse, hay momentos de dar dos pasos adelante y uno hacia atrás, recordando a Lenín y hay momentos de desatar la ofensiva, en mi humilde opinión, estamos en tiempos de ofensiva; ya no la ofensiva para ganar una elección, estamos en el momento de la ofensiva para construir un nuevo modelo, una nueva sociedad, la sociedad socialista. Quien no entienda esto le quedan dos alternativas, o se aparta ante el avance del pueblo o terminará siendo pulverizado por la propia dinámica de lucha. No hay medias tintas en esta batalla, no hay posibilidades de mutar el sistema capitalista, es la oportunidad de derrocar esa dictadura que nos oprime y nos retraza el avance inexorable, por eso es que la oligarquía le teme al poder popular, le teme a la nueva forma de propiedad social, le teme a toda iniciativa que redunde en la construcción de los espacios socialistas. Todos sabemos que el sistema capitalista no tiene escrúpulos, es capaz de asesinar, de comprar, de corromper; son capaces de cualquier cosa con tal de hacer prevalecer su sistema, sus privilegios. El mejor antídoto es más poder al pueblo, más propiedad social de forma directa e indirecta, más socialismo.


latojeda@gmail.com


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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

 latojeda@gmail.com      @latojeda

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