Viabilidad de los proyectos y baja capacidad de gobierno

Viabilidad de los proyectos y baja capacidad de gobierno

Quiero citar, nuevamente, las sabias palabras escritas por Carlos Matus, en su libro “El Líder sin Estado Mayor”. Escribió Matus: “Es interesante destacar que la dirigencia política tiene una especial ceguera para comprender la importancia de la baja capacidad de gobierno y atribuye siempre sus deficiencias a otros, a la oposición implacable, a los medios de comunicación, a alguna conspiración imaginaria, a los mandos medios y bajos, o a los condicionantes externos… Con la actual capacidad de gobierno no puede funcionar bien ningún modelo, ni el socialista, ni el socialdemócrata ni el neoliberal”.

Este párrafo debería ser leído, analizado e internalizado, por todos aquellos que en Venezuela tienen responsabilidades de gobierno, porque el principal problema que tiene que resolver una sociedad como la venezolana, al igual que muchas otras, es precisamente la baja capacidad de gobierno, para que el resto de los problemas también puedan ser resueltos o, al menos, reducidos en cuanto a los efectos negativos que generan. Y, obviamente, todo esto pasa por una mayor dedicación al estudio, a la investigación, al análisis, a la planificación y a la gerencia.

A propósito de lo anterior, la baja capacidad de gobierno se observa frecuentemente en la forma como se formulan, se evalúan, se ejecutan y se operan los proyectos. Un aspecto que es muy descuidado, es lo que se conoce como la viabilidad de los proyectos. En la Ley Orgánica de Planificación se mencionan tres tipos de viabilidad: la técnica, la económico-financiera y la socio-política. ¿Qué es lo que ocurre? Bueno, que en los proyectos la viabilidad técnica y la económico-financiera pueden ser planteadas sin muchas dificultades sobre el papel. El problema está cuando se entra en las fases de ejecución y de operación, sin que se haya clarificado bien la viabilidad socio-política, especialmente en cuanto a los impactos ambientales y socio-culturales que pueden afectar a diferentes comunidades o grupos humanos.

Dos ejemplos muy actuales pueden ser mencionados al respecto. Uno es el proyecto del funicular que la Gobernación del Estado Mérida tiene planteado desarrollar entre el sector de El Paseo de la Feria (Municipio Libertador) y algunos puntos de la Cuenca del Chama. Al parecer para este proyecto no se ha tomado en cuenta la viabilidad socio-política, es decir, no se sabe cómo podrán reaccionar las comunidades beneficiadas o afectadas, puesto que éstas ni siquiera han sido informadas sobre el contenido del mismo. Algo similar ocurre con el proyecto de vivienda que la Alcaldía del Municipio Libertador comenzó a desarrollar en la zona de El Arenal (Parroquia Arias), sobre lo cual las comunidades del sector no tienen la más mínima información, en cuanto a qué es exactamente lo que se pretende construir, especialmente por la infraestructura de servicios (educación, salud, deporte, agua, electricidad, etc) que se requerirá en el futuro, si se quiere efectivamente llevar adelante un desarrollo son rostro humano. En fin, dos casos que pueden servir más adelante para mostrarlos como ejemplos de lo que significa la baja capacidad de gobierno.

alportillo@ula.ve


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Alfredo Portillo


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