El Embajador Yasuo Matsui nos deja su pensamiento socialista japonés y critica el socialismo criollo tercermundista venezolano

El Embajador japonés Matsui justo dias antes de “largarse de este socialismo criollo tan tercermundista” que vive Venezuela, le concedió una muy interesante entrevista grabada a la Licda. Valentina Oropeza, del diario El Nacional, fecha 23 de julio, 2007, pag 6, año LXIV, n° 22.954. Quisiéramos, si se nos permite, elevar nuestras disculpas por no haber asesorado a los dueños del mencionado diario matutino, su editor ni a la periodista sobre algunas sencillas realidades sobre los asuntos históricos de su importante y desarrollado país del primer mundo.

La realidad real es que en Venezuela se conoce muy poco de su país. Por ejemplo, cuando el poder del periodo Tokugawa comenzó a entrar en crisis social, económica y política y las realidades que se desarrollaban en China con las políticas imperialistas europeas y estadounidense y la firma de los Tratados Desiguales y la propia experiencia japonesa de la visita del Comodoro Perry (8 julio, 1853), el poder en Japón decidió tomar las decisiones políticas de transformar las estructuras del Estado japonés; para ello, “miraron a la Alemania” de aquella época de la segunda mitad del siglo XIX. Miles de estudiantes salieron al exterior a aprender del imperialismo occidental lo legislativo, militar y económico para poder ser aplicado en esa futura reforma. Algunos de esos estudiantes viajaron a los Estados Unidos de América y de allí trajeron al Japón los conocimientos del marxismo que luego pasarían a China gracias a los estudiantes chinos en Japón. La Restauración Meiji, que así se le denominó a esas transformaciones profundas, permitió la consolidación de la figura del Emperador, la conformación del estado moderno, la estructuración de un ejército moderno y una estructura económica dirigida por los zaibatzu (denominados keiretsu después de la 2da Guerra Mundial): Mitsui, Mitsubishi, Dai Ichi Kangyo, Sumitomo, Sanwa y Fuyo. Las consecuencias de esos muy importantes cambios estructurales fueron: la guerra contra China (1 agosto, 1894-17 abril, 1895); la guerra contra Rusia (10 febrero, 1904-septiembre 5, 1905); la ocupación colonial de la provincia de Shandong, por cierto la provincia que visita Chávez durante sus visitas oficiales a China ¿será encono?; la ocupación de Manzhuguo (1931); la invasión a Shanghai (1937); la Masacre de Nanking (13 diciembre, 1937); la crisis de la sociedad japonesa: hambre, represión y adoctrinamiento a la “raza suprema asiática” gracias al “militarismo japonés”; la 2da Guerra Mundial-Pacífico y la derrota del Japón después del lanzamiento de dos bombas atómicas por parte de los Estados Unidos de América. Gracias a los Estados Unidos de América, se le “concedió” al Japón una nueva constitución y un nuevo gobierno de carácter socialista de aquellos políticos influidos por el marxismo norteamericano del siglo XIX. Pero poco duraría la alegría socialista y social entre los ciudadanos japoneses cuyas políticas ponía en práctica el recién inaugurado gobierno socialista cuyo gabinete hacía “temblar” al más conspicuo “macartista”. La “Guerra Fría” asiática se venía venir como lo informaba nuestro Encargado de Negocios ante el gobierno nacionalista chino, José Miguel Ferrer; avanzaban las tropas del partido comunista chino sobre Peking, Nanking y Shanghai ayudadas por aquellos soldados japoneses que habían quedado “varados” en territorio de la Manchuria. Se dividía la península coreana gracias a unas decisiones políticas avaladas por un organismo multilateral e impuestas desde Washington. Frente a esas realidades, aquel general “americano” tomó la decisión política de “invitar a los socialistas japoneses” a que se “retiraran” del gobierno y se lo entregara a aquellos políticos, empresarios y militares que habían llevado al Japón a invadir el Asia Oriental ocasionando resquemores y “malos recuerdos” entre los pueblos invadidos: chinos, coreanos, malayos, tailandeses, filipinos, por ejemplo.

Históricamente, existen algunas diferencias entre nuestros dos países, Venezuela y Japón. Son históricas y obvias que no son necesarias recordar. Asombra a Washington el recibimiento popular que las diferentes sociedades Iberoamericanas y del Caribe le hacen a Chávez durante sus visitas oficiales ¿será que se recuerdan, de nuevo, de las solidaridades bolivarianas? Venezuela y su gobierno bolivariano, socialista, humanista y solidario no sale por Latinoamérica y el Caribe a buscar “materias primas” sino a ofrecerlas para que las penurias y necesidades, limitaciones energéticas y financieras, comerciales y de intercambio cultural de nuestros pueblos puedan alcanzar un crecimiento sostenido y en conjunto que nos convierta en la “nación latinoamericana y del Caribe” como un todo solidario. Eso es socialismo “a lo criollo tercermundista”.

Venezuela y sus embajadores ante los gobiernos japoneses han mantenido el decoro y respeto por los “asuntos internos” del Japón; a título de ejemplo, permítasenos recordar tres sucesos históricos donde se vieron afectados dos diplomáticos venezolanos y una decisión soberana tomada por el gobierno venezolano. El primero de ellos, las muertes de nuestro Cónsul General en Manila y su familia, esposa e hijo, a causa de las bombas japonesas que fueron arrojadas por el Japón durante sus bombardeos sobre Manila; en segundo lugar, el encarcelamiento de nuestro representante diplomático ante el gobierno japonés, con “casa por cárcel”, cuando Venezuela, soberanamente, le declaró la guerra al Japón en la 2da Guerra Mundial. La decisión soberana tuvo que ver con el cierre de nuestro Consulado General en Shanghai (1938) producto de la situación política que se estaba desarrollando en esa ciudad como consecuencia de la invasión y control absoluto de la ciudad por parte de las tropas japonesas.

Nuestros embajadores ante los diferentes gobiernos japoneses siempre han mantenido un lenguaje adecuado, educado, respetuoso y digno hacia la más alta de las autoridades japonesas, la figura del Emperador. Jamás han emitido juicios de valor político sobre cómo los japoneses y sus políticos deciden ejercer sus derechos civiles y mucho menos la de criticar sus decisiones politico-ideológicas. A la Restauración Meiji le costo desde 1862 hasta 1945 entender que la convivencia entre naciones es derecho fundamental de las relaciones entre los pueblos.

Venezuela, a diferencia de otras naciones, ha sufrido la constante extracción de nuestras riquezas para “engordar” las economías de los imperios. Jamás nos hemos visto “beneficiados” (¿!) de las “inversiones desinteresadas” para “contrarrestar el avance comunista”.

Señor Embajador Matsui, permítasenos sugerirle visitar el museo de la ciudad de Atami que permite conocer las influencias, en el arte, que viajó desde el continente asiático, desde China pasando por la península de Corea para arribar al Japón; al mismo tiempo, reiterarle nuestras excusas por no haber asesorado a aquellos que así le requieran. 
 

 

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Miguel Angel del Pozo


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