“Misión Diagnóstico”

Contra el burocratismo, la planificación

Ernesto Guevara, ese extraordinario revolucionario, además de su ejemplo, nos dejo un importante legado en cuanto a los temas más comunes, pero no por comunes dejan de ser dañinos, del ejercicio del gobierno revolucionario en la Cuba de comienzos de los 60 y los inicios de la revolución socialista. Aun cuando no es nuestra intención copiar modelos, las ideas del Che perduran en el tiempo como el mayor ejemplo que todo revolucionario debe seguir. Ejemplo de constancia, dedicación, disciplina, desprendimiento, solidaridad y compromiso revolucionario con un pueblo que no se circunscribe a una determinada frontera sino que abarca con una visión general a Latinoamérica y el mundo. Ernesto Guevara escribió una serie de artículos para la revista Cuba Socialista del mes de Febrero de 1963, leyendo esos comentarios del Che y observando nuestra praxis revolucionaria en estos momentos, nos anima a recordar Cómo interpretaba el Che el tema del Burocratismo.

“el individuo, o grupo de individuos, se refugian en el burocratismo, llenan papeles, salvan su responsabilidad y establecen la defensa escrita para seguir vegetando o para defenderse de la irresponsabilidad de otros”. Ernesto Guevara.

“Simultáneamente, debemos desarrollar con empeño un trabajo político para liquidar las faltas de motivaciones internas, es decir, la falta de claridad política, que se traduce en una falta de ejecutividad. Los caminos son: la educación continuada mediante la explicación concreta de las tareas, mediante la inculcación del interés a los empleados administrativos por su trabajo concreto, mediante el ejemplo de los trabajadores de vanguardia, por una parte, y las medidas drásticas de eliminar al parásito, ya sea el que esconde en su actitud una enemistad profunda hacia la sociedad socialista o al que está irremediablemente reñido con el trabajo”. Ernesto Guevara.

Es muy común encontrarse en la administración pública a funcionarios que no tienen verdadera conciencia de la necesidad de asumir con responsabilidad sus funciones; Venezuela por razones obvias no escapa a esta situación. Vale recordar la estrategia del neoliberalismo para estructurar el estado al servicio única y exclusivamente del capital. La estrategia de los mentores del neoliberalismo consistía en debilitar al estado, reducirlo para que cumpliera una función meramente represiva en contra de los intereses de la mayoría (la población), y que solamente actuara en función de garantizar las ejecutorias de una clase dominante. El estado venezolano fue progresivamente convirtiéndose en un cascarón vacío y por ende en un organismo parasitario. Estos males no pueden desaparecer de la noche a la mañana y tampoco se puede aspirar que por el solo hecho de haber llegado Chávez a la presidencia todo cambiara, como por arte de magia. El problema es mucho más profundo, es propio del sistema capitalista y obedece a razones mucho más estructurales que de forma.

Al triunfo de la revolución bolivariana, la red de empleados públicos del país vivía una profunda crisis; malos salarios, incumplimientos contractuales, falta de motivación y autoestima, estigmatización y un etcétera bastante largo. Los representantes políticos de la burguesía sostenían el discurso sobre “la necesidad de reducir el estado”. Hicieron creer a buena parte de la población que esta era la panacea para resolver el problema. El capitalismo con la descentralización pretendía igualmente atacar el asunto, sin embargo, todas estas medidas de la cuarta república estaban destinadas al fracaso por cuanto solo obedecían a los designios del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Jamás se pensó en el pueblo, la idea de los capitalistas se centro en hacer del estado un ente absolutamente parasitario y que el mismo no cumpliera con la responsabilidad social que tiene todo estado. La estrategia del capitalismo cumplía una doble función, por una parte se desligaba al estado de presupuestos importantes en el área social y se incrementaba por la otra la promoción de un estado parasitario que retardara e imposibilitara incluso la ejecución de proyectos en el área social.

Todo esto tenía su caja de resonancia para justificar las privatizaciones, es así como despojan al estado de la responsabilidad en áreas como las telecomunicaciones, electricidad, agua y estaban creando las condiciones para terminar de privatizar el petróleo.

Un estado en medio del desarrollo de estas estrategias lógicamente que no podía ser un estado próspero. “quebremos al estado para apoderarnos de el”, esa era la consigna de los “IESA-Boys” que repetían como loros obedeciendo los designios y los planes de los “amos del norte”.

Ante una situación de estas características, al llegar Chávez al poder, ¿Qué podía hacer?, estaba obligado a un golpe de timón que le devolviera la fortaleza necesaria al estado para preparar la transición hacia el socialismo. El tema que nos ocupa es el del burocratismo, no obstante es importante tener una visión integral del asunto. Se me ocurre plantear que dada las condiciones que debe tener el estado socialista, en donde la planificación es elemental, y ante tanto desorden, a pesar de haber transcurrido varios años no es fácil corregir estas fallas, retomando una propuesta lanzada por el presidente sobre la “necesidad de que cada alcalde, cada gobernador y el gobierno nacional deba tener conocimiento de los problemas de su jurisdicción”. Sería importante evaluar la propuesta de una especie de “Misión Diagnóstico” que permita, utilizando las herramientas técnicas necesarias, manejar una información acertada sobre los problemas de cada sector, cada comunidad, cada barrio, cada caserío, etc. Además un plan con estas características le permitirá al gobierno el manejo adecuado de recursos tanto humanos como financieros y dirigirlos en conjunto hacia la solución, estableciendo un orden de prioridades. Aunado a esto esa tarea se puede desarrollar con los Consejos Comunales y el incentivo o motivación política a través de las redes del PSUV. Existen herramientas técnicas necesarias para llevar a cabo una misión de este tipo; la derecha saldrá como siempre a decir que esto se trata de incrementar la burocracia, pero si queremos llevar el poder al pueblo, por lógica la “burocracia” se incrementa, todo depende si esta es productiva o se maneja con el criterio capitalista de “la burocracia parasitaria”. La lucha de la revolución debe ser contra la burocracia y el estado parasitario, para ello la fórmula exacta es el incremento del poder al pueblo, corazón de este proceso, aunque parezca paradójico el poder al pueblo significa una mayor red de funcionarios que cumplen una función del estado.

Es común que confundamos la burocracia con la ineptitud, ineficacia, indiferencia y otro tipo de males que afectan al gobierno pero, sin embargo, existen diferencias. Como funcionaría el estado sin funcionarios públicos, la respuesta es obvia, no funcionaría. Que es necesario ejercer un conjunto de controles, por supuesto que si. El quid del problema estriba en que la revolución debe simplificar al máximo los trámites y papeleos de los organismos del gobierno. En este sentido se requiere de una planificación de toda la administración pública. Con un diagnóstico acertado será mucho más sencillo lograr tal fin. Por otra parte está la necesidad de crear conciencia política en el funcionario público; un funcionario público que no tenga conciencia revolucionaria es imposible que se le exija el mismo rendimiento; el partido está obligado a desarrollar políticas organizativas y de formación en este norte y por último la planificación. Si se establece el poder comunal o poder popular en la reforma constitucional, significa que el gobierno se descentraliza hacia 26 mil o más Consejos Comunales. La contraloría social debe tener una función mucho más específica, es decir, se requiere en cada comunidad de establecer equipos responsables de estas funciones y que el estado reconozca como tal. De esta forma se acaba con la indiferencia de los funcionarios públicos para con la contraloría social. Las decisiones de estos entes deben ser vinculantes para poder ejercer sanciones ejemplarizantes sobre los funcionarios que incurran en irregularidades. En fin, estamos en los momentos de innumerables discusiones; distintos temas saldrán de estas asambleas de batallones del PSUV. De allí nacerá seguramente la nueva visión de la tan maltratada y confundida “Burocracia”.


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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

 latojeda@gmail.com      @latojeda

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