Reflexiones sobre el programa papal

A propósito de la visita de Ratzinger a Brasil

Programa “De primera mano” del 14 de mayo de 2007 en RNV canal 6.30 am.

(transcripción libre de Mariela Sánchez Urdaneta ). Especial para Aporrea.org

Al final del texto el enlace para escuchar el programa.

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Hoy comentaré el viaje del papa Ratzinger a Brasil o, como los altos representantes del Vaticano han señalado, no sólo se trata de un viaje a Brasil sino a América Latina. Escoge Brasil porque es el país más grande de América Latina, el que tiene mayor número de católicos en América Latina y, por supuesto, el papa -funcionando como funciona Estados Unidos- cree que hacia donde se incline Brasil, se inclinará América Latina: lo que no siempre es cierto y, en este caso, no lo es.

De entrada digo que el papa Ratzinger ha demostrado querer imponerle a Brasil, con el apoyo de la alta jerarquía religiosa local, la enseñanza obligatoria de la religión en las escuelas del Estado. Esta es una tendencia del Vaticano por todas partes y en Venezuela ya la expresó igual la Conferencia Episcopal a propósito de la educación laica. Y esa tendencia de hacer obligatoria la enseñanza católica en las escuelas estatales -las privadas ya son casi todas de la Iglesia- al mismo tiempo va prohibiendo en ellas la Educación Sexual (¡lo que parece más bien un programa perverso para que las y los jóvenes se contaminen de VIH y les dé SIDA!).

El cardenal Geraldo Majella Agnelo, presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil, ha dicho que la Educación Sexual en las escuelas únicamente ha servido para fomentar la precocidad en los niños y para estimular la promiscuidad sexual. De este modo lo positivo para el cardenal -como hace cien años- es la ignorancia sexual. Por cierto, las y los jóvenes de hoy no son los reprimidos y puñeteros de hace un siglo; son jóvenes con una visión más abierta, un conocimiento e interés sexual que se manifiesta con menos represión –pues vivimos en una sociedad más moderna que la de hace cien años- suelen tener relaciones sexuales relativamente temprano (ahí está la realidad para mostrarlo) y por ello esos jóvenes tienen necesidad de protegerse. Entonces prohibirles protegerse mediante una educación sexual sana es simplemente condenarlos, primero, a que las muchachas salgan preñadas antes de tiempo sin quererlo y debiendo asumir, por añadidura, todo el drama terrible de los abortos clandestinos y, segundo, que los muchachos se contagien de VIH por ignorancia de la Educación Sexual. ¡Y después: “que se resigne a la voluntad de Dios”, responde la visión de la alta jerarquía de la Iglesia Católica, dado que el SIDA es “la voluntad de Dios”.

Ratzinger es realmente un papa medieval. Una suerte de Bush ensotanado, como dije en este mismo programa cuando fue consagrado como papa. Pero es peor: Bush, después de todo, es un pobre ignorante mientras que Ratzinger es un hombre culto. Ratzinger es el papa del miedo, el papa del autoritarismo (y el papa es la reacción por supuesto, ¡pero eso no muy original en el Vaticano!): en eso parece a Bush. Y está tratando de fortalecer el catolicismo –que experimenta una profunda crisis admitida por el propio Vaticano- no por la vía de la modernización, de la amplitud, de la tolerancia, de la comprensión del mundo en que se vive sino por una vuelta al pasado más retrógrado y más reaccionario a punta de miedo y a punta de autoridad.

Por suerte para los seres humanos que vivimos hoy en este planeta ese papa medieval formado en la cultura de la Inquisición (recordemos que era el Jefe de la Congregación para la Propagación de la Fe, que es el nombre de bonito que le pusieron a la Inquisición) e inquisidor él mismo, no tiene la fuerza material de antes para imponer su voluntad reaccionaria. Porque ni la Iglesia ni la Inquisición detentan hoy el poder que tuvieron antes: poder político y poder de ejecución de quemar a la gente viva si no pensaba como ellos.

Por eso quieren volver a imponer a los países de mayoría católica la unión de la Iglesia y el Estado, eso sí, con la soberanía ideológica de la Iglesia. Es decir, hacernos retroceder a la Edad Media desmontando una de las pocas conquistas valiosas y progresistas de la Modernidad, que es haber separado la Iglesia del Estado.

Por cierto, recientemente –el 2 de mayo- el periódico del Vaticano, L’ Osservatore Romano, en el editorial sostiene que criticar al papa equivale a incurrir en actividades terroristas. Así es que no se puede atacar al papa porque eso es terrorismo. Lo dice a propósito de un concierto frente a la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, en el cual uno de los presentadores, Andrea Rivera, habló en contra de algunas actitudes del pontífice. Que el papa no cree en la evolución y que es lógico porque la Iglesia no había evolucionado y criticó una serie de actitudes reaccionarias de la Iglesia. A continuación, el Vaticano responde que criticar al papa es terrorismo y que puede servir a actividades terroristas. Apreciemos pues cómo el Vaticano está soñando de nuevo con la Inquisición. Aprovecho para decir que aquí vamos a hacer un programa “terrorista” porque vamos a criticar la mayor parte de las actitudes reaccionarias de la Iglesia Católica.

Ratzinger es un papa gris que no guarda relación con la figura carismática de Juan Pablo II. Juan Pablo II era un hombre bastante reaccionario –lo hemos demostrado aquí en otras oportunidades- aunque en sus últimos años se mostró algo más tolerante. Pero su largo papado fue profundamente reaccionario. Y Ratzinger es un hombre tan, o más reaccionario, que el propio papa Juan Pablo II. Él fue su mentor, su mano derecha. Sin embargo, Juan Pablo II, frente a la crisis profunda del catolicismo por lo menos era capaz de manipular a la gente porque era un hombre carismático que actuaba como un político, como un demagogo, como un actor, y podía dar la impresión de que esa Iglesia estaba creciendo.

Con este hombre gris y mediocre, a pesar de su cultura religiosa o dogmática –precisamente por su dogmatismo- la crisis de la Iglesia Católica se hace hoy muchísimo más evidente. Pero cuidado eso no empezó ahora. La crisis estaba viva con Juan Pablo II pero él la encubría con su figura, con su carisma y demagogia, etc.

La crisis del catolicismo es profunda y el propio Vaticano la reconoce.

Producto de una gran cantidad de elementos: el carácter profundamente reaccionario de la Iglesia Católica, su cuadre con los intereses más reaccionarios, su oposición a las luchas de los pueblos -más allá de ciertas críticas demagógicas a la pobreza y a la injusticia que no pasan de la boca porque carecen de implicación práctica para la Iglesia-, el crecimiento del laicismo, de la laicidad, de gente que finalmente ya no se esa cala postura de la Iglesia (se siguen diciendo católicos, pero son católicos un poco más libres porque empiezan a pensar), el crecimiento de las corrientes evangélicas y el resurgimiento de otras religiones, incluso de religiones autóctonas o afroamericanas. De tal manera que uno de los ejemplos clásicos es Brasil siendo el país que tiene la mayor cifra de católicos de América Latina. Las cifras de católicos en Brasil se calculaba hasta hace unas décadas en 95% y, en 2005, según datos del Vaticano, había bajado al 73.8%. Es decir, un descenso que se aproxima al 25%. El caso de Guatemala es más preocupante para la Iglesia Católica dado que el catolicismo ya no es la religión mayoritaria sino la suma de diversas corrientes protestantes.

Y esa tendencia se está manifestando en otros países de Centroamérica y Suramérica. No por casualidad. Son los mismos países en los que ese Vaticano reaccionario -con Juan Pablo II y con Ratzinger- condenó y aplastó la Teología de la Liberación, que era la única esperanza para la Iglesia Católica de ponerse a tono con las luchas de los pueblos enfrentando la desigualdad, la pobreza y la miseria, prácticamente, con actitudes consecuentes. Esa corriente esperanzadora fue condenada y aplastada por el dúo dinámico del papa Juan Pablo II y su mano derecha Ratzinger. Debemos recordar a ese Vaticano y a Juan Pablo II específicamente humillando y criticando en público a Ernesto Cardenal allá en Nicaragua. Debemos recordar la actitud de Juan Pablo II condenando y tratando de poner en silencio a monseñor Romero en El Salvador, debemos recordar la temprana alianza del papa Juan Pablo II con Ronald Reagan y con la CIA y recordemos también a Juan Pablo II en Santiago de Chile saludando a los católicos desde un balcón al lado de Augusto Pinochet (foto que poseo y puedo mostrar).

El resultado de esta actitud reaccionaria de la Iglesia Católica contra quienes dentro de la Iglesia -curas y obispos que han tratado de defender al pueblo, incluso con su vida como monseñor Romero, y que han tratado de que la Iglesia se ponga a tono con los tiempos y de que se cuadre con los sectores populares y no con los ricos-, el resultado de esa política profundamente retrógrada del Vaticano, encarnada como nunca en el papa Ratzinger es que la Iglesia Católica, Iglesia de los ricos, Iglesia de los poderosos, Iglesia de las derechas, Iglesia de Franco y del PP, Iglesia del Imperialismo Colonial, Iglesia de las dictaduras derechistas, esa Iglesia pierde cada vez más la confianza de las mayorías de pobres que se siguen diciendo católicos pero que empiezan a buscar otras alternativas y las encuentran en corrientes protestantes, en religiones africanas, en religiones orientales, etc., y la encuentran también en la laicidad, lo que antiguamente la Iglesia llamaba de forma agresiva: los librepensadores.

Pero Ratzinger dice que viene a América Latina a fortalecer a la Iglesia Católica, a enfrentar la crisis y a frenar el éxodo de fieles, promoviendo el papel evangelizador de la Iglesia y su carácter misionero. Porque Ratzinger se cree realmente en la Edad Media o en tiempos de la Conquista. Y por cierto, a propósito de la Conquista, el papa dice que “la Iglesia Católica nunca se ha impuesto por la fuerza, se ha impuesto por la atracción”. ¡Y lo dice en Brasil, en América Latina, donde vinieron hace casi cinco siglos los españoles, portugueses y otros europeos, a imponer el catolicismo a sangre y fuego, a torturar y matar niños, niñas, a quemar los templos, y tiene el caradurismo este señor –porque no es ignorante sino cínico- de decirnos que el cristianismo se impuso aquí “por atracción”, como si cuando los indios vieron a los españoles, a Cortés, a Pizarro, hubieran caído “extasiados” rapidito porque Pizarro y Cortés eran casi la figura de Cristo...

Es insólito que Ratzinger diga eso aquí en América Latina como si nosotros fuéramos idiotas en este continente y como si no nos hubiéramos calado la dominación española y la dominación inglesa y estadounidense que le siguió.

Por eso el papa viene a reconquistar las multitudes, las masas, los pueblos latinoamericanos (no solamente el brasileño) y por eso les viene a ofrecerles un señuelo, viene a comprarlos. El instrumento fundamental de ese engaño es regalarles un santo, fabricarles un santo: el sueño de todos los católicos de todas partes que quisieran tener un santo su propio país. ¡Cuántas décadas tienen los católicos venezolanos esperando que esa Iglesia canonice a José Gregorio Hernández sin lograrlo! Entonces Ratzinger les ofrece un santo. Y lo descubrió con la ayuda de la Iglesia brasileña. Un santo bastante gris en un modesto convento paulista, el padre franciscano fray Galvao, de la segunda mitad del siglo XVIII y comienzos del XIX. Esto per se no es criticable: que haya un santo humilde que no se haya destacado por la prepotencia o arrogancia, me parece bien. Ojalá los santos católicos se destacasen por eso y otras cualidades y no la colección de bandidos que aparecen como santificados por la Iglesia. Lo criticable es la manipulación que hay detrás y cómo el papa trata de manipular.

Veamos. ¿A cuenta de qué decide el papa quién es santo y quién no es santo? ¿a cuenta de qué la alta jerarquía religiosa del Vaticano formada por un grupo de hipócritas y reaccionarios ensotanados –con frecuencia pedófilos- vienen a decidir quién es santo y quién no. Quién es bueno y quién no. Quién va al cielo (que pareciera un ressort al cual cobran entrada por adelantado) y quién no va? ¿Hasta cuándo los católicos van a soportar esta manipulación? La selección de los santos ha sido siempre pura manipulación. A Juana de Arco, que la quemó la propia Iglesia en 1431, la canonizó en el siglo XX. En contraposición, santificó a un asesino como Constantino porque le permitió el ejercicio legal del cristianismo; santificó a un genocida como Carlo Magno y modernamente, la Iglesia casi santificó a un fascista como Franco y, si aquí en Venezuela Jaime Lusinchi hubiera durado un poco más en el poder y les hubiese dado más billete a la Conferencia Episcopal, estoy seguro de que habrían hecho grandes esfuerzos ante el Vaticano para que lo canonizaran.

Observemos la vida de Antônio de Sant'Anna Galvão (fray Galvao). Parece un personaje sencillo, sano y honrado, como hay muchísimos sacerdotes en la Iglesia Católica preocupados por los pobres y tratando de hacer lo que pueden por ellos (repito lo que condeno es la manipulación). El padre Galvao nació en 1739 en una pequeña ciudad el estado de Sao Paulo: Guaratinguetá y murió en 1822. En las descripciones aparece como una persona cariñosa, solidaria con la gente como, repito, hay tantos sacerdotes en el catolicismo, sólo que a ellos el Vaticano no los toma en cuenta. Pero ocurre que los milagros del santo tienen en verdad poco peso. No voy a discutir eso. Antes la gente se creía los milagros por más fantasiosos que fueran; en cambio, hoy debe hacérselos pasar por unas comisiones científicas que demuestran que “realmente” hubo un milagro, lo cual es más ridículo todavía. Pero, en particular los milagros de fray Galvao son deplorables: hacia 1990 -dice uno de los curas del convento- curó la hepatitis de una niña de cuatro años con unas oraciones y unas píldoras preparadas por él. Y el otro caso es el de una señora que no había podido parir y, con las mismas pildoritas, terminó pariendo. Lamento decirlo pero son milagros francamente deplorables. Y también está el tema de las píldoras (una vez fray Galvao –al parecer hombre bastante ingenuo- tratando de curar a un enfermo de cólico, escribió una oración a la Virgen en un papelito, lo rompió muy menudo, le hizo tragar los pedacitos con agua y parece que se curó. Desde aquel entonces el convento regala o vende -más probablemente- la oración en píldoras a los fieles para consumirlas con agua, y los creyentes creen que los cura; y por ahí se desliza otro tema que ahora no puedo tocar.

Esta es la historia del nuevo santo. Repito, un hombre honrado y sencillo, bueno y modesto. Sin embargo, sus milagros son insuficientes para calificar en la santidad. Simplemente ocurre que el papa quiere reanimar la fe católica de los brasileños, en crisis como él mismo reconoce, y nada mejor que fabricarles un santo para que se sientan orgullosos de ser católicos, intentando frenar así los avances del laicismo, del protestantismo y de las religiones africanas en Brasil.

Veamos ahora las proposiciones del papa. Constituyen realmente el programa de la reacción ultramontana más pura que se pueda concebir. Primero que nada, la oposición a la despenalización del aborto. Aquí no hay nada nuevo: esa es la misma posición beligerante de la Iglesia. El papa no sólo quiere impedir la despenalización del aborto sino que se entremete en las leyes y normas de los diferentes países irrespetando la soberanía de tales repúblicas. Lo está haciendo en Europa (presionando en España e Italia) y acaba de ocurrir en México. El papa se metió directamente en la política mexicana amenazando con excomunión a quienes adoptaran la decisión que tomaron los concejales de la Legislatura del Distrito Federal en México, despenalizando el aborto en determinadas condiciones. El papa los excomulgó –en el propio avión hacia Brasil- ratificando la excomunión con la cual los había condenado el cardenal mexicano Ribero. Después trataron de suavizar las cosas y apareció el obispo Federico Lombardi, Director de Información del Vaticano, afirmando que el papa no había dicho eso así. Porque ahora se la pasan diciendo y desdiciendo. No se sabe a ciencia cierta si el papa se ha vuelto gagá de la cabeza porque tiene más de ochenta años o simplemente el papa está lanzando globos de ensayo que, cuando no resultan, el Vaticano los “suaviza” un poco. Lo mismo que pasó con la aquella declaración del papa sobre el Islam y Mahoma, sacando aquel texto medieval: afirmación del papa / desmentido oficial. Hay un juego manipulador ahí.

Lo cierto es que el papa quiso imponerle a Lula la condena del aborto. Pero Lula –quien por cierto es un católico militante- le recordó que en Brasil existe separación entre la Iglesia y el Estado. Que la condena papal del aborto para tratar de imponer su ley religiosa al Brasil por encima de la ley laica brasileña era un intento de injerencia en la política brasileña. El rechazo de Lula y sus ministros fue muy claro. El aborto, lo dijo Lula tajantemente, no es un problema religioso; es un problema de salud pública. Lula no dio cifras pero he obtenido algunas recientes. En Brasil los abortos clandestinos, que afectan en su gran mayoría a muchachas de origen popular, se acercan al millón anual. Una cifra absolutamente monstruosa. De tal manera que el problema del aborto es un problema de salud pública, imposible de someterlo a dogma religioso, discutible y manipulador como todos los dogmas.

El ministro de Salud brasileño, José Gomes Temporao, criticó la forma como el papa y la Iglesia tratan el tema del aborto. Dijo: de forma agresiva, machista y fundamentalista. Dijo: hay que dejar de lado todo eso: dogmatismo, fundamentalismo y machismo. Dijo: hay que escuchar a las mujeres (pero sucede que la Iglesia es dirigida por hombres y las leyes suelen ser hechas por hombres) y dijo: que en Brasil se autorice el aborto en caso de gravidez provocada por violación o cuando hay peligro de muerte para la madre o cuando hay evidente deformidad en el feto y que el aborto es un asunto de salud pública.

Llamo la atención sobre ese tema porque aparecerá pronto en Venezuela y el proceso bolivariano deberá definirse frente a la separación de Iglesia y Estado con claridad y con firmeza. (Y no como la vez pasada en la que la presión de la Iglesia llevó al Estado a someterse a la voluntad y al dogma religioso). Es un tema abierto y estoy aquí solamente apuntando lo que el gobierno brasileño dejó claro con toda nitidez. Y no escaparemos porque es un tema de moda en la Iglesia.

El segundo punto del programa papal es la oposición a los métodos anticonceptivos. Tampoco nada nuevo. Oposición rotunda de la Iglesia al uso del condón. El Vaticano prohíbe usar condones. Actitud por lo demás hipócrita porque hace dos décadas –si mal no recuerdo- entre las numerosas empresas propiedad del Vaticano o en las cuales éste tenía acciones, se descubrió que había una fábrica de condones. ¡Qué hipocresía! Pero pasa que según encuestas elaboradas en Brasil, el ciento por ciento de su población apoya hoy el uso del condón. Recordemos que Brasil es uno de los países con la cifra más alta de enfermos de SIDA en América Latina. Lo que el papa propone entonces es la abstinencia y la castidad. Como hay amenaza de SIDA, como hay amenaza de embarazos no deseados –por lo tanto, de abortos clandestinos- y como el Vaticano intransigentemente se opone al uso de los métodos anticonceptivos y del condón, únicamente queda una posibilidad de evitar los embarazos no deseados o la contaminación del VIH: la castidad y la abstinencia. Es decir, nada de relaciones sexuales. Total castidad y abstinencia hasta que se produzca el matrimonio. ¡En qué mundo vive esta gente!

El tercer elemento del programa es noviazgo puro para matrimonio católico. Es decir, noviazgo casto para ir directamente al matrimonio que sea católico, es decir, sin control de natalidad, ni siquiera dentro del propio matrimonio les cabe utilizar mecanismos anticonceptivos. Pareciera que la visión de la Iglesia es la de siempre: que las mujeres son simplemente unos objetos para parir, parir y parir. Esa es su única función. Y sin embargo el papa Ratzinger salía ayer a criticar el machismo. ¡Uno no se explica cómo puede ser este señor tan cínico! Después de hacer esa propuesta absolutamente machista, sale criticando el machismo...

Otros puntos programáticos: Defensa de esa familia primitiva, paternalista y machista de sometimiento absoluto de la mujer; el matrimonio es sagrado y es eterno: el papa condena el divorcio y ratifica también la condena a la homosexualidad: memorable hipocresía de la Iglesia Católica repleta de homosexuales (de curas pedófilos que se la pasan seduciendo y violando a niños y a adolescentes), les “pide” a sus obispos y curas que tengan un poco más de cuidado y sigue públicamente condenándola. La homosexualidad les parece un delito fuera de la Iglesia pero no dentro de ella. Observemos las complicidades que le permiten a obispos, monseñores y curas, el traslado de una diócesis donde han violado niños a otra diócesis, donde al tiempo los descubren haciendo lo mismo, de nuevo otro traslado, y así hasta que se arma un escándalo tan grande como el del pervertido fundador de la congregación Legionarios de Cristo (Marcial Maciel) en México.

Es difícil encontrar en el panorama actual una visión más fuera de la realidad del mundo que la de esa Iglesia Católica, que aspira dirigir ideológica y espiritualmente el mundo.

Una pregunta: ¿cómo pretenden dar consejos sobre relaciones sexuales y el matrimonio justamente quienes –supuestamente- no practican sexo ni se casan? ¿cómo demonios aconseja y dirige a quienes sí practican sexo y sí se casan? ¿qué pueden saber ellos? Porque hay dos posibilidades: o no saben nada de lo que siente una pareja, de lo que es una relación sexual o de lo que son los problemas de convivencia porque son consecuentes con su fe católica que les prohíbe las relaciones sexuales y que los condena a la abstinencia permanente y por lo tanto no saben; o sí saben de sexo -como los curas y obispos mencionados- simple y llanamente porque violan su propia norma religiosa y son unos hipócritas al predicar a los otros lo que ellos mismos no hacen.

¡Pero el papa pretende que creamos que lo que él dice es la voluntad de Dios que habla a través de su boca! (unas veces a través de la boca de Ratzinger y otras a través de la boca de Bush, que para el caso viene a ser otro fundamentalista. Uno da consejos religiosos y el otro, militares).

El papa Ratzinger, repito, como ningún otro hombre contemporáneo, vive él y cree que los demás viven en la Edad Media.

Sigo con el programa del papa. Hace también una crítica a los medios de comunicación y critica las telenovelas particularmente brasileñas que tienen alcance fuera de las fronteras de Brasil. ¡La crítica del papa -eso sí- se queda en el sexo! La obsesión de la Iglesia Católica es con el sexo. Para ellos todo el problema es el sexo. Se sentirían aliviados si todos fuéramos castrados u hombres y mujeres asexuados como los ángeles o como creían algunos teólogos católicos que sería el Paraíso. Así, todo lo que es sexo es condenable. Lo que no es condenable es la violencia porque de la violencia no dijo nada. Habló, sí, de cómo es posible que una gente salte de una cama a otra cama y se la pase acostándose en las telenovelas; pero de los asesinatos, eso no le parece relevante ni grave. El punto es el sexo, no la violencia.

Adicionalmente, cuando visitó un centro de recuperación de jóvenes que han sufrido la tragedia de las drogas, hizo una crítica al narcotráfico que resultó lamentable. De entrada regaló cien mil dólares, lo que para una corporación trasnacional como el Vaticano, es una propina y Ratzinger regala cien mil dólares y nos quedamos sin saber si es el religioso o el Estado quien hace el regalo.

(Porque recordemos que el catolicismo no es sólo una religión; es una religión que al mismo tiempo que es un Estado -lo cual es verdaderamente inaceptable- y uno no comprende por qué los Estados aceptan otro Estado dentro de sí: hay un nuncio (*) en casi todos los países ¡escondiendo a bandidos como el estudiante Moreno como en el caso de Venezuela! Hay una embajada de la religión (Nunciatura) en cada país y sin embargo no tenemos embajadores islámicos ni budistas ni taoístas; hay embajada de países pero no de religiones. Esta barbaridad la soportamos como si fuera absolutamente normal. Y esa es una de las razones por la que sostengo que la separación del Estado de la Iglesia nunca ha sido plena).

Y termina Ratzinger su visita amenazando a los narcotraficantes (repito, se cree en la Edad Media) con el poder de Dios. ¿Es que no habrá investigado nada sobre la clase de personas que son los narcotraficantes? Dijo textualmente: “Los narcos tendrán que darle satisfacciones a Dios”. Francamente deplorable: “¡satisfacciones a Dios!”. ¿Será que los narcos compartirán con Dios bolsitas de cocaína para “satisfacerlo” o sobornarlo? ¿o es que se van a asustar por lo que dijo Ratzinger y entonces abandonarán el tráfico de drogas y se convertirán en monjes, como ocurría en la Edad Media con algunos delincuentes? Otra muestra de que este señor “vive” en los siglos medievales.

Continúo con el programa papal y siguen dos asuntos en los que deseo detenerme. Uno, Ratzinger dijo que “la fuerza de América Latina es la fe y no la ideología” y que “la fe es el mayor tesoro del católico”. Esto es un disparate manipulador porque Ratzinger no es ningún ignorante. No es Bush. Es un Bush ensotanado pero con postgrado. Este disparate merecería otro programa.

La fe, sin duda, es el mayor tesoro. Pero no el mayor tesoro del católico sino es el mayor tesoro de la Iglesia -que la manipula- lo cual es absolutamente distinto. Porque la fe es justamente lo que convierte a ese fiel católico en un borrego pasivo -en una “oveja” como lo llaman los sacerdotes- que no razona. Y precisamente de esa fe es que sobrevive la Iglesia. La Iglesia vive de manipular a los fieles. Porque ¿qué otra cosa es la fe sino una ideología? ¿cómo va él a contraponer la fe a la ideología? ¿qué otra cosa es la fe sino la madre de todas las ideologías? La ideología de las ideologías: la pre proto ideología de la cual nacen una parte de las otras ideologías, sobre todo las reaccionarias, de la que se alimentan y se sostienen. La fe religiosa “inducida” es la peor de todas las ideologías. La fe es la ideología más nociva porque ni siquiera la escogemos nosotros. Si nosotros nos creáramos una fe como seres maduros, adultos, racionales, o incluso como adolescentes, sería una nuestra escogencia. Pero la fe nos la eligen otros, nos la imponen otros antes de que aprendamos a razonar. Esto es lo censurable: no que la gente tenga fe porque todos tenemos fe en algo, pero en algo que nosotros hemos escogido, y no que nos lo han impuesto aprovechándose de que éramos unos niñitos que no razonábamos para inculcárnosla, de tal manera que cuando empezáramos a razonar ya tuviésemos la fe en la cabeza y formase parte de nuestra vida. La fe ni siquiera la escogemos. Otros la escogen por nosotros: nuestros padres -seguramente con la mejor voluntad- porque lo mismo le hicieron a ellos cuando eran niños, los curas y la educación religiosa –con mucho menos buena voluntad- y nos la imponen antes de que aprendamos a pensar. Es decir, la fe es lo que se le mete en la cabeza a miles de niñas y niños indefensos antes de que aprendan a pensar. Y así esos niños difícilmente podrán librarse de esa sujeción que los convierte en ovejas seguidoras ciegas del poder y de la opinión de la Iglesia Católica, ovejas seguidoras de todos los dogmas reaccionarios y absurdos que la Iglesia les inculcan antes de que aprendan a pensar. Luego esos dogmas se convierten en parte de sí mismos y los curas, obispos y papas se los van repitiendo y reforzando a lo largo de su vida. Como adultos continúan creyendo las mismas cosas infantiles que les metieron en la cabeza para que, nuevamente, al tener hijos, recomience el ciclo “del tesoro de la fe”.

Por lo menos las ideologías, incluso las más reaccionarias como el neoliberalismo, el facismo, etc., es posible escogerlas. Los seres humanos escogen sus ideologías -ciertamente inducidas por un contexto que limita la capacidad de selección y la escogencia, no lo dudo-, pero por lo menos escogen si quieren ser marxistas, si quieren ser facistas o reaccionarios. Eso sí, lo hacen cuando ya piensan (piensan mal por cierto porque la fe religiosa los ha embrutecido y les dificulta pensar con libertad) pero piensan algo. En cambio, desde recién nacidos los ponen a besar estampitas de Jesús y la Virgen (y no de Marx o de Lenin) y les meten en la cabeza muchas fábulas que después le servirán al poder siniestro -la alta jerarquía religiosa al servicio de las clases dominantes, de los explotadores- para mantenerlo sumiso, sujeto como oveja, toda su vida. Al contrario, dejen que el niño escoja por voluntad propia, si después quiere creer en Jesús, ser cristiano, creer en san Pedro, déjenlo por lo menos escoger, que él llegue él mismo por conclusiones propias y no porque lo manipularon desde la más temprana infancia antes de que pudiera defenderse. Ese es el drama justamente. Y este papa le viene a decir a uno que “el gran tesoro del católico es la fe”, cuando en realidad es el tesoro que la Iglesia cultiva desde temprano para someterlos como ovejas el resto de sus vidas.

Por eso les interesa tanto la educación primaria (mucho más que la universitaria donde la gente ya está formada) para inculcarles la fe a las niñas y los niños: por los padres, que siguen creyendo en esos dogmas y por los curas, a cuyas manos los entregan esos padres indefensos, para convertirlos en siervos dóciles de la Iglesia que creen, aceptan y obedecen todo lo que esa alta jerarquía dice “en el nombre de Dios”.

U ocurre otro asunto, que es el drama de una parte importante del catolicismo de hoy y es lo que sucede con una parte importante de los católicos.

El católico actual vive en una perpetua y dramática contradicción consigo mismo porque tiene una ideología religiosa que le han inculcado desde niño pero la vida del mundo moderno lo ha llevado a entrar en contradicción permanente y casi diaria con esa ideología religiosa.

Vive en una disociación y un drama constante. La Iglesia condena el uso del condón. Ah! pero los católicos de hoy usan condón (el ciento por ciento de las y los brasileños sabe que no puede prescindir del condón porque las alternativas son: o un embarazo no deseado con un aborto clandestino o, por otra parte, el contagio del VIH/ SIDA. La Iglesia Católica condena el sexo prematrimonial pero las parejas solteras de hoy, lo practican. Contradicción con la Iglesia. La Iglesia Católica condena cualquier tipo de método anticonceptivo, incluso dentro del matrimonio, pero él o ella –católicos ambos- utilizan métodos anticonceptivos. Contradicción con la Iglesia. La Iglesia Católica condena el aborto, pero una gran cantidad de mujeres y hombres católicos aceptan el aborto clandestino. La Iglesia Católica condena el divorcio, pero una enorme proporción de católicos se divorcia. La Iglesia Católica le llena la cabeza de fábulas idiotas a los niños, pero últimamente esos niños cuando llegan a la madurez, dudan y cuestionan esas fábulas. La Iglesia Católica condena la homosexualidad (que practican a escondidas en sus conventos e iglesias) pero muchos católicos son homosexuales y quieren seguir siendo católicos aun siendo homosexuales. De este modo, una importante parte de los católicos de hoy actúan diariamente contra el dogma cristiano y sin embargo continúan llamándose fieles católicos y acuden en masa a ver al papa diciendo barbaridades tan reaccionarias como las aquí revisadas.

Lo que verdaderamente asombra es que no haya más católicos en las clínicas psiquiátricas como pacientes “disociados” porque no pueden saber lo que son: si son católicos o herejes, si van al cielo o al infierno, etc., en fin, “disociados” porque no pueden asumir su condición dado que viven en permanente contradicción entre la fe que le enseñaron desde la temprana infancia, el mensaje hipócrita sobre todo de la alta jerarquía de la Iglesia Católica y su conducta diaria, completamente contraria a los requerimientos religiosos.

Termino con uno de los elementos fundamentales del programa que no podía faltar en este viaje de Ratzinger. Ya no se trata del mensaje ideológico reaccionario, propio de la Iglesia Católica, sino el mensaje político reaccionario.

El papa Ratzinger, que fue nazi en su juventud y que se comporta como un hipócrita, aparece diciendo junto a otros altos funcionarios de la Iglesia que lo acompañan -con matices eso sí que examinaré de inmediato- que le preocupan los regímenes autoritarios que se han venido imponiendo hoy en América Latina. La declaración aparece en esa basura periodística brasileña O Globo, una auténtica basura como dijo el presidente Chávez en su última visita a Brasil. Ahí se acusa al gobierno venezolano de ser gobierno autoritario y se acusa incluso al gobierno de Venezuela de violar los derechos humanos y hasta ¡la libertad religiosa! Tengo varios textos de anoche mismo sobre lo que se le atribuye al papa y que comprueban lo que al canciller Maduro le preocupaba y por lo que decía que es importante desconfiar de esos periódicos manipuladores.

De acuerdo con el material que revisé, realmente Ratzinger dijo lo que dijo. Lo que vuelve a ocurrir es que hay una diferencia entre lo que afirma el papa y lo que afirman algunos de sus cercanos colaboradores. Los papas acostumbran a hablar un lenguaje críptico, como oráculos antiguos. Los papas generalmente no dan nombres concretos ni dicen cosas concretas: entre Israel y Palestina, por ejemplo, es necesario que la paz se dé entre aquellos que combaten... etc. El papa no nombró específicamente a Venezuela. El papa dijo: “que en el subcontinente se ha evolucionado hacia la democracia aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ideologías que se creían superadas”.

Esto sólo tiene apariencia de lenguaje críptico pero se entiende muy claro. Se entiende perfectamente claro que va dirigido contra Venezuela y, probablemente contra Bolivia porque no tendría sentido incluir a Cuba cuando Cuba tiene cincuenta años luchando por su soberanía y por su dignidad e independencia frente a Estados Unidos y no se trata de alternativa nueva. Es decir, se ha evolucionado hacia la “democracia” (claro, lo que ellos llaman “democracia”, burguesa y asquerosa vendida al Imperialismo, enemiga de su pueblo) pero le preocupa que haya formas autoritarias sujetas a ideologías “que se creían superadas”. Porque la ideología de Pinochet (que a él y a Juan Pablo II les simpatizaba) esa no era una ideología superada, la ideología de los gorilas argentinos tampoco era una ideología superada: la superada es tratar de cambiar las cosas en beneficio de las mayorías.

Entonces el papa estrictamente no mencionó a Venezuela. Pero quien sí mencionó –o acepta la mención de Venezuela- fue el hipócrita del secretario de Estado del Vaticano, el cardenal italiano Tarcisio Bertone, que ante la pregunta de O Globo: “(...) existen en América Latina gobiernos autoritarios como el de Venezuela y otros países”. A lo que el secretario de Estado -el Primer Ministro prácticamente del Vaticano- le responde: “De hecho, algunos gobiernos de esos que fueron mencionados por usted (Vladimir: es decir el de Venezuela sin nombrarlo él) son resultado de elecciones y de la expresión popular pero es exactamente por ser electo por el pueblo que el gobierno tiene la obligación de respetar y promover los derechos de las personas”. Y añade: “Por eso la Santa Sede actúa para que esos gobiernos (Vladimir: es decir, esos gobiernos autoritarios como el de Venezuela pero que no se atreve a nombrar) respeten los derechos individuales, los derechos de la familia, los derechos fundamentales de la libertad de las personas y el derecho a la libertad religiosa”.

Este es justo el juego de matices en el cual el Vaticano, tanto el papa que no lo nombra como el cardenal, que tampoco lo nombra pero responde a una pregunta en la que sí se nombraba a Venezuela, atacan al gobierno venezolano. He aquí unos de los objetivos del viaje del papa.

En una oportunidad en este programa (**) lo comenté aquí como una suerte de recomendación al presidente Chávez de tener cuidado con este facista ensotanado que es el papa Ratzinger, reflexión que hice a propósito de las declaraciones insistentes de nuestro presidente sobre la condición socialista de Jesús y donde expresé la preocupación de que este papa saliera en cualquier momento a crear una situación conflictiva para las católicas y los católicos que apoyan al gobierno bolivariano revolucionario de Venezuela.

Lo que a mi juicio debe respondérsele a este señor –con muy mala memoria o es un cínico- es no sólo que Venezuela es una democracia ejemplar, que en Venezuela se da el gobierno más democrático de este planeta, que en Venezuela hay un gobierno que respeta todas las libertades y que, incluso la oposición venezolana abusa impunemente de estas, sino que él, el papa Ratzinger, carece de moral para acusar de autoritario a ningún gobierno porque el Vaticano es un gobierno teocrático. El Vaticano es una monarquía absoluta, como las del pasado, pero peor que todas porque se pretende de origen divino como hace cuatro o cinco siglos. Es decir, que todo lo que sale por la boca del papa es la palabra de Dios y para creer eso justamente se les ha inculcado la fe a los católicos durante la infancia, como expliqué antes.

Porque el Vaticano es un régimen totalitario como ninguno. Porque la Iglesia que Ratzinger dirige –y de la cual forman parte autoridades como este cardenal Bertone y los otros que le acompañan- no conoce la democracia. La Iglesia Católica no practica la democracia, ha sido siempre su enemiga. Además porque Ratzinger, en su juventud, apoyó el totalitarismo nazi y usó el uniforme de las juventudes hitlerianas. Hay fotos de Ratzinger adolescente, vestido con el uniforme de las juventudes hitlerianas. Y entonces ese señor viene a darle clases de democracia a esta Venezuela bolivariana, y a decir que este gobierno es autoritario, él, que participó de las juventudes hitlerianas y que preside una organización reaccionaria, derechista y antipopular, enemiga de toda democracia, justamente esa Iglesia Católica donde no se elige a nadie, donde no se practica ninguna democracia y al contrario se le pretende imponer a las personas la creencia –inculcada desde la más temprana edad- de que esa es la voluntad de Dios y que cada vez que habla uno de ellos habla Dios o el Espíritu Santo.

Al señor Ratzinger -o Natzinger como lo llaman algunos- hay que decirle que por favor cierre la boca, que no hable de democracia ya que usted, señor Ratzinger, no tiene ninguna autoridad para hablarnos de democracia; porque lo que debe hacerse para hablarle de democracia a los demás es, primero que nada, ser demócrata, practicar la democracia y si usted preside una organización, conviértala en una organización democrática –si es que se atreve a hacerlo- para después poder criticar a otros gobiernos o a otros países o instituciones... Lo que debe hacer el papa, en síntesis, es respetar a los gobiernos democráticos como el venezolano y, si quiere, repito, hablar de democracia, empiece por democratizar su propia Iglesia ¡que buena falta le hace!

Trate de modificar, de paso, señor Ratzinger, ese programa de reacción ultramontana que usted pretende vender como camino para recuperar la confianza de los católicos de América Latina, cambiarlo por un programa de transformación, de democratización, de participación, de respeto a la capacidad de razonar de los católicos para no seguir tratándolos como ovejas y permítales opinar y expresarse sobre una Iglesia que suponen suya, basada en la trampa que no me canso de recordar de meterlos en esa Iglesia cuando ellos ni siquiera tenían capacidad de decidir y después han pasado toda la vida en ella porque esa fe que les inculcaron les impide razonar cuando adultos.

Permítale a los seres humanos escoger la religión que quieran, si acaso desean una religión, después que sean adultos y se dará cuenta cuántos millones de católicos va a tener y cuántos las otras religiones (porque no se trata sólo del catolicismo). Se trata de la decisión adulta y madura de los seres humanos para elaborar su propia fe, sus propias creencias, para tener sus propias ideas y no para actuar como seres a quienes se les inculcó una creencia antes de que pudieran tener ningún criterio sobre ella y luego se los manipula durante el resto de sus vidas.

Democratice, señor Ratzinger, su Iglesia. Democraticen ustedes, conferencias episcopales de todas partes, su Iglesia. Pónganse a tono con los tiempos porque lo que le espera a esa Iglesia Católica son nuevas crisis, nuevos deterioros y nuevos abandonos porque los católicos han ido madurando, ya no son tan ovejas como usted quiere, están aprendiendo a pensar y están redescubriendo caminos como el de la Teología de la Liberación para que sus creencias dejen de ser un obstáculo para conquistar un mundo mejor dentro de “este mundo” y no en un hipotético “otro mundo”, del cual ni usted mismo sabe nada.

Bien. Lo dejo aquí por hoy.

__________________

(*) DRAE. Nuncio: Representante diplomático del Papa que ejerce además, como legado, ciertas facultades pontificias.

(**) “Diferencia entre dogma y opinión”. En aporrea, 20 de abril de 2007.


* Escuche el programa de Vladimir Acosta parte I
* Escuche el programa de Vladimir Acosta parte II

Éste programa y los anteriores pueden ser ubicados en nuestra sección de medios.



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Vladimir Acosta

Historiador y analista político. Moderador del programa "De Primera Mano" transmitido en RNV. Participa en los foros del colectivo Patria Socialista

 vladac@cantv.net

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