A cinco años del golpe: la Revolución profundiza y la injusticia permanece

Todos sabemos lo que pasó aquel 11 de abril del 2002. En los meses anteriores al golpe de estado, el gobierno de los Estados Unidos através de la National Endowment for Democracy (la “NED”) cuadruplicó su financiamiento y asesoría a grupos como la CTV, CEDICE, Asamblea de Educación, Consorcio Justicia, Acción Campesina, Primero Justicia, Proyecto Venezuela, MAS, Acción Democrática y COPEI, entre otros. La embajada de Estados Unidos en Caracas, dirigido entonces por el embajador Charles Shapiro, envió un cable a la Casa Blanca y al Departamento de Estado en noviembre del 2001 (5 meses antes del golpe), promoviendo un viaje de Pedro Carmona a Washington para reunirse con los altos funcionarios de ese gobierno, nombrándolo a Carmona “el hombre correcto para el momento correcto en Venezuela.” Los militares agregados de la embajada estadounidense en Caracas, como el Teniente Coronel James Rodgers y el Capitán David Cáceras, estaban en constante contacto con oficiales venezolanos como los generales Efraín Vásquez Velasco y Nestor Gonzaléz Gonzaléz, asegurándoles apoyo técnico y equipamento militar, como un par de helicópteres Black Hawk, armas largas y un submarino esperando en las aguas de la Guaira. Y la Agencia Central de Inteligencia (la “CIA”) tenía en sus manos los planes detallados del golpe, tanto como expresaron en uno de sus informes ultra-secretos de fecha 6 abril 2002:

“Facciones militares disidentes, que incluyen a algunos altos oficiales descontentos y a un grupo de oficiales radicales de menor rango, están intensificando esfuerzos para organizar un golpe contra el presidente Chávez, posiblemente tan pronto como este mes…El nivel de detalle en los planes reportados…apuntan al arresto de Chávez y de otros 10 altos funcionarios…Para provocar una acción militar puede que los conspiradores exploten el descontento que provocan las manifestaciones de la oposición programadas para este mes o las huelgas que actualmente tienen lugar en la empresa estatal petrolera PDVSA…”

Los medios privados de comunicación en Venezuela – particularmente RCTV y Venevisión - manipularon y distorcionaron los sucesos de aquel día 11, intencionalmente mintiendo a sus públicos para culpar al Presidente Chávez por la violencia que ocurrió en la zona de Puente Llaguno. Pasaron imagenes pre-grabados con los militares golpistas hablando sobre los “muertos” que aún no habían aparecido y editaron las filmaciones del masacre en Puente Llaguno para manipular la opinión pública, haciéndolo aparecer que los chavistas habían disparado a los manifestantes “pácificos” de la oposición. En realidad, ya todos conocemos la historia. Los medios privados fueron parte de la gran conspiración; manipularon los hechos a propósito para avanzar la agenda golpista. La marcha nunca llegó a Puente Llaguno y los que disparaban de la concentración chavista eran héroes defendiendo sus vidas y las de sus compañeros en frente a los ataques de francotiradores contratados por los golpistas.

Los voceres de la Casa Blanca y el Departamento de Estado salieron el 11 y el 12 abril 2002 para convencer al mundo que Chávez fue el responsable por la violencia y entonces, había renunciado. Pidieron un reconocimiento internacional al gobierno “transicional” en Venezuela, dirigido por Pedro Carmona, su “hombre correcto por el momento correcto” en el país. No mencionaron ese documento “top secret” de la CIA que detallaba los planes del golpe, a pesar de su semejanza con la realidad. Y luego, los grandes periódicos estadounidenses como el New York Times, Washington Post, Wall Street Journal, etc, publicaron editoriales reconociendo el gobierno dictatorial de Pedro Carmona y proclamando el derrocamiento del Presidente Chávez un “buen hecho para la democracia”.

El 13 abril del 2002, todo cayó, Chávez fue rescatado y volvió al poder para profundizar la revolución junto con el pueblo. A cinco años de esos sucesos, la revolución ha crecido inmensamente; tenemos las misiones sociales exitosas, las nuevas empresas de producción social, las 14 mil cooperativas, avances tecnológicas e industriales que impulsarán al desarrollo económico y social del país, medios de comunicación comunitarias y alternativas, y una política exterior basada en la cooperación y la integración que esta transformando e independizando a América Latina. Pero paralelamente, la injusticia ha permanecido sin explicación. Los golpistas andan libres – ninguno ha sido injuiciado por los crímenes cometidos hace cinco años y algunos siguen conspirando contra la revolución con impunidad. Por la falta de justicia, los mismos golpistas lograron el sabotaje económico en diciembre 2002 hasta febrero 2003, causando más de 10 mil millones de dólares en daños a la economía venezolana y la industria petrolera que aún afecta el crecimiento del país. Luego, los mismos sectores golpistas promovieron guarimbas y campañas de terror en contra del pueblo venezolano y lograron infiltrar miles de paramilitares asasinos al país para planificar un magnicidio contra el Presidente y otros figuras importantes de la revolución – planes que aún continuan en camino.

A pesar de la amplia y contundente documentación que yo misma he obtenido a través de la Ley de Acceso a la Información (la FOIA en ingles) directamente del gobierno estadounidense sobre su papel en el golpe de estado y los entonces esfuerzos para derrocar al Presidente Chávez y desestabilizar al país, Washington sigue negando su participación. Y peor aún, Estados Unidos ha aumentado su financiamiento a los sectores de la oposición aquí en Venezuela. Si en aquel entonces era alrededor de 1 millón de dólares que daban a estos grupos golpistas anualmente, hoy son casí 10 millones de dólares anuales a más de 300 organizaciones y proyectos en el país. Es inaceptable que siguen dejando entrar estos dólares al país para fines políticas contrarrevolucionarios sin control ninguno.

A cinco años del golpe nefasto contra la revolución, somos más conscientes, más fuertes y más unidos, pero si no enfoquemos en la aplicación de la justicia, nunca lograremos la profundidad y sinceridad necesaria para mantener la revolución a largo plazo. La justicia es tan fundamental como el amor y hay que invocarla, reclamarla, asegurarla e imponerla con todo corazón para garantizar que ¡NO VOLVERAN JAMAS!

evagolinger@hotmail.com


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Eva Golinger


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