Estamos jod...

Quizás algunos de los lectores pensarán en lo prosaico de este título o quizás, un poco inelegante o inadecuado para tratar temas propios de la problemática actual. Sin embargo voy a referir una anécdota de Camilo José Cela, prolífico novelista y político español, algo irreverente, premio Nobel de literatura, un buen referencial del habla española.

El aludido novelista, muy conocido por ser un diletante de la comida y la bebida, en oportunidades no desperdiciaba el momento para disfrutar de un pantagruélico condumio. Se comenta que una tarde, después de una buena comilona, se dirigió a la Cortes Generales o Parlamento donde fungía como senador. Una vez arrellanado en la curul y durante la aburrida arenga de uno de sus colegas, el presidente de la Cámara escuchó unos estentóreos ronquidos proveniente de la garganta del novelista, a lo que le interrumpió la apacible actividad onírica del escritor generándose el siguiente diálogo:

– ¡Hostia don Camilo! Usted está dormido.

El novelita y senador de súbito salió del letargo somnoliento y sin inmutarse respondió:

– No señor presidente, no estoy dormido, estoy durmiendo.

– Joder, senador, acaso ¿no es lo mismo estar dormido que estar durmiendo?

El premio Nobel con su insolencia acostumbrada ripostó:

– No, señor presidente, no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.

A partir de ahora, amparado en la anécdota del premio Nobel de literatura, retomaré el artículo para afirmar que los habitantes del planeta Tierra estamos jodidos y si lo estamos, es porque alguien o muchos, desde hace siglos, nos están jodiendo. ¿Y quiénes son lo que nos están jodiendo?

No es difícil encontrar respuesta a la pregunta anterior. Yo por mi parte enumeraré, sin un orden formal, las instituciones, las organizaciones, los profesionales entre tantos de los que están empeñados en destruir un proceso evolutivo que ha durado más de cinco mil millones de años. Es seguro que si prolongamos la catástrofe al viajero globo azul le augurio un estado de coma y un fin de su existencia. En pocos siglos todo lo que camine, vuele, nade, respire y adorne la redondez terrícola desaparecerá del Sistema Solar convertido en polvo cósmico.

Estamos jodidos porque la guerra ha estado y está presente desde hace siglos. Los políticos, los militares, los científicos y los fabricantes de armas se empeñan en perpetrar conflagraciones siniestras, en toda la geografía y en todos los tiempos, a sabiendas que tal barbarie no ha sido ni es la solución de los problemas. Peor, una guerra concluida dará pie para continuar con otra más aciaga que la anterior. Estamos jodidos porque los responsables de la crueldad se dedican a inventar más artilugios mortíferos y demoledores, cuyo único objetivo es asesinar el mayor número de inocentes en el menor tiempo posible, arrasar culturas y destruir pueblos completos. Estos inconscientes son los que nos están jodiendo y por eso estamos jodidos.

Estamos jodidos por que los empresarios, los dueños de los bancos, los propietarios de las constructoras, los ingenieros, los arquitectos, entre otros están empeñados en destruir el hábitat natural donde se despliega la flora y la fauna del planeta. Con la excusa del malhadado progreso para hacerse más ricos los señalados anteriormente, actuando como verdaderos depredadores ambientales, contaminan el aire, el agua de los océanos y los ríos, deforestan bosques y selvas, desestabilizan el equilibrio natural de la Pacha Mama causado por la aniquilación de diversas especies. Así mismo, son responsables del aumento y de la acumulación de basura, infección del ambiente con basura nuclear. No se conforman con contaminar el aire que nos rodea, también toda la atmósfera terrestre con más de 6.000 satélites rondando el planeta, los que, a larga, cuando dejen de funcionar, se trasformarán en basura espacial, que al caer sobre la superficie de la Tierra se convierten en un auténtico peligro. Siguen jodiendo y no paran de joder.

Estamos jodidos por la desinformación proveniente de las emisoras de radio, televisión, prensa escrita y redes sociales. Tales compañías comerciales están en manos de empresarios dispuestos a divulgar noticias parcializadas (desinformar), las cuales se corresponden con los intereses económicos de los dueños de tales empresas. Aquello de la libertad de prensa no pasa de ser un mito, la verdad en manos de tales sociedades mercantiles es una entelequia. La contaminación de la información es una forma de joder, dado que una noticia manipulada es un modo de dominación. Seguirán jodiendo, porque no son ellos los que están jodidos.

Estamos jodidos por la inmundicia que lanzan al mercado las industrias de alimentos y los laboratorios productores de fármacos. Los primeros, por fabricar comestibles sin ninguna calidad nutricional preparados con alto niveles de azúcar, colorantes y preservativos químicos, induciendo a los niños, jóvenes y adultos, mediante una publicidad alienante, al consumo de tales productos nocivos. La ingesta de tales comistrajos convierte a los consumidores en infantes, jóvenes y en adultos mal nutridos y como consecuencia, dispuestos a padecer diversas enfermedades. Lo mismo puede afirmarse de los laboratorios lo cuales lanzan a mercados cantidades de medicinas sin ninguna efectividad y en el peor de los casos, algunos elaboran narcóticos opiáceos que inducen a los enfermos a transformarse en adictos. Una peligrosa forma de joder.

Una de las instituciones que está jodiendo a la humanidad, desde hace siglos, es la iglesia cualquiera sea la fe. Estas entidades convierten a los feligreses en fanáticos, fundamentada en el chantaje del infierno, el pecado, el sufrimiento eterno del alma y en Satanás. Así mismo, en las mentiras de Jehová, el alma, el cielo, el espíritu, la vida eterna, la resurrección, los milagros, los ángeles, las vírgenes y toda esa irracional monserga teológica. Así mismo, aprovechan la catequización para convertir tales instituciones en verdaderas corporaciones mercantiles que mueven en el ámbito mundial enorme sumas de dinero. Para llevar a cabo sus propósitos cuentan con los púlpitos de las iglesias, los podios de las mezquitas y sinagogas y los colegios religiosos, verdaderas fuentes de financiamiento y de adoctrinamiento para el mantenimiento de estas corporaciones financieras. La ignorancia de la feligresía y el temor a lo desconocido les consentirá seguir jodiendo.

Los que no paran de joder son algunos políticos, quienes divulgando mentiras a través de conferencias, mítines y desinformación a través de la mass media, se encargan de desvirtuar la realidad para beneficio de grandes grupos económico que los financiaron para alcanzar el poder. Son estos sagaces esperpentos quienes disponen a su voluntad, declarando la guerra o no, de la vida de sus connacionales y de los extranjeros para llevar a cabo sus propósitos, que por lo general son económicos. Son aquellos quienes pactan con terroristas, narcotraficantes, lavadores de dinero, corruptos, contrabandistas de armas, comediantes y con todos aquellos que les facilite los medios necesarios (por lo general económico) para llevar a cabo sus aciagos planes. La historia nos ha legado siniestras maquinaciones políticas que han derivado en desafortunadas mortandades en África, Asia, América y Oceanía, sin dejar de lado las guerras vividas en Europa cada cierto tiempo. Al parecer estos horridos escarmientos no han servido de experiencia a los líderes de la UE. A esto les importa un bledo la democracia, la libertad, la violación de los derechos humanos, la libertad de prensa, el libre comercio, la ley de la oferta y la demanda, la globalización, entre tanta monserga que utiliza el capitalismo para avasallar a los pueblos. Siglos jodiendo a los pueblos y no paran de joder. Lo que hoy en día está viviendo Europa es prueba de esto. A quienes propician la guerra no les importa lo que actualmente estén sufriendo los niños, hombres y mujeres de la UE, simplemente porque los gobernantes de esta obedecen a la política dictada desde el Washington, a pesar de que su implementación (las sanciones a los pueblos) le crearán grandes problemas a la vieja Europa. Sin embargo, tales padecimientos se transforman en enormes beneficios mercantiles a las corporaciones financieras e industriales y a los fabricantes de armas asociados con el Pentágono. Los EEUU seguirán jodiendo a la humanidad hasta que los pueblos despierten.

Otras instituciones que no paran de joder son las organizaciones internacionales como la ONU, la OEA, OTAN, FMI, BM, OMC y otras afines cuya función es amparar solamente, según parece, a las decisiones de los países occidentales como EEUU y la UE. Como se sabe, tales establecimientos tienen su sede en USA y otros en Europa y son notorias las cantidades de arbitrajes que favorecen a los países comprometidos con los regímenes neoliberales y capitalistas. Solo tienen visión para sancionar y condenar a los países no comprometidos con Washington, pero no ven lo que le sucede al pueblo palestino; en Siria donde EEUU tiene una base militar, sin permiso del gobierno, y se roba descaradamente el petróleo y el gas del país árabe. Del mismo modo, hacen caso omiso a los ataques permanentes contra Yemen por parte de Arabia Saudita, agresiones perpetradas con armas facilitadas por el Reino de España y EEUU. Las organizaciones internacionales para velar por la paz joden con hipocresía descarda.

Existen diferentes formas de joder, más que todo mediante el engaño. Para el logro de sus fines algunos políticos se valen de la mentira propagada a través de una doctrina, la teología, la noticia, la tradición, el patriotismo, la música, las costumbres y todos aquellos artificios que actúan directamente sobre la psiquis de los electores que permitan influir sobre el comportamiento. Parece que muchas personas están condenadas a que lo jodan porque otras están preparadas para vivir eternamente jodiendo al prójimo. Tuvo razón Camilo José: no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. Quizás por esto Sun Tzu, militar y filósofo de la antigua China, en su libro "El arte de la guerra" escribió: "Todo el arte de la guerra se basa en el engaño". Seguirán jodiendo. Lee que algo queda.



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Enoc Sánchez


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