¿Hasta cuándo imaginar desgracias para el país?

En el mundo de las opiniones, cuantos opinadores hay que creyéndose que se las saben todas, llegan al extremo de creer que los que piensan diferentes a ellos son idiotas, o cuantos habrán que "solo saben que nada saben" pero, que repiten como un loro las ideas de quien les sirve de modelo o guía. En estos días críticos que vivimos no faltan quienes a través de sus opiniones, vaticinan un terrorífico futuro posible para el país. En sus mentes, de manera permanente parece estar un ambiente de guerra, de zozobra, de invasión, de muertes, de inventos. Sus opiniones son capaces de provocar el desastre que tienen en sus mentes. Sin embargo, tales vaticinios no son producto del contacto que tenga con las comunidades, con la gente que sufre y que a pesar de toda la situación, aún mantienen sus esperanzas en el actual gobierno, sino que parten de sus deseos o de los deseos de quienes les pagan para que se conviertan en oráculos frustrados que pretenden estar en la moda todo el tiempo sin percatarse de que sus mejores tiempos pasaron y que su popularidad ha venido en picada de acuerdo a lo desesperado de sus opiniones y a los cuentos de películas que hacen.

¿De dónde se nutren estos opinadores? Es innegable que la situación crítica que vivimos aporte todo un caudal de ideas que analiza el opinador de acuerdo a su conveniencia, o a lo mejor toman las ideas de otros y se convierten en portavoces: o quién sabe, si actúan de acuerdo a los intereses de quien les paga para que imaginen masacres, sangre, fuego y creen tensión en quienes leen sus opiniones; así como también, puede ser por parte del resentimiento que llevan a cuesta por haber sido relegados o ignorados en algún momento por el poder o habérseles "parado el trote" por querer imponer ideas que no logran consenso entre los que son gobierno. Pero, sin duda, son muchos los que actúan como voceros de las ideas de otros y que aun cuando tienen sus propias ideas, respecto a la política, mandan a otros para que las apliquen y sin embargo, ellos son incapaces de postularse a algún cargo público. Dirán ellos que es preferible actuar detrás de la barrera y decir los que les venga en gana en contra de un gobierno con tal de defender a sus jefes, que al fin y al cabo son quienes les pagan.

Si yo fuera uno de esos opinadores, hubiese aprovechado las elecciones parlamentarias y me hubiese postulado como candidato a diputado, sobre todo si vivo demostrando a través de mis opiniones que estoy sobrado de lote. A lo mejor, si lograra ser electo diputado, cambiaria mi visión respecto a las eventuales e imaginarias desgracias que pudieran ocurrir en el país, y me sumara a la búsqueda de soluciones para evitarlas.



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Jesús Rafael Barreto


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