Crítica Ácida

Opino con profusión y derecho, usted también

De los tantos artículos de opinión a los que accedo diariamente, me llamó la atención quien dice (respeto ese parecer, pero no lo comparto), que "En este sistema no hay participación popular ni contrato social, ni conflicto social, ni cohesión, se apuesta a una supuesta estabilidad, paz y pacificación que desactivan cualquier demanda popular, suerte de legalidad neoliberal."

Por lo general las explicaciones justifican lo que se escribe y si no lo fuese no tendría sentido la opinión de cada quien. Sin embargo, cómo es eso de afirmar que estamos frente a una legalidad neoliberal, y precisamente es el neoliberalismo salvaje el que le teme al modelo socialista venezolano bolivariano antiimperialista, y a todas luces desea con toda el alma mercantilista derrumbar, destruir, desaparecer, si posible asesinar al presidente de este gobierno revolucionario.

El actor y productor Eugenio Derbez en uno de sus personajes "Que alguien me explique", presenta un malhumorado europeo desesperado por el cúmulo abusivo de frases coloquiales mejicanas que confunden al extranjero en el cine y la TV azteca. En Venezuela abusamos de la opinadera, -síntoma de democracia excesiva-, y como le dijo Lula a Chávez, si no hay elecciones las inventas. Por fe en el modelo socialista bolivariano desechando intereses crematísticos, no debemos hacerle la labor al capitalismo bestial, ansioso de volver a tiempos políticos disimulócratas antes de 1999.

Que alguien nos explique por qué se les ponen los ojos como par de huevos fritos a quienes piensan resolver su vida si son Diputados. Observo en el campo revolucionario desunidos izquierdistas que pasan a ser opositores ocasionales al modelo socialista, caídos en las fauces de adversarios ideológicos. Acompañan frente al colectivo nacional a gente que en los 40 años dio muestras inequívocas de errores, desunidos "chavistas" se colocan junto a los cobijados en el regazo gringo despreciable, racista y supremacista.

Comprensible por la oposición saberse culpables de malísimas estrategias y desperdiciar el triunfo de diciembre 2015, cuando sin dar a conocer sus candidatos le dijeron a los votantes que "harían la última cola", y ganadores de las parlamentarias prosiguieron con el plan de carencias y peores colas, pensando en amenazas de invasión, invisibilizar ilegalmente a Maduro, y autojuramentar un impreparado, a la espera de una rebelión popular. Hoy no tienen que decir y piden mejores condiciones electorales.

En verdad si se retiraran los candidatos del PSUV y el Polo Patriótico, y tuviesen un CNE a su medida opositora, o al estilo de ciertos borrachones y corruptos que presidieron el árbitro electoral en la era adecopeyana (no todos por supuesto), SUSPENDERIAN LAS ELECCIONES del 6-D 2020, porque la ausencia revolucionaria cuantitativa, les dejaría expuestos al mundo entero ante la habilidad e inteligencia del noble pueblo venezolano, mayoría consciente.



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Luis Sánchez Ibarra


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