La corrupción como constructo del capitalismo (I)

"Si no tienen cuidado, los periódicos (y otros medios de comunicación) os harán odiar a las personas oprimidas y querer a quienes los oprimen"

MALCON X.

Que hubo corrupción antes del capitalismo, es cierto, pero la corrupción no es antropológica, digo, no es inherente a la condición humana; es cultural, es parte de un sistema, de un aprendizaje. Sistema significa articulaciones, mediaciones, nexos, relaciones e interacciones dialécticas o mecánicas. Al reproducirse (que lo hace cada segundo, de aquí la dificultad para destruirlo), el sistema trae consigo todos estos encadenamientos. Desde el vientre de la madre hasta su muerte, el bombardeo sistémico, percola la subjetividad del ser. Su "realidad" es ideologizada, por lo tanto, "invertida" su visión y práctica de la vida. Solo su liberación, lo hará verdaderamente SER. Desconocedor de sus esencias existenciales, colonizada su cultura, el ser es objeto que se resiste a su propia liberación. Su "consciencia para sí", le devolverá su naturaleza humana, su sociabilidad, su trascendencia. Largo y difícil es el camino de la liberación, sustancia propia y colectiva: "El hombre y la mujer nueva"

El lenguaje de la dominación capitalista está lleno de abstracciones, de entelequias, de imprecisiones inducidas, de falsedades, de "falsos positivos", de engaños matizados, de posibilidades etéreas, de golpes de "suerte", de sueños, de deseos, de esperanzas, de oportunidades: democracia, justicia social, valores, ética, moral, sentimientos, religiosidad, lógica, sensatez, cordura, esperanzas, dignidad, conducta, familia, maternidad, sexo, exclusión, patria, riqueza, pobreza, premios, castigos, cielo, paraíso, tierra, dependerá de la clase a la que se pertenezca. Se usa esta carga cognitiva, para que "los árboles no dejen ver el bosque". En parte, esto explica el orígen de la corrupción, pero NO LA JUSTIFICA. Definitivamente, es un asunto de clase social, por decirlo con exactitud: de "lucha de clases". Igualdad de oportunidades no es lo mismo que igualdad de condiciones. Se trata de una narrativa inducida, ideologizada, diseñada para controles políticos, económicos, sociales y religiosos. Nada en el sistema anda suelto, es parte de un todo que articula el poder. El progresismo, oxigena éste sistema.

La lucha contra la corrupción, es una de las banderas sólidas del socialismo, cuando en verdad lo es. Cuando no lo es, muchos socialistas son "sociolisto". No nos extrañemos que los deseos de dinero, estimulen la imaginación humana; el mercado oferta para enloquecernos. Los resortes de la alienación y enajenación se disparan. En nombre de la riqueza se justifica la corrupción, pero en nombre de la pobreza también. Unos quieren más, otros necesitan, así se llega a su justificación. Se instala una triada entre mercado-"necesidad" y sujeto. El mercado disemina controles sociales, alentando falsas necesidades, permitiendo a cualquier costo sus logros. Los medios de comunicación están allí, prestos para ejecutar esta tarea envolvente y atrapadora. La ética, la moral, y la justicia pueden quedar en suspenso.

El Estado disque es el producto de acuerdos humanos, que depositan en él (Estado) deseos, razones, derechos, necesidades o no, ambiciones y diferencias personales, para lograr la paz. No voy a debatir esta mentira. Al respecto, hay abundante bibliografía. Lo que estoy seguro, es que "hay más trampas que ratones". El Estado es creación e instrumento de una clase, para resguardar sus privilegios o intereses. Las leyes disque están allí para castigar a quien delinque; falacia, "en la cárcel no se paga el delito, se paga la pobreza". La sociedad no hace las leyes, sino las leyes hacen a la sociedad. Ni Simón Bolívar pudo vencer la corrupción. Ofreció la pena de muerte para quien osará apropiarse de 12 pesos de la hacienda pública. Igual suerte correría su abogado. "aró en el mar". Páez y otros "vivos," "héroes" de la independencia, murieron inmensamente ricos. Hicieron la independencia, pero continúo la dominación del capital. No hubo quiebres ni rupturas radicales, sino continuidad de la dominación privada: lo heroico como ideología. Tampoco Hugo Chávez pudo derrotarla. Hoy la corrupción parece haberse democratizado. Para derrotarla, hay que derrotar al capital.

La corrupción tiene que ver con el modelo de sujeto que construye el sistema capitalista, y las iniciativas permanentes del mercado. El sistema se reproduce y auto reproduce en nosotros. Desde el vientre materno hasta la muerte, somos orquestados, amoldados, diseñados, construidos: individualistas, pragmáticos, competitivos, egoístas, consumistas, excluyentes, parcelados, reduccionistas, utilitarios, materialistas. Colonizado, el sujeto se desconoce como persona. Estamos extraviados interior y socialmente.

Si los corruptos son la minoría, ¿por qué la mayoría no podemos vencerlos? ¿De cuál democracia nos ufanamos? ¿De cuáles leyes? "En Venezuela hay jueces que no aguantan un cañonazo de chequeras" Carlos A Pérez. La madeja es tal, que topamos con "una sociedad de cómplices". Insólito, el pueblo es masoquista, admira a quienes les roban el presente y el futuro. Diariamente ocupan primera plana en todos los medios. Estos mal nacidos, se roban el dinero para escuelas, educación, salud, vivienda, deportes, seguridad, pensiones, comida. "lo terrible no será la caída sino la pendiente". CONTINUARÁ EL PRÓXIMO SÁBADO.

EN LA IZQUIERDA, DEBATE HACIA ADENTRO, COMBATE HACIA AFUERA.



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Jesús M. Vivas P.

Profesor Universitario con 45 años de servicio docente. PhD en Historia, egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Más de 700 Artículos publicados a nivel nacional e internacional, mas de 60 años en la lucha revolucionaria, soy Jesus "Chucho" Vivas

 jesusm_vivas@hotmail.com

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