Venezuela: un país, tres sistemas

Hugo Chávez, si algo dejó bien claro, fue que una de sus particularidades del Socialismo Bolivariano: "…una de ellas, es un modelo de economía mixta. No negamos la propiedad privada, solo que debe estar cada día más condicionada al bienestar colectivo". Resaltando, en su Aló Presidente del 28 de enero 2007: "Donde si tenemos rodilla en tierra, es con la propiedad social, a través de los medios de producción estratégicos". Además, le puso rostro al Socialismo Bolivariano: "El socialismo, no puede ser sólo un modelo económico, es mucho más, es un proceso pacífico". Con ello, definía la búsqueda de la Paz como el objetivo supremo de la Revolución Bolivariana, y, es en ella y a través de ella, que se enlazan en solución de continuidad: Chávez y Maduro, como un solo núcleo, ya consolidado, en la búsqueda del bienestar común de una gran nación, como lo es, nuestra República Bolivariana de Venezuela, a través de la Paz.

Los hechos transitados, en estas dos décadas de Revolución Bolivariana, no han sido nada fáciles, pues, la guerra ha sido la consecuencia a pagar por tratar de mantener nuestra Independencia y Soberanía Nacional. Si bien, es cierto que no han hablado los cañones y las balas, sí lo han hecho las mercancías, sus precios y el desbarajuste de nuestra moneda nacional, atacada y devaluada, en procura del objetivo del cambio de régimen, objetivo imperialista, que hoy podemos afirmar con absoluta certeza, que han fracasado, tanto el imperialismo como sus agentes en territorio nacional. Sus partidos políticos: AD, Voluntad Popular y Primero Justicia, sus agentes económicos: Fedecámaras y Consecomercio, sus medios de comunicación: Globovisión, Venevisión y Televen, su autoproclamado Juan Guaido, odiado por sus seguidores y por la población venezolana, en general, que aspiran verlo preso y sentenciado a pena máxima, por sus crímenes cometidos contra la nación y el pueblo venezolano. De hecho, su no reelección a la presidencia de la AN burguesa, se constituye en la primera derrota que recibe Donald Trump, iniciando este 2020.

La guerra, aplicada a Venezuela, en sus diferentes modalidades: económica, cultural, mediática, psicológica, sanitaria, cibernética, en fin, multiforme. Las secuelas de tales acciones de guerra imperialista, expresada en la huida del territorio nacional de miles de nuestros compatriotas, de centenares que han muerto ante la falta de una medicina que les hacía falta para curar una determinada enfermedad, y decenas de muertos por acciones terroristas ejecutadas por los agentes del imperialismo, léase: Voluntad Popular o Primero Justicia. Como toda guerra, deja consecuencias funestas sobre el cuerpo de la nación, objeto de tales crímenes de lesa humanidad. Una de tales secuelas, es la definida por el Hno. Presidente Constitucional, Nicolás Maduro, en entrevista con el periodista Ignacio Ramonet, el pasado 1ro de enero de 2020, referido al fenómeno surgido en la economía venezolana: "Estamos en economía de resistencia y estamos conviviendo con tres espacios monetarios: un Bolívar en combate, duro, nosotros defendiéndolo, moneda nacional que siempre va a existir; unas divisas, dólares, euros, moviéndose por allí en la economía y ayudando en la economía de resistencia a que algunos respiren; y un Petro que ha entrado progresivamente de manera profunda y que sirve para complementar, petrolizar la economía dolarizada". Explicándonos Nicolás, que el fenómeno de la dolarización no es nuevo: "La economía venezolana ha estado siempre dolarizada" (…) "En cien años estuvo dolarizada con el dólar de los petrodólares y había una economía subvencionada con miles de millones de dólares". La Dra. Pascualina Curcio Curcio, lo explica con cifras: "La burguesía nacional y transnacional ha recibido alrededor de 700.000 millones de dólares baratos desde 1970, lo que equivale al 55% de todo lo que en este país ha ingresado por exportación de petróleo. Ese monto representa, más o menos, 50 veces lo que invirtió Europa para su reconstrucción después de la II Guerra Mundial con el Plan Marshall." (Tributo a la burguesía, Pascualina Curcio).

Esa realidad objetiva, lleva al Hno. Presidente Maduro a manifestar que: "En economía hay que ser realista y objetivos, ver los fenómenos que surgen y aprender a conducirlos para que la economía en un proyecto revolucionario socialista como el nuestro, apunte a la satisfacción de las necesidades de las mayorías" (…) "Luego de 2017, 2018, 2019, sanciones, persecución financiera, robo de dinero en efectivo, robo de activos en el exterior, tuvimos que autorregular el gasto del Estado priorizando hasta el último dólar que ingresaba para comprar medicinas, alimentos, insumos vitales y la economía empezó a autorregularse y prácticamente una buena parte de las cosas que se importaban y se vendían con el dólar petrolero del Estado comenzaron a traerse con el dólar de los privados y eso es lo que se conoce ahora como la dolarización". Negar, esas situaciones perversas, producto de la guerra imperialista contra nuestro Estado-Nación, sería como negarse a sí mismo, de quien pretenda hacerlo, sea quien sea. Por ello, las soluciones deben ser no convencionales y revolucionarias, como viene a serlo la entrada en circulación del Petro, como lo hizo en diciembre 2019 y su esperado despliegue en 2020, sobre el conjunto de la economía nacional.

Cuba, vivió una situación análoga ante la caída del bloque socialista en los 90. El significativo peso de las relaciones económicas-financieras con la URSS y demás países miembros del CAME, impactaron –negativamente- la economía cubana, aunado al impacto ya negativo -per se- del recrudecimiento del bloqueo económico-financiero imperialista al aprobar la Ley Torricelli (1992) y la Helms Burton (1996). El dólar, comenzó a ganar espacios en la economía cubana, realidad que lleva a Fidel a anunciar medidas, entre las que destaca la despenalización de la tenencia de la divisa estadounidense, con lo que oficialmente entra en escena la dualidad monetaria: peso-dólar. No sería sino hasta 2011, que el VI Congreso del PCC, ratifica la eliminación de la doble moneda como objetivo de política económica y se inicia el proceso de la desdolarización.

Los líderes bolcheviques, no estuvieron exentos tampoco de situaciones complejas. La marcha de una revolución, no puede concebirse como un proceso lineal, un proceso en que todo irá sin sobresaltos. Marx, definía ese proceso de transición al socialismo como "un largo período de doloroso parto", porque, a fin de cuentas, es la violencia la partera de la historia. Los tres primeros años, que siguieron al triunfo de la revolución, 1918-1920, fueron marcados por una guerra civil. Toda la vida económica, fue subordinada a las necesidades del frente de guerra. Después de ganar la guerra, los líderes bolcheviques se vieron obligados a retroceder y surgió la NEP o Nueva Política Económica, que permitía ampliar la economía de mercado y la propiedad privada. Después de enumerar los logros y fracasos del Estado Obrero en construcción, Lenin, concluye: "Están condenados aquellos comunistas que imaginan que es posible terminar la empresa de construcción de una época, como lo es sentar las bases de la economía socialista (particularmente en un país de pequeños campesinos), sin cometer errores, sin retrocesos, sin numerosas alteraciones de lo que falta terminar o de lo que se ha hecho mal…" (Sobre el ascenso a una montaña, V.I. Lenin).

En 1997, Deng Xiaoping, como respuesta a la recuperación de la soberanía sobre Hong Kong y Taiwán, enarboló la política de "Un país, dos sistemas", lo que significaba en palabras de Xiaoping, que: "al interior de la República Popular de China, el continente con mil millones de personas, conservará el sistema socialista, mientras que Hong Kong y Taiwán, continuarán bajo el sistema capitalista…" Cuán acertada ha sido esa política, solo basta echar una mirada a la gran nación que es China hoy. Bajo el liderazgo de Xi Jinping, China, transita por etapas definidas por ese gran líder, y aprobadas por el XIX Congreso del Partido Comunista de China, tales son: En 2020 se habrá alcanzado "una sociedad modestamente acomodada"; entre 2020 y 2035, se concluirá la "modernización socialista", y en 2050, se alcanzará la meta de convertir a China en un "gran país socialista moderno, próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y hermoso". A los 70 años de la fundación de la República Popular China, es hoy, la principal superpotencia económica del planeta. Su Producto Interno Bruto (PIB), tan sólo es superado por el de Estados Unidos, y, en términos de Paridad del Poder Adquisitivo (PPA), China es ya, la nación más rica del planeta. Una nación, en que la conducción de la economía reside en la mano firme de un Estado soberano y no en "la mano invisible del mercado", como quisieran los clérigos neoliberales. En China, hay un Estado fuerte, que controla la moneda nacional y el sistema financiero en su totalidad y un Partido Comunista, que ejerce el rol dirigente sobre el conjunto de la sociedad.

"Hay una antigua fábula china llamada El Viejo Tonto que removió las montañas. Cuenta que hace mucho tiempo vivía en el norte de China un anciano conocido como el Viejo Tonto de las montañas del Norte. Su casa miraba al Sur y frente a ella, obstruyendo la pasada, se alzaban dos grandes montañas: Taijang y Wangwu. El Viejo Tonto tomó la decisión de llevar a sus hijos a remover con azadones las dos montañas. Otro anciano, conocido como el Viejo Sabio, los vio y dijo riéndose: ¡Qué tontería! Es absolutamente imposible que vosotros, tan poca gente, logréis remover montañas tan grandes. El Viejo Tonto respondió: después que yo muera, seguirán mis hijos; cuando ellos mueran, quedarán mis nietos, y luego sus hijos y los hijos de sus hijos, y así indefinidamente. Aunque son muy altas, estas montañas no crecen y cada pedazo que les sacamos las hace más pequeñas. Por qué no vamos a poder removerlas? Después de refutar la idea del Viejo Sabio, siguió cavando día tras día, sin cejar en su decisión. Dios conmovido ante esto, envió a la tierra dos ángeles, que se llevaron a cuestas ambas montañas. Hoy, sobre el pueblo chino pesan dos grandes montañas, una se llama imperialismo y la otra, feudalismo. El Partido Comunista de China hace tiempo que decidió eliminarlas. Debemos perseverar en nuestra decisión y trabajar sin cesar; también nosotros conmoveremos a Dios. Nuestro Dios no es otro que las masas populares de China. Si ellas se alzan y cavan junto con nosotros, por qué no vamos a poder eliminar esas montañas?" (El Viejo Tonto que removió las montañas, Mao Tse Tung, 11 de junio de 1945, Obras Escogidas, t. III.)

El feudalismo, hoy no existe en China. Es una montaña demolida. Queda, solo el imperialismo, como la única montaña a demoler por el pueblo chino. Gran tarea, en que no están solos los chinos, sino acompañados por los pueblos oprimidos del planeta. Venezuela, en las primeras líneas del frente de combate…



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Henry Escalante


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