Pido perdón por haber votado por Maduro

Pido perdón a todos los venezolanos que por culpa de mi voto se han visto afectados con el ascenso de Nicolás Maduro al poder, porque pensando que éste como civil, y proveniente del sector sindical del Metro de Caracas, corregiría aquellas conductas autoritarias que había mostrado Hugo Chávez como presidente de la República, pero desgraciadamente, se convirtió en un promotor del neototalitarismo, y por ende en un neodictador, cuya conducta mezcla lo peor de Mussolini, Hitler, Stalin e incluso de Perón.

Pido perdón a todos los venezolanos que no votaron por Maduro, porque quienes votamos por él, generamos un efecto inconstitucional que vulnera derechos humanos en toda la población, porque desde la presidencia de la República se obliga a los ciudadanos que para poder acceder a un beneficio social relacionado con alimentación, empleo, vivienda, beca escolar, pensión, vacunación o intervención quirúrgica, o llamadas "misiones", hay que tener un mal llamado "carnet de la patria", que no es más que un documento de control ciudadano que el gobierno lo emplea como herramienta política, para tener en su poder una data con fines políticos en cada municipio y estado, lo que establece no sólo una avasallante ventaja electoral sobre los sectores de oposición, sino que llega al extremo de chantaje y amedrentamiento social y humano, al obligar a su "portador" para que el ejercicio del voto sea a favor del partido oficialista, sin importar lo que dictamine su consciencia y pensamiento, so pena de perder el beneficio, que perciba en nombre del "Estado".

Pido perdón a todos los venezolanos en virtud de que mi voto por Maduro, y éste al convertirse en presidente, desató la más terrible inflación que haya sufrido Venezuela en toda su historia económica, empobreciendo a millones de venezolanos, sin importar si vemos niños o ancianos junto con los animales, buscando un mendrugo o un hueso que puedan comer y haya quedado entre la basura y los desperdicios.

Pido perdón a los venezolanos, porque al votar por Maduro lo hice convencido que la educación tendría una transformación profunda comenzando por el cambio de su calendario escolar, adecuando éste con su región, y en la misma medida ajustando sus contenidos curriculares con sus patrones culturales y de capacidades productivas, pero además estableciendo una nueva infraestructura física que se distribuyera en función de una regeneración del pensar que colocara al ser humano en su interrelación axiológica, biológica, compleja, desconocida y emocional, que a su vez respetara sus condicionantes de pensamientos religiosos o laicos. Una educación en la cual los programas y presupuestos de alimentación escolar, fueran totalmente descentralizados y administrados por la directiva y comunidad educativa de cada escuela en articulación con las autoridades asistenciales de cada localidad, porque es allí, con ellos, donde se pueden establecer los requerimientos balanceados de glúcidos, lípidos y prótidos, sino porque con esa praxis se ahorrarían grandes recursos al Estado, que la educación hubiese podido destinar para otros fines esenciales. Desgraciadamente, la educación, no sólo vive la peor deserción de su historia, sino que tanto estudiantes como docentes apenas sobreviven en el medio de la destrucción educativa y del conocimiento.

Pido perdón porque al haber votado por Maduro, la delincuencia y los llamados colectivos armados se multiplicaron con total impunidad. Hoy, los robos, atracos, secuestros, asesinatos, sin olvidar el narcotráfico y la corrupción ilustran a diario las páginas de los periódicos y portales electrónicos nacionales e internacionales, al punto que ahora las autoridades policiales muestran en los mismos, los rostros de los jefes de tales bandas delictivas, como si eso fuera un "gran logro", cuando lo que revela es que ni ellos han sido capaces de apresarlos y ponerlos tras una "justicia" que al parecer luce inerte y amorfa ante los grandes desequilibrios del delito en nuestra sociedad. Más absurdo resulta aceptar que las cárceles venezolanas se convirtieron en reductos de denominados "pranes", quienes desde esos "centros de reclusión", planifican y ejecutan cualquier barbaridad contra las leyes y los ciudadanos, mientras hipócritamente las autoridades dicen que tenemos el "mejor sistema penal del mundo".

Pido perdón a todos los venezolanos en virtud que mi voto por Maduro contribuyó para que el país haya sido destrozado por el norte, el sur el este y oeste, porque precisamente, al pensar en los orígenes laborales de Maduro, imaginé que se olvidaría que el Estado era el único constructor de las grandes obras públicas y vías férreas, autopistas, puentes, puertos y aeropuertos que requería el país, razón por la cual, este llamaría a concesión por los años que fueran necesarios, a los más grandes y adelantados consorcios en lo tecnológico e industrial de Asia, África, Europa, Australia y América, quienes traerían al país no sólo las divisas para la construcción de semejantes obras, sino que generarían miles y miles de empleos, con la más alta ingeniería de primer mundo vinculada con equipos y plataformas informáticas de máximo nivel. Pero, desgraciadamente sucedió todo lo contrario, al punto que la delincuencia se robó hasta el último tramo de hierro de lo muy poco que se había podido avanzar en términos de infraestructura.

Pido perdón a todos los venezolanos porque ese voto por Maduro lo ayudó a convertirse en presidente de la República, para en vez de haber entregado a las transnacionales la posibilidad de construcción de obras de envergadura como las descritas, éste prefirió "conceder" a otras empresas explotadoras del ambiente, la explotación irracional de la única biodiversidad en el mundo, ubicada en el sur del país, dizque para explotar nuestros recursos minerales, mientras se contamina de manera inmisericorde nuestro Amazonas, parques nacionales como Canaima, la inmensidad del Apure y ríos como el Orinoco, sometiendo a las poblaciones indígenas al más completo abandono y destrucción de sus hábitats.

Pido perdón a todos los venezolanos, porque en algún momento llegué a pensar que el nivel central planificaría con todas las regiones, especialmente estados como Nueva Esparta, Mérida Táchira, Apure, Bolívar y el Delta, una gran articulación con todos los centros del turismo mundial para aceptar en esas regiones la circulación libre de monedas extranjeras en pleno convenio con el precio que dictaminaran los comerciantes y empresarios del turismo, aunado con una gran policía turística sufragada con los impuestos que generara tal actividad, de manera de garantizar máxima seguridad a nuestros visitantes internacionales, y así permitir, una consecuente y permanente visita de personas de todo el mundo a Venezuela durante los 12 meses del año. Irónicamente, lo que logramos fue que la mayoría de aerolíneas internacionales se marcharan del país, aislando nuestro país como posible centro del turismo planetario.

Pido perdón a los venezolanos, porque el hecho de haber votado por Maduro, también ha originado para que un país petrolero haya llegado hasta la insólita realidad de tener escasez de combustible, o ser la única nación exportadora de crudo, cuyos ingresos no permiten importar los alimentos y medicinas básicas que requiere la sociedad para abastecerse dignamente, y en consecuencia, no ver el cómo mueren niños por desnutrición, o retornan a nuestros historiales epidemiológicos, enfermedades como el paludismo, la malaria, la difteria o el sarampión.

Pido perdón a los venezolanos, porque sé que estas palabras en nada van a cambiar la terrible realidad que vivimos como pueblo, pero dejan claro que no hemos sido cómplices de la barbarie y la destrucción social. Maduro sabe que sus días en Miraflores están en cuenta regresiva y que no podrá ir más allá del 2018 en el poder. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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