¿En verdad, somos comunistas?

¿Es decir, pregunto a todo gañote: vivimos en comunismo?, la pregunta
viene al caso al descubrir sin querer ni imaginar que así era, según
afirmación de una dama que haciendo cola -algo bastante raro en este
país- para cancelar su consumo de luz doméstico en una oficina de
Corpoelec y, al ser atendida la misma por un solo cajero -que debían
ser más- fue, más que suficiente, para que la dama en cuestión nos
diera una clase, tanto de rabia comprimida que le comía su organismo
interno y, a la vez le sirvió, para desahogarse en intensidad de bajo
voltaje todo el tiempo que se mantuvo en la cola y, detalló a su
explosiva manera sobre la situación del país de, y a lo que hemos
llegado y, tranquilamente puso el dedo en la corriente de su
intrigante intención al confirmar sin electrificarse siquiera que,
esta vaina es puro comunismo y, eso a ella la tiene y la mantiene mal
que aseveró que iba a escribir un libro, cuyo título sería, así es que
se vive en comunismo y, que lo tenía bien adelantado, ya que tiene que
ser durante este gobierno que lo quiere publicar con el exordio de
Lorenzo Mendoza, afirmó.

Entre tantas cosas que la atenta dama sin perder su tiempo de
agitadora pública, ad honorem de Corpoelec, nos inyectó de su
catastrófico sufrimiento momentáneo sin anestesia de voltaje insular
que, sin pepita en la lengua y sin ver ni pararle a los demás
presentes nos reconfortó con su ira política que, parecíamos alumnos
de la MUD en un momento crucial en que la distracción caía sobre todos
nosotros, sin la del líder Capriles presente por zopencos políticos
sin voz ni aleteo de dignidad que ni de esos fuimos capaces de
anteponer por los menos en nuestro descargo que, la que dice lo que
quiere, oye lo que no quiere y, fue más la sumisión que la misión,
porque a nuestro entender por ella, este régimen es de los peores del
mundo que lo que hace es regalar lo nuestro, tanto es así como lo
expresó, que le da pensión a quien no ha cotizado nunca y, que ella ni
loca, sacaría el carnet de la Patria y, prejuzgó que, si a ver vamos,
ni Patria tenemos, que eso se lo comen los pendejos y, no todo
pendejo, aclaro.

Sin apagón ninguno destacó con aire puritano que, ella tiene a su
familia en Europa de lo más feliz y, que euros es lo más que tienen,
no así ese poco de bichos que pululan en el sur de España que son unos
desfasados, el porqué no lo dijo, a lo que intervino otra dama detrás
de ella que sin, remesa de quietud bombeó su parecer, tal cual lo
soltó, este gobierno, lo que ha hecho es separar la familia y, como
tal y, a ese decir, tiene una hija en La Coruña, región que en sí le
va de lo más estupendo que, come, duerme bien y sueña, hace sus
necesidades y, se ha vuelto muy inteligente, ya que hasta canta en
gallego en do sostenido menor y, que cuando caiga este gobierno se la
trae a vivir en paz.

Con un relámpago de frialdad, la entusiasmada dama del comunismo, nos
refirió sin ínfulas de ninguna clase, pero con seriedad que ella vivía
de sus rentas y, que no sabe como viven los demás con lo caro que está
todo en que lo ha puesto el gobierno que todos los día sube las cosas
que, ella con su afán de mujer libre no se le calla a nadie y, que no
se explica el porqué este gobierno se mantiene en pie que cuando Pérez
Jímenez el pueblo salió a la calle y lo tumbó, aunque es de las que
cree y con toda razón de su parte que, los golpes los dan los
militares, pero que los actuales ni para eso sirven si viven como
reyes.

Después que abandoné la oficina de Coproelec, salí con una confusión
que gracias a esa señora estoy más enredado que cable de electricidad
en barrio adentro de los que no pagan luz que, todo lo que había leído
y sabía sobre comunismo se me apagó de momento y quedé en la completa
oscuridad que ojala, en la próxima visita a pagar la luz, nuevamente
encuentre a la misma señora y me enchufe de aclaratoria a ver si le
entendí bien, porque a decir verdad, si vivimos en comunismo, yo vivo
en la luna y, va a ser imposible que recobre mi placentero mal
entusiasmo de querer ser comunista como siempre ha sido mi modo de
pensar e imagino que más es la confusión que persiste referente al
comunismo y, como tal, la opinión de la señora, es engañosa y no sabe
diferenciar una osa de otra a lo que respecta a su entender que, en
socialismo debe practicarse que no se le niegue a los individuos el
derecho de tener y emplear como le dé la gana lo que ha adquirido
legítimamente y, en el comunismo lo otro es, consumo en común y la
producción no deja de ser privada.

¡Ay, señora! Y, ahora qué hago, que razón no le falta al aseverar que,
este comunismo nos está matando.



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Esteban Rojas


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