Hablando de amigos extranjeros incondicionales con Venezuela

Conociéndose en Inglaterra la lucha desesperada que libra los patriotas venezolanos por su libertad contra el Reino de España, un grupo de ex militares ingleses deciden venirse a Venezuela para combatir al lado de los independentistas, para lo cual rentan un barco y emprenden el viaje hasta esta nación; la embarcación sale del puerto de Posmouth. En el numeroso grupo de viajeros se encuentra Thomas Ilderton Ferriar nacido en Manchester, Inglaterra. Thomas Ilderton Ferriar, nace en Manchester, Inglaterra, en 1785,  hijo de otro gran amigo de Venezuela, el médico escocés John Ferriar.  Ya en Venezuela tiene su bautizo bélico en la Tercera Batalla de La Puerta, o del Río Semen, el 16 de marzo de 1818 en la Campaña del Centro dirigida por Bolívar, con la intención de abrir paso camino a Caracas. Después de la Batalla de la Puerta, Ferriar pasa a ser el primero de los húsares venezolanos bajo las órdenes de José Antonio Páez; en el Apure.  Un coronel inglés de nombre Juan Blosset, era el comandante de la conocida Legión Británica, destacada en la Campaña de la Nueva Granada para liberar a esa importante región, hoy Colombia, con la brillante acción de Boyacá el 7 de agosto de 1819. Bolívar exclamaría: Esos soldados liberadores son los hombres que merecen estos laureles. Bolívar se refiere al a Legión Británica, y cuando Blosset fallece en enero de 1820, Ferriar es designado para reemplazarlo, interinamente, Comandante de la Legión Británica. En  marzo de 1821 Ferriar es ascendido a Teniente Coronel y Ayudante General del Ejército de Apure. Algunas unidades de voluntarios extranjeros usaron sus propias enseñas y nombres como lo hizo la unidad llamada: Unión Jack.

En marzo de 1821 Ferriar es ascendido a Teniente Coronel. En mayo de ese glorioso año el Batallón Británico recibe la denominación de Cazadores Británicos. Ferriar es ascendido al grado de Coronel y nombrado Comandante titular del Cazadores Británicos el 14 de junio, el 21 de junio de 1821 se le entrega el mando del Batallón; justo 3 días antes de la Batalla de Carabobo. El 24 de junio de 1821 Ferriar se inmortaliza en la sabana de Carabobo por su heroica orden impartida: “Rodilla en Tierra”, mientras sostenía la línea de combate al redimir al disminuido Batallón Bravos de Apure, que en ese momento se enfrentaba al realista Batallón Burgos. En esta acción caen muertos catorce oficiales ingleses; Bolívar los reconocería como: Los Salvadores de mi Nación. Ferriar  herido de gravedad, el 17 de julio de ese mismo año muere en el Valencia. En nota enviada por Bolívar desde Valencia al Soberano Congreso el 25 de junio, el Libertador redactó: “EL bizarro general Páez a la cabeza de los dos batallones de su división, Bravos de Apure y Cazadores Británicos, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en media hora todo él fue envuelto y cortado…El batallón Británico mandado por el benemérito Coronel Ferriar pudo aún distinguirse entre tantos valientes y tuvo una gran pérdida de oficiales”.

Es por esta razón, como un gesto de eterno agradecimiento, que en los desfiles militares en Venezuela, el británico es el único ejército extranjero que puede desfilar con Bayoneta Calada, durante los actos del Día del Ejército en el Campo de Carabobo, lugar donde los representantes diplomáticos de Inglaterra ofrendan ante el Monumento. Para recompensar al personal de tropa, el Ejército otorga la condecoración Cedeño-Plaza-Ferriar,  en la Avenida de los Héroes en el Campo de Carabobo, donde un bronce eterniza la memoria de este digno hijo de Manchester, como también existe la alegoría en el monumento del Altar de la Patria, obra del artista español Antonio Rodríguez del Villar, de la Legión Británica rodilla en tierra y Ferriar caído, herido de muerte, gritando: ¡Firmes! 

Es un decir que los venezolanos tenemos muy arraigado: “En las situaciones difíciles en donde se conocen a los verdaderos amigos”  ¿Qué situación más difícil puede haber que una guerra a la cual vienen los amigos dispuestos a ofrendar sus vidas? Sí, es verdad, el venezolano se da a querer y por eso es querido, sentimiento éste otorgado con la más amplia fidelidad de sus amigos. Que Viva Venezuela. Que Viva sus Amigos. Que Viva la Revolución bolivariana. Que viva Bolívar. Que viva la Paz.



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José M. Ameliach N.


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