El socialismo de mercado

Uno de los errores más reiterados en las distintas experiencias de construcción socialista ha sido confundir el mercado con el capitalismo y creer que cada nueva regulación o control sobre la dinámica de la oferta y la demanda constituía un paso de avance en la lucha contra el capitalismo. Este debate no es nuevo y se remonta a los orígenes del propio socialismo. En la actualidad, gobiernos que reafirman su condición socialista, utilizan los mecanismos del mercado para optimizar el uso de los recursos productivos, en función de satisfacer las necesidades básicas y esenciales de la sociedad.

El término socialismo de mercado es utilizado para referirse a la introducción del mecanismo de los precios en la economía centralmente planificada. La experiencia pionera ocurrió en la propia Unión Soviética y se conoció como la Nueva Política Económica (NEP). También fueron utilizados mecanismos de mercado en algunos países del bloque de países socialistas de Europa del Este, tales como Hungría, Checoeslovaquia y Yugoslavia. Actualmente China y Vietnam, en lugar de limitarse a la férrea planificación centralizada, utilizan cada vez más los mecanismos del mercado.

En estos casos, el Estado preserva el control de los sectores que considera estratégicos, pero descentraliza decisiones y permite la propiedad privada sobre los medios de producción en otros sectores económicos. Una vez cumplidas las cuotas y compromisos con el Estado, se autoriza a las empresas a vender a precios de mercado los excedentes, lo cual funciona como un poderoso incentivo para aumentar la producción y superar los tradicionales problemas de escasez, acaparamiento y especulación que han azotado a las economías socialistas.

El uso de los mecanismos de mercado para establecer precios y asignar recursos en países socialistas encuentra su caso más emblemático en la República Popular China. A partir de las reformas impulsadas por Deng Xiaoping, el Estado regula la economía pero sin imponer rígidos controles que distorsionen su funcionamiento. El Estado se reserva la propiedad sobre los sectores estratégicos relacionados con los recursos naturales, infraestructura, telecomunicaciones, banca y finanzas, los cuales compiten entre sí a través de un sistema de precios autoregulado según las fuerzas de la oferta y la demanda.

En el socialismo de mercado, el gobierno central no altera con controles ni subsidios el proceso de formación de precios. En lugar de obstaculizar la iniciativa privada, ofrece incentivos fiscales y paz laboral para atraer un creciente flujo de inversiones. Así, entre las fuerzas motrices que explican el impetuoso crecimiento de la economía China se destacan los incentivos fiscales y laborales a la inversión extranjera, en el marco de una apertura comercial orientada hacia las exportaciones. A través de los mercados de capitales promueve la propiedad mixta y las inversiones conjuntas entre gobiernos locales y empresas extranjeras que han convertido a China en la gran fábrica del mundo.



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Víctor Álvarez

Economista. Investigador del Centro Internacional Miranda (CIM). Premio Nacional de Ciencia 2013. Ex-ministro de Industrias Básicas y Minería. Autor de Venezuela: ¿Hacia dónde va el Modelo Productivo, Del Estado burocrático al Estado comunal y Claves para la Industrialización Socialista.

 @victoralvarezr

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