Venezuela: Sin Teoría no hay ni partido político ni vanguardia de la Revolución.

Mientras que la junta militar de Bush nos intimida con sus actuales maniobras belicosas aquí en las aguas del Caribe, y sus lacayos de la oposición comienzan a ejecutar su anunciado plan desestabilizador mediante asesinatos selectivos disfrazados de crímenes comunes, tenemos que hacernos la pregunta, ¿qué es lo que significa una revolución armada dentro del proceso emancipatorio a nivel global, cómo armar a la clase trabajadora intelectual, política y militarmente contra estos intentos desquiciados de tomar el poder a como de lugar, aun a costa de la vida de víctimas inocentes incluso de sus propias filas, como nos lo advirtió Oscar Heck en su artículo "Hay señales presentes que indican más acciones violentas en contra del gobierno de Chávez"
(http://espanol.vheadline.com/readnews.asp?id=48662)?

Lamentablemente, estas señales ya están materializándose de manera macabra y cruel en contra de la sociedad venezolana que tranquilamente se estaba preparando tanto para su asueto vacacional como para su acostumbrado "retiro espiritual" con motivo de la "pasión y muerte" de nuestro Señor Jesucristo, en los abominables crímenes del empresario ítalo-venezolano Filippo Sindoni y ahora de los hermanitos Faddoul, previamente secuestrados.

Parte de la conscientización política y social de las masas trabajadoras que hoy en día luchan en Venezuela por dignificar su nivel de vida también pasa por el combate diario contra las manipulaciones, mentiras y engaños planificados por las clases dominantes y difundidas sin ningún tipo de control por sus medios de comunicación privados, como esta campaña que ya se está perfilando para hacer ver al mundo que el gobierno bolivariano ha sido incapaz de brindarle seguridad a sus ciudadanos y que se encuentra al borde del colapso, todo esto enmarcado en la estrategia final de sacar a Chávez del poder y desmoralizar al pueblo en el preludio y como preparación a una devastadora intervención militar norteamericana.

Una revolución social armada en la actualidad tiene que basarse objetivamente en las masas laborales, en las clases trabajadoras; a nivel subjetivo, la tiene que liderar una vanguardia trabajadora con una conciencia de clase; y a nivel ‘transjetivo’, tiene que superarse como organización de las masas proletarias, liderada por un partido político basado en la práxis científica creativa y en la teoría filosófica emancipatoria.

Veamos lo que significa esto y cuál fue la contribución de Lenin a los procesos emancipatorios modernos a nivel global, especialmente a la Revolución Bolivariana aquí en América Latina.

A nivel tanto nacional como internacional, hay muchos camaradas que nos hacen preguntas en cuanto al carácter clasista de la Revolución Bolivariana, en cuanto a su ‘ideología’, su ‘sujeto revolucionario’ y en cuanto a la naturaleza económica de nuestra futura sociedad. Básicamente, todas estas preguntas se refieren a una aproximación marxista hacia la Revolución Bolivariana, su política y sus proyectos.

A pesar de que los representantes y defensores de la Revolución insisten en que ésta necesita urgentemente una ‘ideología’, la cual “no es marxista ni tampoco anti-marxista” (Martha Harnecker), o cuyos “proyectos simplemente no son marxistas” (Chávez), esto no nos exenta del estudio científico y filosófico del marxismo, especialmente en tiempos donde predominan las feroces campañas de desinformación, mentiras, montajes y el reformismo social kautskiano ‘izquierdista’. De hecho, esto son problemas que conciernen a la comunidad mundial entera en una era donde la humanidad misma se ve amenazada con su inexorable extinción en este nuestro planeta.

Como ya lo dijo el Presidente Fidel Castro durante un discurso en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, tenemos poco conocimiento en lo que al socialismo, marxismo y la revolución social marxista se refiere.

Así que no es justo condenar o rechazar algo que nosotros mismos no hemos estudiado y analizado profundamente; algo que ni siquiera sabemos de qué se trata realmente.

Presenciamos esta ignorancia patológica en cuanto al marxismo en todas partes, incluso entre las esferas de la burguesía capitalista. Parece ser que el complejo industrial y militar del corporatismo ni siquiera conoce su propia negación revolucionaria, su ‘enemigo mortal’. ¿Cómo se puede defender contra todos los movimientos verdaderamente socialistas y emancipatorios? Ciertamente, Rumsfeld, Rice, Rove, Cheney y Bush no tienen ni la más mínima idea de lo que es el socialismo científico y filosófico, es decir, el por ellos tan desprestigiado ‘comunismo’.

Tanto más que aquí en Venezuela tenemos que descubrir, lubricar y renovar nuestras verdaderas armas contra el globofascismo imperialista. Esto no sólo vale para el Partido Comunista de Venezuela, los Tupamaros o algunos círculos bolivarianos de estudio, sino también para todos aquellos camaradas que apoyan el ‘proceso’ y que quieren ‘profundizar’ su ‘revolución dentro de la revolución’. También vale para los ‘chavistas sin Chávez’ saber que están jugando con fuego en las sabanas de Sudamérica. Podría resultar fatal para la Revolución Bolivariana si se declarase el marxismo como ‘obsoleto’, cosa que hace precisamente la camarilla de Bush; existe una relación transhistórica y emancipatoria directa entre Bolívar, Marx y Chávez hacia el éxodo de este miserable modo de auto-destrucción.

Nos acusan permanentemente de ser ‘castro-comunistas’, bueno, entonces asumamos la tarea de estudiar el comunismo, antes de que a ellos mismos se les ocurra hacerlo, y utilizar esta formidable arma contra nuestros propios intereses de clase y esfuerzos emancipatorios a nivel global.

¡Cuidado, Venezuela, no olvidemos, que el partido fascista de Hitler se denominó Partido Nacional Socialista de los Trabajadores!

Lo anterior se refiere a la afirmación emancipatoria del Presidente Hugo Chávez, al decir que la base económica en la futura integración latinoamericana no será “ni capitalista ni socialista”. En otras palabras, y detonando la tercera ley de la Lógica Formal, en el sentido político clásico de esos conceptos, no será ni reformista ni revolucionaria, sino emancipatoria.

Sin embargo, primero se trata de ganar una batalla revolucionaria contra el imperialismo capitalista en las Américas, nos guste o no, con la ayuda de Bolívar y Marx.

Como guía introductoria y aprendiendo de Lenin, aquí solamente tocaremos la esencia general, práxica y teórica del problema de la ideología reformista burguesa y de la necesidad de fundar un partido político revolucionario de vanguardia en Venezuela, en América Latina y en el resto del mundo. Más adelante aplicaremos libremente esas reflexiones teóricas a la realidad concreta de la América Latina contemporánea, por ejemplo, explicando, por qué la práxis y la teoría revolucionaria lógicamente llevan a la formación de partidos modernos de vanguardia, llevan a un internacionalismo versus la globalización, llevan a la revolución mundial permanente y a la emancipación humana.

Claro, podríamos desarrollar millones de nuevos proyectos históricos para la humanidad dentro del imperialismo mundial, pero para los pobres, que son miles de millones, nunca resultarán y no cambiarán su empobrecimiento geométricamente progresivo .

¿Qué es la ideología burguesa-capitalista?

En dos trabajos míos he explicado el contenido de la ideología reformista y su diferencia con respecto a la teoría revolucionaria (Véase: Franz J. T. Lee, Teoría-Práxis de la Revolución-Emancipación, 1986 y Venezuela: De la Revolución Bolivariana a la Emancipación Humana, 2005).

En términos generales, ¿qué fue lo que nos enseñaron los padres del socialismo científico y filosófico, o sea, del verdadero marxismo, con respecto a la ideología capitalista y la teoría revolucionaria proletaria?

Referente a las clases y la ideología, Marx y Engels afirmaron de manera categórica lo siguiente:

“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, y al propio tiempo, hablando en términos generales, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente están sujetas a ella.” (Marx y Engels, La Ideología Alemana, 1846).
http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/feuerbach/3.htm

En todo caso, el concepto de ideología del ‘joven’ Marx es ambiguo, pero negativo; según él, afirma el status quo, lo establecido, por medio de la tergiversación de la realidad, de la cual parte, y por medio de la conversión de la misma en fantasías virtuales inadecuadas, en mentiras y engaños, que sirven únicamente a los intereses dominantes.

Con respecto a la erradicación de la ‘ideología’, afirmó que “la dominación de una determinada clase no es más que la dominación de ciertas ideas, y morirá de forma natural, claro está, tan pronto como la dominación de clases en general deje de ser la forma de organización de la sociedad; tan pronto como, por consiguiente, ya no sea necesario presentar un interés particular como general o hacer ver que es «lo general», lo dominante.” (ibid.)

Los puntos de vista de Lenin

Para entender las consideraciones de Lenin, es importante entender esos pensamientos marxistas en el contexto del dominio capitalista. Como sabemos, y hoy más que nunca, son los diferentes conglomerados corporativos a nivel nacional e internacional los que controlan la producción ideológica sistémica, es decir, que controlan los medios de comunicación masivos, la educación, las instituciones de la socialización, las escuelas, las universidades y las iglesias. Todo esto lo utilizan en sus propios intereses de clase para perpetuar su existencia parasitaria. Según Lenin, mientras la burguesía era joven, revolucionaria y relativamente estable, como fue el caso en los siglos 18 y 19, fue fundamentalmente su ideología la que influenció a las clases trabajadoras, y muchos de sus líderes fueron confundidos.

Fue en la primera fase de la lucha proletaria, especialmente hasta 1848 en Europa occidental y más tarde en otras regiones, que el proletariado como ‘clase en sí’, siguió utilizando los ideales de la Revolución Francesa capitalista, como lo son por ejemplo la libertad, la igualdad, la fraternidad, pero también conceptos como la justicia social, la paz mundial y la democracia, y siguió utilizando la ideología burguesa, desarrollada por sus filósofos durante varios siglos.

Hasta el día de hoy, ni siquiera la Revolución Bolivariana escapa a esta masacre ideológica y religiosa. No se dio cuenta que lo de la ‘libertad, igualdad y fraternidad’ no fue pensado para ella y no tenía nada que ver con los trabajadores o los derechos humanos. De hecho, durante siglos millones de trabajadores no fueron considerados humanos o como seres humanos en primer lugar. Las masas trabajadoras simplemente eran esclavos sin derechos, ‘herramientas que hablan’ y ‘negros’ que no servían ‘ni para el uso ni para el abuso de la filosofía’.

En Venezuela este tipo de conocimiento y esas reflexiones sobre nuestra realidad histórica son fundamentales en la formulación de una teoría de la revolución y la emancipación.

Pero en la medida en que se intensificaron las luchas de clase a nivel global, especialmente a comienzos del siglo 20, el dominio de la clase burguesa se volvió inestable y débil, y de esta manera empezó un proceso revolucionario donde el proletariado se convirtió en una ‘clase para sí’. El proletariado primero comenzó a desarrollar una ‘ideología revolucionaria’ (Lenin). Este concepto de Lenin es muy extraño y controversial. Sin embargo, el mismo Lenin enfatizó: “¡Sin teoría no hay revolución!”

Más tarde, especialmente durante la Primera Guerra Mundial intra-imperialista y la Gran Depresión que le siguió en 1929, los trabajadores de muchos países se volvieron cada vez más conscientes de su opresión, de su naturaleza e intereses de clase, y de su propia misión histórica. Después de la muerte de Lenin se desarrolla en Europa, África y Asia, al igual que en otras partes del globo, de manera progresiva y como reflejo subjetivo de la lucha de clases objetiva, una controversia entre la ideología burguesa y la conciencia de clase proletaria, expresándose en la teoría revolucionaria.

Aquí también tenemos que considerar que algo como ‘ideología proletaria’ o ‘ideología marxista’ le es científicamente ajeno al socialismo filosófico. De hecho, durante la era de la ‘Guerra Fría’, estos términos sólo eran productos adulterados del ‘socialismo real existente’ de entonces. Incluso a nivel lógico-formal no tiene sentido hablar de diablos santos o de dioses diabólicos, de una teoría ideológica o de una ideología socialista.

Por lo tanto, aquí en Venezuela tenemos que reflexionar seriamente sobre lo que debe ser una ‘Ideología Bolivariana’, y lo que debe ser su correspondiente ‘práctica ideológica’. Ahora, dejemos que Lenin nos explique en términos de esta época lo que debe ser la teoría revolucionaria.

En un mundo donde la historia de las clases obreras ha desaparecido de los programas de estudios de la educación superior, donde se deshonra, difama y demoniza sistemáticamente al marxismo, ¿cómo y dónde podemos todavía encontrar comentarios sobre la práxis y teoría revolucionaria? ¿A caso en los medios venezolanos de comunicación masiva?

Para nosotros la teoría revolucionaria tiene que ver con la conciencia de la clase obrera, con el profundo deseo social de salvar a la humanidad de la extinción capitalista e imperialista en este planeta. Con su teoría de la organización Lenin trató de explicar la dialéctica interna del proceso de adquisición de una conciencia de clase política, como se desarrolla dentro de la lucha de clases concreta de los trabajadores, o sea, de las clases trabajadoras proletarias. Hoy por hoy, conceptos como libertad, igualdad y fraternidad, o incluso como ‘Padre nuestro que estás en el Cielo’ siguen estando ‘de moda’. Sin embargo, términos socialistas como los mencionados anteriormente, aquellos que conciernen a la lucha a vida y muerte de millones de trabajadores, ciertamente, a nuestros oídos modernos suenan bastante extraños. Esto demuestra nuestra confusión ideológica, nuestra pobreza teórica, demuestra el daño mental cometido contra nosotros durante siglos.

Mientras tanto, ¡es horrible escuchar a quienes hablan de un ‘Nuevo Socialismo del Siglo 21’! Entre ellos se encuentran ‘chavistas’ que ni siquiera han leído un sólo libro de Marx y que no han entendido una sola frase de Marx, ni siquiera aquella donde dijo que “la religión es el opio del pueblo”.

El que todavía duda de que en Venezuela y América Latina existe una lucha de clases por favor estudie el marxismo para despertar de este eterno sueño burgués-capitalista y reformista. Si aquellos acontecimientos entre abril y diciembre de 2002 en Venezuela no fueron la expresión de una feroz lucha de clases entonces urgentemente tenemos que consultar a un psiquiatra revolucionario competente, para que nos exorcice este ‘eje del mal’ de nuestras mentes torturadas, controladas y esclavizadas.

La Teoría Revolucionaria de la Organización

Es la claridad científica y filosófica con respecto a lo anterior, la cual es pre-condición para llegar a una práxis revolucionaria en Venezuela, es decir, para organizar la profundización de la revolución, para depurarla de elementos reformistas y reaccionarios, y especialmente para construir la ya retrasada defensa popular armada de la Revolución Bolivariana, que actualmente vuelve a estar en serio peligro, sobre todo en este año cuando se celebran elecciones presidenciales.

Para nosotros es relevante hacer notar que la teoría de Lenin trabaja con tres categorías operativas: la clase obrera (las masas trabajadoras); la vanguardia proletaria (aquella parte de los trabajadores que ya tiene conciencia de clase) y la organización revolucionaria (el partido marxista).

La Clase Obrera

Marx y Engels desarrollaron un concepto de ‘clase’ objetivo y subjetivo. El concepto de clase subjetivo, que fue desarrollado principalmente por el joven Marx en el Manifiesto Comunista (junto a Engels) y en sus obras entre 1850-1852, denota que la clase obrera por sí misma y con un mínimo de auto-conciencia se podría desarrollar dentro de la lucha de clases hacia una ‘clase para sí’, hacia un soberano revolucionario con una conciencia de clase, hacia un Poder Ciudadano revolucionario. Así que, para Marx y Engels, un partido de los trabajadores no necesariamente juega un rol decisivo.

Ciertamente, para la Revolución Rusa la situación histórica era totalmente diferente, al igual que para las regiones coloniales y semi-coloniales.

Además, vivimos en Venezuela, en el ‘Tercer Mundo’, en condiciones históricas nuevas, pero todos trabajamos, vivimos en un país capitalista ‘subdesarrollado’, y la gran parte de la población, de una manera u otra, trabajamos, somos trabajadores asalariados. En las fábricas venezolanas los trabajadores siguen siendo explotados, dominados y discriminados; no poseen como propiedad privada los principales medios de producción y de comunicación. En este sentido y en gran parte, también es válido para nosotros lo que dicen los teóricos marxistas.

Sin embargo, como sabemos, fue después de 1852 que Marx y Engels también formularon un concepto de clase objetivo, que significa principalmente una ‘clase en sí’, es decir, un grupo social que se determina por su ubicación material específica en el proceso de producción y también por una conciencia política específica. Este concepto objetivo marxista es fundamental para la teoría de la organización de Lenin (véase su libro: ¿Qué hacer?). De manera similar, es importante entender las obras de la oposición ‘izquierdista’ dentro de la social democracia alemana, bajo Engels, Bebel e incluso Kautsky.

Esta discusión también es relevante aquí en Venezuela, en lo que al quo vadis de la Revolución Bolivariana se refiere, hacia la revolución social o la reforma social, hacia el socialismo o la barbarie.

La Vanguardia Proletaria

¿Quién lleva a cabo una lucha de clases revolucionaria de los trabajadores? ¿Necesita ésta un liderazgo, una vanguardia política, un partido político? ¿Qué es consenso de clases y qué es lucha de clases? ¿La lucha de clases solamente desaparece porque es ‘obsoleta’, porque el capitalismo es ‘añejo’, porque ya somos ‘post-modernos’ o ‘post-capitalistas’, porque nunca la mencionamos? Esas preguntas socialistas, aquí y ahora, ciertamente tocan directamente al ‘proceso’ venezolano.

Lenin enfatizó que sólo porque la clase proletaria existe objetivamente en una posición revolucionaria puede llevar a cabo una lucha de clases revolucionaria. Esta es la razón por la que los trabajadores venezolanos pudieron defender a su presidente, su gobierno y su industria petrolera en el 2002. Esta también es la explicación de por qué fracasaron la ‘oposición’ y el Tío Sam. Sin la existencia objetiva de los trabajadores venezolanos, tanto de carácter ‘formal’ como ‘informal’, tanto de los buhoneros como de los "recoge-latas", de los trabajadores petroleros como de las fábricas, ya hace mucho tiempo se hubiesen establecido en Venezuela el neoliberalismo y el ALCA.

Lenin indicó además que sólo en conexión con esta lucha de clases el concepto de una vanguardia revolucionaria del proletariado tiene un significado científico. Fuera de esta combinación histórica la lucha de clases proletaria objetiva y concreta, la actividad revolucionaria, solamente puede constituir un ‘núcleo de partido’, más no un partido proletario.

También en este contexto los bolivarianos, al igual que Lenin, podrían aprender de los marxistas lo que debe ser y sólo podría ser un partido político revolucionario; de modo contrario, podemos regresar otra vez a los dinosaurios puntofijistas y a las reliquias de la democracia social y cristiana del pasado.

Así que no puede existir un auto-proclamado ‘partido de vanguardia’. Un verdadero partido revolucionario de los trabajadores sólo se puede ganar el derecho histórico de ser una vanguardia a través de la actual lucha de clases. Sin el reconocimiento de la lucha de clases en Venezuela, sin la participación directa de los pobres, del pueblo en la lucha de clases, sin una base popular latinoamericana, aquí nunca seremos capaces de dar a luz a un verdadero partido político revolucionario y no sectario, que podría tumbar al globofascismo.

Organización Revolucionaria

La constitución de unas clases obreras a nivel global, como proletariado en diferentes estados de desarrollo y de explotación, y como categoría objetiva es de por sí un fenómeno histórico. Las clases obreras surgieron de varios grupos sociales que a su vez trajeron consigo diferentes formas de auto-conciencia o de conciencia política.

Aquí los venezolanos casi todos somos religiosos y cristianos, y nos encontramos en el carrusel igual, desigual y combinado de los procesos modernos de socialización y del holocausto mental. Hasta cierto nivel muchos Latinoamericanos todavía luchamos por lograr los frutos de la Revolución Francesa, por ejemplo, por lograr la reforma agraria y por entrar en la industrialización moderna. Otros ya completan la Revolución Francesa en la globalización, realizando todos los pronósticos de Marx hechos en El Capital. Todo esto definitivamente afecta a nuestra conciencia, inspira nuestro amor por un capitalismo liberal y ‘bueno’, por nuestra querida Teología de la Liberación y por nuestros vagos conceptos de socialismo cristiano moderno.

Según Lenin es lógico que los trabajadores en el frente de la lucha de clases, es decir, la vanguardia revolucionaria, serán los más avanzados a nivel de conciencia. A esos trabajadores no los deberíamos frustrar; no deberíamos reemplazarlos por fuerzas reaccionarias retrógradas del viejo régimen.

La propia categoría, ‘partido revolucionario’, tiene su base analítica, su teoría revolucionaria en el postulado emancipatorio, que dice que el socialismo es una ciencia muy complicada y una filosofía muy compleja, la cual no se puede adquirir o dominar colectivamente dentro de pocas semanas o mediante unos simples ‘talleres’ de poca duración. En el periodo transicional de la revolución social, por ahora, el socialismo, que es la verdadera negación del capitalismo, sólo se puede comprender a nivel individual, en pequeños grupos o cooperativas. Sólo de esta manera el socialismo científico y filosófico puede ser diseminado en su totalidad a través de toda la sociedad, a través de todo el país y el continente.

Debemos recordar en este aspecto que a mediados del siglo 19, según los marxistas, el socialismo científico y filosófico pretendió ser el ‘florecimiento’ dialéctico y la ‘auto-abolición’ de por lo menos tres ciencias sociales principales clásicas: la filosofía alemana, la economía nacional inglesa y la ciencia política francesa.

Una asimilación científica como ésta tiene como pre-requisitos un profundo entendimiento de la dialéctica materialista, del materialismo histórico, de la teoría económica burguesa y marxista, de la historia de las revoluciones sociales modernas y de los movimientos de clases obreras contemporáneas dentro del imperialismo. Ciertamente, un trabajador de fábrica medio educado, trabajando hasta 15 horas diarias (si se incluye la ida al y el regreso del trabajo), lleno de ideología burguesa e ilusiones consumistas, no es capaz de aprender y captar los hechos científicos mencionados anteriormente en su totalidad filosófica, y mucho menos de entender lo que significa hoy la globalización.

De este modo, Lenin argumentó que sólo a través de la selección individual de los grupos sociales más experimentados del proletariado, la conciencia de clase, las ideas y la práxis socialista finalmente pueden ser diseminadas entre todos los trabajadores y entre todos los aliados de la revolución socialista, tanto a nivel nacional como internacional.

Desafortunadamente, hay muy pocos verdaderos revolucionarios en este planeta, no se pueden crear de la noche a la mañana. No brotan como hongos, ni siquiera existiendo las condiciones necesarias.

Los revolucionarios tardan toda una vida para volverse revolucionarios verdaderos.

Esto no tiene nada que ver con intelectualismo en la ‘torre de marfil’, o con la hegemonía del pensamiento sobre la acción; ni tampoco con los estratos sociales retrasados e ignorantes. Tiene que ver más bien con la dura realidad de la explotación, dominación y discriminación capitalista durante siglos. De este modo y a causa del hecho de que la conciencia de clase inicialmente es adquirida a nivel individual otros miembros de la sociedad, por ejemplo, los intelectuales, pueden participar directamente en la lucha de clases proletaria, siempre y cuando éstos fomenten y protejan los intereses de clase de los trabajadores.

Con respecto a lo anterior, la Revolución Bolivariana hizo grandes avances, organizando foros de discusión nacionales e internacionales.

Fue contra este trasfondo que Lenin desarrolló su teoría del partido. Claro que también la organización de un partido político forma parte de una práxis y una teoría revolucionarias.

Es verdad, sin teoría no hay ni partido político ni vanguardia de la revolución.

Lucha de Clases Trabajadora y Conciencia de Clase Proletaria

Según Lenin, lo anterior tiene como resultado que la unidad dialéctica (como proceso contradictorio) de los tres factores principales que son las masas proletarias, la vanguardia proletaria y el partido revolucionario, determina la transformación de las protestas elementales y las luchas diarias del pueblo en luchas de clase revolucionarias organizadas y en la revolución mundial proletaria misma. Aplicado a nosotros, esto significaría el verdadero comienzo de la lucha de clases internacionalista global en América Latina, de la inmensa madurez de una Revolución Bolivariana a nivel continental e internacional, que podría formar la vanguardia de un Nuevo Socialismo Mundial.

Esto es lo que temen los EE.UU. Esto es lo que quieren erradicar. Esta es la razón de por qué existe un ‘Plan Colombia’, de por qué necesitan un ALCA y de por qué tienen estacionadas sus fuerzas militares en posiciones estratégicas en Centroamérica, Sudamérica y el Caribe.

En conclusión, hay que recordar que durante milenios se han emprendido luchas de clase sin que las clases revolucionarias hubiesen estado conscientes de cuál era exactamente su misión histórica. Además, las luchas de clase de los trabajadores ocurrieron mucho antes de que existiera un movimiento socialista, un socialismo científico o el Manifiesto Comunista. Estas luchas incluyeron métodos tales como la huelga, las protestas violentas, las manifestaciones o incluso los sindicatos en forma embriónica. Estos eran productos directos de las acciones por parte de los trabajadores contra las condiciones dominantes de opresión, y se pueden clasificar como formas elementales de la lucha de clases de los trabajadores.

El marxismo, y especialmente Lenin y Trotsky, nos mostraron que es muy difícil lograr la acción colectiva de los trabajadores progresistas. Los revolucionarios bolivarianos a través de la historia no consisten en multitudes. Todavía falta que se globalicen y se internacionalicen.

El Partido Revolucionario de la Clase Obrera

A través de las experiencias del pasado ellos saben que las acciones efímeras no los conducen a su meta de liberación. Tampoco se hacen ilusiones en cuanto al poder de las clases dominantes, de los EE.UU. Esta es la razón de por qué Lenin enfatizó que esos obreros progresistas tienen que ser asimilados por los núcleos revolucionarios de los trabajadores para establecer un partido revolucionario de los trabajadores.

Este partido, como vanguardia, tiene que ser de los trabajadores, tiene que ser organizado por los trabajadores y tiene que ser puesto al servicio de los trabajadores mismos; claro, con la ayuda incondicional de los intelectuales revolucionarios y otras fuerzas de clase progresistas.

También el proceso de ‘maduración’ de una situación potencialmente revolucionaria se articula en las correspondientes acciones continuas de las masas laborales con aquellas de los trabajadores progresistas. Una situación revolucionaria, es decir, la posibilidad de conquistar el poder social existe cuando se consigue la asimilación de las acciones entre la vanguardia revolucionaria de los trabajadores y las masas, y cuando al mismo tiempo la conciencia política de la vanguardia se ha convertido en conciencia revolucionaria.

Esto significa que al fin la revolución social tiene una práxis y una teoría, y se ha convertido en una revolución socialista, en el sentido marxista.

A pesar del hecho de que ya hemos tenido el poder político por más de siete años, ¿realmente tenemos una vanguardia revolucionaria, y si es así, ya hemos conseguido la conciencia política?

¿Por qué millones de campesinos y trabajadores apoyan la revolución, en primer lugar por Chávez? ¿Por qué no por todos nosotros y por ellos mismos también?

¿La vanguardia o el liderazgo de la Revolución Bolivariana tiene conciencia revolucionaria? ¿Realmente las instituciones educativas y las misiones en Venezuela están dirigidas hacia el desarrollo de una conciencia de clase revolucionaria?

Estas son las preguntas fundamentales que hay que hacer y que hay que preguntar para saber si estamos haciendo una revolución social o sólo una reforma social aquí en Venezuela.

La transformación de la lucha elemental de clases en una revolución obrera tiene por lo tanto unas pre-condiciones cuantitativas y cualitativas importantes: se necesita un gran número de trabajadores progresistas, pero también objetivos revolucionarios bien formulados, un programa socialista transicional bien definido y dirigido por una nueva lógica, ciencia y filosofía.

Según Lenin, que era un genio, en cuanto a la práxis y teoría revolucionaria se refiere, sólo cuando en el futuro todos los factores mencionados anteriormente estén unidos unos con otros de manera exitosa y dialéctica, será posible una revolución exitosa y un nuevo socialismo del siglo 21, en Venezuela, en una América Latina integrada y, finalmente, a escala mundial.


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Franz J. T. Lee


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