Alquimia Política

El problema del paradigma en la academia

Pierre Bourdieu, escribió el "Homo Academicus" de manera clandestina en la década del setenta; fue un documento de reflexión acerca del trabajo académico y del papel de la investigación en el mundo moderno. Planteó, de manera determinante, el rompimiento entre el "hombre de ciencia" y el "hombre intelectual"; a uno lo centra en lo abstracto y al otro, en la dinámica con la vida y con las necesidades del entorno. Bourdieu expresa: "la principal virtud del trabajo científico de objetivación consiste –a condición, desde luego, de que uno sepa analizar su producto– en que permite objetivar la objetivación. En efecto, para el investigador interesado en saber lo que hace, el código, el instrumento de análisis, se convierte en objeto de análisis: el producto objetivado del trabajo de codificación deviene, bajo la mirada reflexiva, la huella inmediatamente legible de la operación de construcción del objeto…".

Hay una entidad humana que co-habita espacios controlados y artificiales y otra que en el seno de la realidad social, con sus bacterias y conflictos, alcanza dilucidar categorías importantes desde donde dar respuesta a la conducta humana. Bourdieu es más explícito: "Al adoptar el punto de vista del analista, me obligo (y me autorizo) a tomar en consideración, única y exclusivamente, los rasgos que son pertinentes desde la perspectiva de la sociología, es decir, necesarios para la explicación y la comprensión sociológicas. Pero lejos de tratar de producir con ello, como sería de temer, un efecto restrictivo, imponiendo mi interpretación, me propongo someter esta experiencia, enunciada del modo más honesto posible, a la confrontación crítica, como si se tratara de cualquier otro objeto."

En este punto anterior está el verdadero sentido del académico: "…me propongo someter esta experiencia, enunciada del modo más honesto posible…" Porque de lo que se trata, cuando uno es investigador, es de ser sincero con los hallazgos, eso crea condiciones adecuadas de confianza que permite alcanzar peldaños inimaginables a la hora de proyectar el producto de investigación. El problema hoy día de la academia es un problema de paradigma. Cada modelo científico asumido en las Alma Mater latinoamericanas, europeas o anglosajonas, esta impactado por un manejo personalista, utilitarista y pragmático, de los procesos y experiencias de investigación.

En un aspecto puntual, se da lo que Bourdieu llamó "obstáculos epistemológicos", que imposibilita el avance de la ciencia, donde las miserias del hombre buscan sobrepasar su inteligencia y su capacidad autopoiética (que significa a sí mismo, auto-creación, auto-producción); en la perspectiva de Humberto Maturana, el académico se ve alterado en las relaciones con sus iguales, como una máquina se ve alterada ante la falla de un elemento de su sistema. Maturana internaliza esa máquina autopoiética, como una máquina organizada, definida como una unidad, como una red de procesos de producción, transformación y destrucción, de componentes que, a juicio de Maturana se clasifican en: (i) a través de sus interacciones y transformaciones continuamente regeneran y realizan la red de procesos (las relaciones) que los han producido, y (ii) la constituyen (la máquina) como una unidad concreta en el espacio en el que ellos (los componentes) existen especificando el dominio topológico de su realización como tal de una red.

En un sentido puntual, la academia ha caído en un sustrato de contradicciones que la han hecho crear estereotipos en los métodos y formar de confrontar el conocimiento y la búsqueda de la verdad. Para algunos conocedores del área metodológica, hacer investigación debe ser un asunto de eruditos, de "profesores universitarios"; despreciando la investigación acción como mecanismo idóneo para la construcción de nuevo conocimiento. Para algunos investigadores, crear teoría es perder tiempo y recursos económicos, son partidarios de hacer investigaciones puntuales, prácticas, impulsivas de la inmediatez. Nada de esto es investigación. Ni el ejercicio reduccionista y determinista de los pragmáticos, ni el esfuerzo interpretativo, hermenéutico y fenomenológico de los teóricos. La investigación es un asunto de "pulsaciones", de conjunción entre la teoría y la praxis. Es generar un conocimiento que se vincule con el porvenir y con las condiciones ideales de ese porvenir; pero nunca es un avance hacia falsos atajos o la consolidación de grupos de poder sectarios y elitistas.

En el mundo moderno, la investigación es amplia y difusa, por lo cual el papel de los académicos ha de ser la concreción de estudios en el marco de necesidades colectivas, de las cuales es más fácil abarcar intereses puntuales que coadyuven al desarrollo integral de los equipos de investigación. La gran debilidad será, siempre ha sido, el financiamiento de estos proyectos o estudios; sin un presupuesto que dignifique la investigación, esta seguirá siendo marginada en el contexto de la sociedad moderna. En Venezuela hay un aporte importante del Observatorio Nacional de Tecnología e Investigación (ONTI), pero casi se podría decir que es un aporte simbólico, porque el esfuerzo intelectual de las investigaciones que se encara en las regiones del país, porcentualmente, mantener esas investigaciones, sobrepasa el mil porcientos la realidad. Sin embargo, hay un aporte y eso ya es una ganancia para la investigación nacional.

Todo esto nos lleva a la idea inicial: "hay un problema de paradigma en la academia"; y el problema radica en que no hay la unificación metodológica del discurso científico tanto en áreas de ciencias aplicadas como en las ciencias humanas o sociales. Cada grupo de investigación ahonda según sus intereses y según sus compromisos, lo que hace imposible la unidad en torno a la investigación y por ende a la unificación de esfuerzos económicos para alcanzar un producto acabado de estudio que repercuta en un bien social para la colectividad. Se hace más investigación de Oficina, de Programa, de Universidad; poco se hace investigación de vanguardia, de innovación, porque ello, aparte de lo económico, amerita la integración internacional de los grupos de estudio locales y sobre ese tema, desde hace ya varios años, en el caso venezolano, no se está dando con la urgencia y continuidad que amerita los nuevos tiempos.



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Ramón Eduardo Azocar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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