Corrientes como Marea Socialista son para fortalecer la revolución

Al PSUV sólo puede dividirlo su dirigencia

Las fuerzas de derecha, tanto las opositoras como las que hacen vida dentro de la revolución bolivariana, vienen en las últimas semanas haciendo mucha bulla con una supuesta y posible próxima división del PSUV. Para ejemplo de ello mencionan a la corriente Marea Socialista y a otros grupos como el que encabeza William Izarra como posibles protagonistas de esa división.

En lo que toca a Marea Socialista, su existencia como corriente dentro del PSUV, e incluso su eventual constitución en una fuerza partidista aparte, tiene por objetivo central el fortalecimiento de la Revolución Bolivariana, teniendo como programa político el Plan de la Patria, la propuesta socialista y el estado comunal que formulara el presidente Chávez.

La eventual participación de diputados de Marea Socialista en la Asamblea Nacional daría un considerable impulso a la lucha contra la derecha opositora que hace vida en las instituciones parlamentarias. Es más, si Marea Socialista se constituye como partido aparte, pues el primer escenario político a cumplir para las elecciones del venidero año sería la participación en alianza con el PSUV y el Gran Polo Patriótico. Quedaría de parte del propio PSUV el abrir los espacios de acuerdos políticos para presentar candidatos de manera conjunta con todos los partidos y fuerzas revolucionarias que acompañan a la revolución bolivariana.

La salida de Marea Socialista del PSUV no será en ningún caso una división de ese partido, ya que quiénes hemos conformado Marea desde su constitución hace siete años nunca hemos tenido participación relevante en las instancias dirigentes del partido que fundara Chávez. Nuestra militancia en el PSUV ha sido prácticamente simbólica. La participación en los batallones iniciales y luego en las patrullas no pasó de ser un saludo a la bandera, pues esas instancias nunca se constituyeron como reales organizaciones de la base partidista. Igual sucedió con las posterior UBCH, que no son instancias de debate y decisión desde la base, sino simples cumplidoras de órdenes provenientes de determinados dirigentes ubicados en instancias del estado (Asamblea Nacional, gobernaciones, alcaldías, ministerios).

El PSUV no existe como partido político, sólo tiene relevancia como fuerza electoral (de hecho es la primera fuerza electoral de Venezuela). El PSUV es un ente sin instancias dirigentes ni de base. Las decisiones que mueven a la militancia son tomadas por quienes dirigen el Estado. La misma dirección nacional no se reúne como tal desde hace meses, y parece que incluso no son convocados todos sus integrantes, como lo han denunciado públicamente algunos de ellos. Las direcciones regionales han sido reconstituidas y vueltas a constituir de acuerdo a los intereses de los principales jerarcas regionales (en este caso, los gobernadores). De igual forma, las direcciones municipales son integradas según los gustos de los respectivos alcaldes. En todo esto sólo impera la cooptación, no existe espacio alguno de participación democrática.

No se han conformado nunca instancias del PSUV para la intervención en los principales sectores sociales: trabajadores, campesinado, profesionales, universitario, cultura, indígenas, deportivo. Solo se ha hecho a nivel de la juventud, como excepción que confirma la regla.

Un partido dirigido desde el Estado. Los jefes del partido son al mismo tiempo los dirigentes del Estado. No hay debate interno. No hay reglas claras para la participación de la militancia en instancias que de todas formas tampoco tienen existencia real. El PSUV no es un partido como lo hemos entendido tradicionalmente. Tampoco es una organización de nuevo tipo, por si alguien pudiera replicar. No tiene vida interior. Pura fachada.

Un buen ejemplo de esto lo fue el Sistema de Formación Simón Rodríguez, constituido para formar a la militancia del partido, pero que nunca recibió autorización para comenzar a ejecutar los planes de estudio que se diseñaron. Estuvimos dos o tres años en reunión tras reunión, sin poder hacer nada. Nunca se dictó el primer curso, nunca se dio el primer taller. Se diseñó un excelente plan de formación y se publicaron varios folletos, que esperamos hayan servido de guía para la autoformación de la militancia. Pero orgánicamente, el sistema de formación del PSUV nunca ha podido funcionar. Pensamos que en este caso ha privado la fracción militar de derecha que dentro de los niveles directivos no acepta una política de formación orientada por el marxismo.

Otro caso es el llamado Alto Mando de la Revolución. Una instancia que no está definida en ninguna parte. Que no tiene atribuciones definidas. Que no se sabe quiénes la integran, ni como fueron electos sus integrantes. Que tampoco se sabe si es una instancia superior o inferior a la electa dirección nacional del PSUV. Sólo sabemos que determinadas decisiones políticas provenientes de uno de los vicepresidentes del partido se toman a nombre de ese "alto mando político", aunque es fácil sospechar que son en realidad decisiones muy personales del individuo en cuestión.

Un partido así no puede ser dividido desde sus bases, puesto que carece de bases organizadas, en sentido estricto. Por tanto, podemos estar seguros que Marea Socialista no está en capacidad de dividir una organización que no existe como tal. En todo caso, el PSUV puede perder respaldo en sectores sociales que hasta ahora han figurado formalmente como militantes del mismo. Nuestro objetivo como Marea Socialista es canalizar esos cambios de militancia para que se mantengan dentro del proceso revolucionario mismo, y no se transfieran hacia la derecha opositora.

Es una infamia de ciertos personajes (¿siniestros?) sugerir la idea de que se pueda dividir al PSUV por la acción de corrientes críticas como Marea, y que esa situación pueda debilitar la revolución.

La revolución se debilita si continua la inercia que está acabando con el apoyo popular hacia el proceso chavista. Hemos propuesto la necesidad del Golpe de Timón, con propuestas específicas (Proponen a Nicolás Maduro medidas urgentes para afrontar la crisis. http://www.aporrea.org/trabajadores/a197226.html).

Quienes pueden dividir al PSUV son los distintos grupos burocráticos que conforman su dirigencia, pues lo único que tiene fuerza dentro del partido es esa dirigencia (la militancia de base está pintada en la pared). En los hechos, existe una fuerte disputa entre ellos, que esporádicamente se refleja públicamente. Ya presenciamos la purga en los meses de junio-julio contra la fracción de Giordani-Navarro-Osorio. Luego hemos visto como fue desplazado Rafael Ramírez de su bastión en PDVSA. Ahora vemos como se excluye a Rodríguez Torres. Sabemos que otros grupos muy poderosos se mantienen en bajo perfil en los niveles dirigentes del Estado, esperando su oportunidad. Como dijimos, el PSUV es en realidad una alianza de sectores que dominan instancias del Estado: PDVSA, ministerios, gobernaciones, alcaldías, fuerzas armadas, y grupos económicos boliburgueses que se mueven por detrás de muchos de esos funcionarios.

Marea Socialista existe para fortalecer y profundizar la Revolución Bolivariana. Nuestro norte es el legado de Hugo Chávez. En cualquier circunstancia, mantenemos nuestro firme respaldo al gobierno constitucional de Nicolás Maduro, aunque ese respaldo incluya formulaciones críticas a las ejecutorías de su gobierno y la necesidad de aplicar el Golpe de Timón sugerido por Chávez el 20 de octubre d e2012. Basta de infamias. Basta de campañas mediáticas contra Marea Socialista. Somos una fuerza revolucionaria sin ningún tipo de dudas. El pueblo bolivariano, que nos conoce y comparte nuestras trincheras de lucha, las mismas trincheras que hemos defendido por décadas de trayectoria revolucionaria, sabe la sinceridad y honestidad de nuestras propuestas. Basta con revisar todo lo publicado en esta misma página aporrea.

HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE

PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS

Maracaibo, Tierra del Sol Amada. 26 de octubre de 2014.



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Roberto López Sánchez

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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