La deuda que no se puede pagar

En estos días se discute mucho la deuda venezolana. Es comprensible, los buitres revolotean sobre los países deudores, allí está Argentina penando en las manos de los especuladores que en su momento la sedujeron con "dinero fresco" y buenas condiciones de financiamiento.

El caso Venezuela merece estudio. Un país con elevados ingresos petroleros se endeuda hasta las alturas de los buitres, además vende petróleo a futuro, abre participaciones en la Faja del Orinoco…la pregunta es ¿por qué ese volumen de gasto, dónde está la causa? Veamos.

El modelo socialdemócrata es perverso, se trata de repartir la renta y ese reparto determina la calidad del gobierno. Si reparte mucho es bueno, si deja robar es bueno; si, por el contrario, no hay renta para repartir, no hay de donde robar, entonces es gobierno malo, pierde las elecciones.

La Revolución, con el Comandante, transitó una etapa de pago de la deuda social que fue justa, los humildes elevaron su nivel de bienestar. Fue una fase que se diferenció del tradicional reparto socialdemócrata, en que se preparó a la sociedad para el Socialismo, se invirtió la renta en bienestar y junto a esto se planteó seguir avanzando hacia un nuevo modelo, el Socialismo.

Este nuevo modelo suponía modificar el Estado burgués, construir una nueva organización social, nueva relación de propiedad de los medios de producción y comercio, todo sustentado en una elevada conciencia del deber social. Este paso, este "Golpe de Timón", se frustró con el asesinato del Comandante Chávez.

El nuevo gobierno, quizá apremiado por las circunstancias, quizá por la poca confianza en la conciencia de los humildes, de su base social natural, transformó la etapa del pago de la deuda social en un simple reparto socialdemócrata de la renta: volvió, regresó, al antiguo esquema.

El círculo demoníaco de la lógica socialdemócrata lo capturó. Ganó elecciones, ganó simpatías momentáneas, pero creó un monstruo insaciable de consumo, de poseer, cuya lealtad, fidelidad, depende de la compensación material. De esta manera, se debilitó y sufrió la maldición de los gobiernos socialdemócratas: rebuscar dinero, aún vendiendo el alma al diablo, endeudarse, privatizar, para contentar al monstruo clientelar, para regatear su apoyo mercenario, y con ese desespero demoler los pilares morales, teóricos, que generan la fuerza de la Revolución.

La deuda material parece grande, los voceros dicen que es más amigable que la del Fondo Monetario, que se trata de un simple financiamiento, que se puede pagar. Se comporta el gobierno con la misma candidez de los tarjetahabientes, que sin percatarse se hipotecan. Pero démosle el beneficio de la incertidumbre, ojalá se pueda pagar y el síndrome Argentina o Grecia no nos alcance.

Lo que sí no tiene dudas es que adquirimos una inmensa deuda en pérdida de la conciencia revolucionaria, del gobierno y de la masa, y pasarán muchos años para recuperarla… a menos que el gobierno rectifique, o un "rayo misterioso haga nido" en la Revolución iluminando el camino.



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Toby Valderrama


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