Vientos de la sabana

¡Nueve arepas, por el pecho!

Recién las fuerzas aliadas del chavismo recordamos y conmemoramos el apoteósico triunfo de Hugo Chávez Frías el pasado 07 de octubre, donde se impuso de manera contundente ante las afrentas continuas de una oposición irracional que no se cansa de manipular y desestabilizar la gestión que desde el 98 se ha venido sembrando en el suelo venezolano. En esa oportunidad el derrotado fue Henrique Capriles Radonski, la Chayota (acertado remoquete que le puso su pana-brother Rafael Poleo); antes habían salido con las tablas en la cabeza Henrique Salas Römer (Frijolito) y el popular filósofo del Zulia, Manuel Rosales. En medio de esas grandes batallas electorales también aparecieron otras tantas, incluyendo un referendo revocatorio que terminó siendo “reafirmatorio” y elecciones municipales, alcaldes y gobernadores. En todos estos continuos comicios nuestro Comandante Eterno mostró su superioridad política al unísono de los clamores del pueblo que acompañaron y acompañan la voluntad de un hombre que supo ser un ser excepcional entregado a una voluntad democrática y trabajadora para entender y atender las necesidades de un pueblo digno que merecía este cambio luego de siglos de indolencia de políticos oportunistas que predominaron en la dominación y explotación a lo largo de la historia venezolana.

Chávez partió invicto, sin adversarios más allá de una oligarquía mezquina que se negó y se niega, a través de sus medios privados a aceptar la voz del pueblo. Una oligarquía que le incomoda la felicidad sembrada en los rincones de la patria, una oligarquía que le revienta, que le saca de sus casillas ver tanta inclusión, tanta gente pobre con acceso a la educación, a la vivienda, a la salud, a las tantas y tantas misiones que se han generado en 14 años de victorias. Esta oposición irracional no se cansa de inyectar el desaliento, la desunión, el saboteo, la desestabilización a través de sus mentiras y sus engaños continuados. Sin temor a equivocarnos podemos decir que Chávez fue el presidente más atacado por los medios privados por decir sus verdades que no eran otras que las verdades del pueblo. Así puso en su sitio, en el momento oportuno, a la misma iglesia, a los medios privados, a la oligarquía y al mismo imperio norteamericano. Este último que es el principal enemigo no sólo de Venezuela y del gobierno chavista sino de todos los pueblos que asomen una idea de autodeterminación.

Ese fue y es el verdadero problema de un gobierno verdaderamente revolucionario como fue el de nuestro Hugo Chávez Frías. Chocar con los intereses hegemónicos de un sistema capitalista mundial depravado, asesino y guerrerista que, cada día que pasa, suelta sus demonios en países que deseen forjarse sus propios destinos. Ese es otro tema y es un tema de mucho hablar, lo cierto es que Chávez demostró ser un estadista cabal, democrático, entregado a la voluntad de las mayorías y sin negocios oscuros con empresarios y corruptos que ni siquiera se le acercaron para ofrecerles los encantos de las ambiciones particulares.

Chávez fue barro de este pueblo noble y digno, golpeado en los gobiernos puntofijistas que arrastraron a las mayorías a una pobreza injusta dentro de un país inmensamente rico. Chávez oyó el clamor que emergía de la mismas entrañas del pueblo para acabar de una vez por toda y para siempre de políticos apátridas, insensibles, indolentes, que se encargaron de cultivar una serie de vicios en la administración pública y una serie de distorsiones en la integridad del mismo ser humano donde antes prevalecía el consumismo y la competencia como modelos idóneos para la superación personal y familiar. Toda una individualización creada para dominar unos a otros.

Con Chávez surgieron palabras como solidaridad, paz, amor, compartir, unión, socialismo, libertad, soberanía, bandera y patria, entre otras tantas que no sólo estaban reservadas para discursos de fechas patrias por sólo retórica histórica sino, peor, que las habían borrado del corazón de los venezolanos.

Sin embargo, pese a toda esa arremetida continua por más tres lustros que intentaron enlodarlo y desacreditarlo, Chávez, su obra y su imagen permanecen incólume en la grandeza de los sueños de las mayorías de venezolanos y venezolanas que todavía y por siempre estamos entregados a su proyecto socialista preñado de amor por su pueblo. Este pasado 07 de octubre fue su última victoria electoral ante Capriles, se fue victorioso, pletórico, invicto, inmaculado, y en el argot peloteril, que por cierto arranca para la alegría de todos y todas, Chávez se fue propinándole ¡nueve arepas por el pecho!..., a esta oposición que se desvela maquinando como volver a sus andanzas desestabilizadoras y violentas para tratar de llegar al poder político…, cosa que no lograrán más nunca jamás porque el logro mayor es que el pueblo despertó y despertó para siempre para ser libre y soberano.


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Geovanni Peña

Diputado a la Asamblea Nacional. Militante del PSUV.

 santanajerez@hotmail.com

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