Salud y Revolución

Siempre es necesario conocer y no olvidar las características, los limites, expresiones y condiciones del justo empleo que realizamos en forma adecuada, oportuna y eficaz, de las acciones del trabajo, y su impacto, del hacer, de la precisión, del por qué y para qué hacerlo, de todos los métodos revolucionarios, para así, no fallar en la hermosa y humana tarea de ser un autentico revolucionario.

En la vida hay aspectos que son de suma importancia y de grandiosa relevancia (diríamos unos más que otros), la salud por ejemplo, es un tema de inmensa complejidad abordarlo y entenderlo, vemos por ejemplo:

La salud como Derecho Humano Fundamental.
La salud como derecho institucional.
La salud como objetivo de metas internacionales del milenio.
La salud como estadio de una sociedad justa.
La salud como evento de permanente existencia.
La salud como política prioritaria.
La salud como patrimonio de la ciudadanía.
La salud como conquistas de luchas integrales.
La salud como área de permanente inversión financiera.
La salud como consecuencia de la participación de todas y todos.
La salud como fenómeno integral del buen vivir.
La salud como consecuencia de un sistema educativo, cultural y económico.
La salud como elemento unificador de las políticas públicas.
La Salud como tarea y responsabilidad del individuo, familia, Institucionalidad y sociedad con permanente y responsable trabajo.
La salud como expresión de la felicidad.
La salud como conquista de un gobierno.
La salud como hecho vigilador y protector por el asiduo hacer y lucha de un equipo profesional de amplio contenido moral, estamento ético y formación académica.
La salud como manifestación de equilibrio y respeto hacia la naturaleza y sus recursos ambientales.
La salud como gran objetivo de la revolución.
La salud como cualidad necesaria que deben poseer todas las fuerzas de producción.
La salud como componente imprescindible de los sujetos protagónicos de la revolución.
La salud como presencia necesaria de las fuerzas, de la defensa, de la integridad, independencia y soberanía nacional.
La salud como fuente generadora de la libertad y felicidad.

El Gobierno del eterno amigo y prócer de la dignidad comandante Hugo Chávez permitió a la mujer y al hombre, a niños y niñas, a nuestra ancianitud en fin, a todo nuestro pueblo, poder acceder a un sistema de salud que hasta 1998 las fundaciones, ONG y otras “caritativas figuras” junto al gobierno de aquellos infaustos momentos habían entregado al abandono, miseria y privatización, amen, de un trato injusto a todo el personal que laboró en todos esos centros de salud donde la barbarie capitalista, hacía que el pueblo pagara cualquier asunto o servicio y allí, nunca se garantizó la salud, mucho menos la vida ya que todo tenía un costo, una exigencia de pago, un precio, una restricción; es decir, la salud ó los servicios sanitarios, no eran un derecho (de ningún tipo), eran una mercancía.

Fue entonces Chávez y la revolución los que logran que la salud sea:

Un derecho social permanente.
Obligación del estado.
La Salud garantizada como parte del derecho a la vida.
Acompañada de política para elevar la calidad de la vida.
Un aspecto del bienestar colectivo.
Acompañada para lograr también los accesos y goce necesario de los servicios públicos.
También un deber de la ciudadanía.
Hecho integral, y se dé, no solo con acciones restitutivas; sino incluso, con políticas preventivas y fomentadoras desde nuestro gobierno, donde los tratados, convenios internacionales e incluso metas, son temas de permanente atención y acompañamiento, apoyo y cumplimiento.

En Revolución se entiende muy claro que para vencer, necesario es convencer y emprender, más aún sabemos que toda acción acompañada de amor genera agrado, prosperidad y felicidad, es por ello que el estado Revolucionario:

Garantiza este derecho.
Gestionara un sistema público nacional de salud integrado éste al sistema de seguridad social.
Velará y logrará que éste sea gratuito, universal, integral, con Equidad, integración social y solidaridad.
Dará prioridad a la promoción y prevención de la salud y no se enfocara solo en la enfermedad.
Garantizara tratamiento oportuno y rehabilitación de gran calidad.
Deja claro que los bienes y servicios de salud no pueden ser privatizados.
Que en la planificación, ejecución y control de las políticas de salud en nuestras instituciones tendrán como deber y derecho participar la comunidad organizada.
Con justos presupuestos, con permanente formación de talento humano, con una justa industria nacional de producción y de insumo, el financiamiento y funcionamiento del sistema público nacional de salud es obligación del estado.

La revolución no es una maquina dominante ni dominadora, es una permanente acción liberadora y hacedora de bienestar y vida.

Como puede comprobarse en esa república de la IV su estado y sus gobiernos eran suprimidores y negadores de derechos sagrados en la humanidad, y eso se veía claramente con crudas y tristes realidades que junto a la exclusión, negación y miserabilidad del servicio se tenía en salud lo siguiente:

Presencia en nuestra patria de enfermedades erradicadas en otras latitudes.
Alta mortalidad de enfermedades infecto contagiosas.
Débil aparato de inmunización.
Precarios, servicios básicos hospitalarios.
Desmembramiento y casi inexistencia de salud primaria rural, y urbana, más aún en zonas de gran pobreza y de dispersión poblacional.
Caóticos servicios públicos.
Elevada mortalidad materna e infantil.
Gigantisima deuda quirúrgica.
Ausencia de programas para la promoción y formación de la salud.
Inexistencia de las políticas de inversión económica para la salud laboral y ocupacional.
Ausencia de una red operativa integrada de salud con niveles resolutivos y/o paliativos.
Vacio grandísimo en políticas de formación del talento humano en todas y cada una de las áreas de la salud.
Desinversión estadal permanente y “paralelamente” un crecimiento de la salud financiada por entes privados con varias empresas y modalidades, donde incluso el estado contribuyó con su oportuno financiamiento.
Una completa dependencia tecnológica y de insumos que con la empresa privada apelaba a grandes costos.
Una exclusión para el acceso de cerca de 75% de la población a diferentes servicios de salud.
Altísima presencia de ciudadanos que no recibían servicios de rehabilitación, para cualquier patología, atención quirúrgica, visual, cardiaca, salud bucal, atención a los trastornos funcionales que originaban discapacidad y exclusión de la familia y la sociedad.
En fin un sistema de salud en la mayor y absoluta miseria y abandono.

Es así como se heredo esta República y es así que nuestro gigante eterno, entrego todos sus días a la lucha y conquista de los mas nobles y bondadosos logros, para un mejor vivir del pueblo venezolano.

Por ello nació barrio adentro I, II, III y IV; la escuela de medicina, la formación de médicos y enfermeras integrales, los nuevos postgrados, la industria de fármacos y vacunas, la construcción de nuevos hospitales, la reconfiguración de un nuevo sistema con redes y niveles que funcionen y respondan a la expectativa y demanda del pueblo, la misión sonrisa, misión milagro y José Gregorio Hernández.

Esto ha arrojado que la salud sea un patrimonio del pueblo con atención digna, universal, gratuita y oportuna, integral y de calidad al 92% de la población venezolana, ¿falta por hacer? Sí; pero se está haciendo y lo haremos, por Chávez, por la revolución, por la salud, por la vida; es decir, por la Patria y el Pueblo.


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Geovanni Peña

Diputado a la Asamblea Nacional. Militante del PSUV.

 santanajerez@hotmail.com

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